lunes, 29 de agosto de 2011

Conversa sobre Clausewitz

En anteriores posts realizamos una serie de reflexiones estratégicas  que venimos encarando en Neuquén, desarrollando algunos debates en torno a las vías para la construcción de un partido revolucionario con influencia de masas en la región, siguiendo la idea de mantener estrechamente ligada la experiencia del FIT con las de la lucha de clases, partiendo de definir las bases de sustentación del MPN y la hipótesis estratégica mediante cuya concreción podría soldarse una alianza social que nos permita vencerlo.

En el contexto de esta reflexión, venimos realizando en Casa Marx un grupo de estudio del libro "De La Guerra" de Karl Von Clausewitz, del cual compartimos algunas reflexiones para los amigos.

En primer lugar, resulta pertinente comentar la importancia de estudiar a Clausewitz, cuestión que muchos amigos nos han señalado como anacrónica o casi incomprensible. Sin perjuicio de muchos otros motivos, creo que uno de peso consiste en que si bien existen muchos tratados sobre el arte de la guerra, algunos muy populares como el de Sun Tzu o el libro de las 36 estratagemas chinas (o los tratados japoneses menos conocidos como el de Musashi o el de Yagyu Munenori que otorgan gran peso a la posibilidad de aplicación de los métodos del combate individual al combate en gran escala, dimensión que Clausewitz toma en cuenta en forma subordinada), la mayoría de estos expresan estrategias pensadas para castas conservadoras previas a la época moderna por un lado y por otro, sobre todo en el pensamiento chino tradicional, tiene mucho peso la idea de triunfar sin combatir y de que lo esencial del arte de la guerra es el engaño.

Clausewitz, si bien otorga un lugar a la estratagema, habiendo vivido la experiencia de las guerras napoleónicas, que fueron continuidad en el terreno militar de las transformaciones sociales originadas por la revolución francesa, parte de una idea opuesta a la de Sun Tzu: es imposible evitar el combate y toda "filosofía de la guerra" tiene que partir de este hecho incontrastable, aportado por la experiencia de las guerras modernas, que ampliaron la importancia de las determinaciones sociales y políticas de la guerra, resumidas en su famosa frase de que la guerra es la continuación de la política por otros medios.

Esta idea ha sido incorporada por el marxismo del Siglo XX al servicio de la lucha de clases del proletariado, en el contexto de la primera guerra mundial y el ascenso obrero del que fue expresión la revolución rusa y resulta fundamental para la formación de una organización revolucionaria que se prepara para intervenir en choques de clases que superen los marcos de la actual legalidad burguesa.

En segundo lugar, los tres elementos señalados por Clausewitz como centrales para la teoría de la guerra: el odio y las pasiones que adjudica al pueblo, el cálculo de probabilidades libre de emociones que interesa al ejército y las decisiones políticas que interesan al gobierno (Clausewitz piensa en la guerra entre Estados), elementos que deben ser sopesados en estrecha relación para arribar a una comprensión del fenómeno de la guerra en sus implicancias más profundas, son retomados a su vez por el marxismo para pensar la relación entre "clase, partido y dirección" en épocas de revolución, así como entre "masas, vanguardia y organizaciones revolucionarias (que no son todavía El partido, pero lo son en potencia)" en momentos de preparación y acumulación de fuerzas.

Es decir, si bien en la actualidad la relación entre clase, partido y dirección es discontinua, por no ser mayoritarias en la clase obrera las tendencias a la construcción de un partido revolucionario y por ende su estado mayor se encuentra aún en proceso de formación, la actuación de una corriente revolucionaria en las circunstancias actuales, buscando ligar a los sectores de vanguardia con sectores más amplios de masas, como planteamos en los posts linkeados más arriba, en particular el referido a Neuquén, en aras de construir una alianza social para vencer, es una forma de sentar las bases para una relación más "virtuosa" entre clase, partido y dirección ante la emergencia probable de una lucha de clases más aguda, en un contexto de crisis histórica del capitalismo a nivel mundial que genera fenómenos como el de Chile.



En este sentido, la profundización del pensamiento estratégico es fundamental para orientar una práctica centrada en la lucha de clases como la que venimos llevando adelante y hacia la cual nos proponemos seguir volcando  la experiencia del FIT.