miércoles, 31 de agosto de 2011

Una aclaración que no oscurece

Ultimamente estoy con más predisposición hacia las oscuridades que las luces, así que en cierta forma esto se traslada a mi escritura, produciendo párrafos de difícil comprensión. 


En criollo, a veces no se entiende un carajo lo que quiero decir y parece que escribo en hangul. Puede ser el caso de un párrafo de este post que en su parte pertinente, cito a continuación:

Es decir, si bien en la actualidad la relación entre clase, partido y dirección es discontinua, por no ser mayoritarias en la clase obrera las tendencias a la construcción de un partido revolucionario y por ende su estado mayor se encuentra aún en proceso de formación, la actuación de una corriente revolucionaria en las circunstancias actuales, buscando ligar a los sectores de vanguardia con sectores más amplios de masas, como planteamos en los posts linkeados más arriba, en particular el referido a Neuquén, en aras de construir una alianza social para vencer, es una forma de sentar las bases para una relación más "virtuosa" entre clase, partido y dirección ante la emergencia probable de una lucha de clases más aguda, en un contexto de crisis histórica del capitalismo a nivel mundial que genera fenómenos como el de Chile.

Ayer recibí comentarios respecto de lo bueno que sería profundizar un poco más esta idea, pero en castellano, así que ahí va:

-Clausewitz establece una trinidad pueblo-ejército-gobierno, a la que adjudica los roles del odio-cálculo de probabilidades desapasionado-conducción política. Esto parte de la idea de que la Guerra sobre la que reflexiona Clausewitz es la guerra entre estados, que en su interior tienen relaciones jerárquicas que se reproducen en la trinidad mencionada.

-La posibilidad de utilización de esta trinidad para pensar la relación entre clase, partido y dirección, desde el punto de vista del marxismo puede presentar dos planos. En términos teóricos, una relación "virtuosa" entre clase, partido y dirección, se da en momentos de revolución, en los cuales la clase (vanguardia y masas que antes tenían posiciones más conservadoras) tiende a coincidir en la acción con el partido revolucionario (lo cual se expresa no sólo en las acciones radicalizadas, sino también en el predominio de las posiciones revolucionarias en los organismos de base) y éste juega un rol de dirección que interpreta correctamente el impulso de las masas y lo conduce hacia la realización de una estrategia revolucionaria. La radicalización debilita las mediaciones y la relación entre clase, partido y dirección se hace más directa o continua.

-El otro plano es el de utilizar la trinidad para pensar la relación entre masas, vanguardia y partido, en épocas en las cuales la relación entre clase, partido y dirección está mucho más mediatizada (como la época actual) y por estar separadas las masas de los sectores de vanguardia, la construcción de un partido revolucionario y su estado mayor se encuentra aún en formación y tiene que pasar como tarea preparatoria por una práctica más o menos prolongada de políticas tendientes a que la vanguardia ejerza influencia sobre las masas y por esa vía se vayan sentando las bases de un partido revolucionario, como estado mayor de una alianza social que permita vencer a los capitalistas, como está planteado acá.