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lunes, 14 de septiembre de 2020
domingo, 28 de abril de 2019
Althusser, Gramsci y Trotsky [Entrevista con Panagiotis Sotiris]

Panagiotis Sotiris es Doctor en Filosofía, con amplia experiencia en la docencia universitaria. Forma parte del consejo editorial de Historical Materialism y de la organización de izquierda anticapitalista griega ARAN [Recomposición de Izquierda]. Sus investigaciones teóricas giran en torno al pensamiento de Althusser, el de Gramsci y los problemas de la filosofía, la política y la hegemonía en la tradición marxista. En esta entrevista conversamos con él sobre algunos de sus trabajos recientes, en los que realiza ciertas críticas a las concepciones posmarxistas de la política y rescata la problemática de la dualidad de poderes.
lunes, 15 de octubre de 2018
Filippo Del Lucchese: “Para Maquiavelo, como para Marx, se trata no solo de interpretar, sino de transformar el mundo”
Nicolás Maquiavelo es un pensador fundamental para la filosofía política. Presentado arbitrariamente como un teórico del poder sin escrúpulos por el “antimaquiavelismo”, su obra se ha demostrado largamente irreductible a las tergiversaciones y las lecturas vulgares.
Para conversar sobre estos y otros temas, convocamos a Filippo Del Lucchese. Es docente en Brunel University de Londres y autor de los libros Conflict, Law and Multitude in Machiavelli and Spinoza: Tumult and Indignation (Continuum, 2009) y The political philosophy of Niccolò Machiavelli (Edimburg University Press, 2015). También editó junto con Fabio Frosini y Vittorio Morfino el libro The Radical Machiavelli. Politics, Philosophy and Language (Brill, 2015).
lunes, 10 de septiembre de 2018
Warren Montag: “Para Althusser, la filosofía debe sacudir las cosas”
Warren Montag es profesor de literatura británica y filosofía política en el Occidental College de Los Ángeles (Estados Unidos). Es también uno de los principales especialistas en el ámbito de los estudios althusserianos, editor de la revista decalàges y autor de diversos libros sobre Adam Smith, Spinoza y Althusser.
En esta entrevista, Juan Dal Maso conversa con él acerca del desarrollo de los estudios y debates sobre Althusser durante los últimos años, a partir de la publicación de su obra póstuma. Repasan también las claves de interpretación del pensamiento del filósofo argelino-francés, expuestas por Montag en su libro: Althusser and his contemporaries. Philosophy’s perpetual War (Duke University Press, Durnham y Londres, 2013).
miércoles, 23 de mayo de 2018
Entrevista con Emmanuel Barot: "Debemos ser capaces de reactualizar el proyecto comunista"
Emmanuel Barot es profesor de Filosofía de la Universidad de Toulouse en Francia. Es autor de libros como Cámara Política. Dialéctica del realismo en el cine político y militante, Revolución en la Universidad y Marx en el país de los soviets o los dos rostros del comunismo, este último publicado en castellano en 2017 por Ediciones IPS. Barot integra la Corriente Comunista Revolucionaria del Nuevo Partido Anticapitalista de Francia.
En esta entrevista conversamos, a propósito de los 200 años del nacimiento de Marx, sobre el significado de sus ideas y práctica revolucionaria, incluyendo algunos de los temas tratados en su libro, junto con un repaso del estado del marxismo en Francia.
viernes, 28 de octubre de 2016
Althusser vs. Althusser
Louis Althusser (1918-1990), the French philosopher born in Algeria, is one of the main intellectual figures of European Marxism in the post-World War II era. A member of the French Communist Party, and a supporter, in his own way, of Maoism, he is known as the main proponent of what was called the “structural Marxist” school of thought. Some of his concepts were incorporated into the social sciences. Two examples that are fairly well-known are the terms overdetermination and ideological state apparatuses.
Over the past few years there has been renewed interest in his thought worldwide, a phenomenon which has several explanations: his historically decisive significance in intellectual debate in France and Great Britain, the recovery of the later Althusser who supported a materialism of the Encounter, and finally the development of diverse reflections on the relations between structuralism, post-structuralism and post-Marxism.
In this article, we reflect on aspects of Althusser’s thought using some of his works as a point of reference. We also utilize Warren Montag’s Althusser and his contemporaries [Philosophy’s perpetual war] [1], published in 2013, which is an important contribution to our knowledge of the development of his thought and critical analysis of Althusser.
domingo, 18 de septiembre de 2016
Althusser y Gramsci (a propósito de un dossier de décalages)
Introducción
La revista de estudios althusserianos décalages publicó en su Volumen 2 Issue 1 del mes de julio un extenso e interesante dossier titulado Althusser-Gramsci, que consta de un artículo introductorio a cargo de Fabio Frosini y Vittorio Morfino, trece artículos de diversos autores sobre distintos aspectos que van desde las lecturas de Gramsci practicadas por Althusser en distintos momentos de su trayectoria intelectual, hasta puntos de contacto y diferencias a propósito de temas como el arte, el derecho, la filosofía, la lectura sobre Maquiavelo, el Estado, entre otros. Cierra el dossier una entrevista realizada también por Frosini y Morfino con el destacado intelectual francés Etienne Balibar.
lunes, 5 de septiembre de 2016
Althusser lettore di Gramsci

Vittorio Morfino
Tra gli autori della tradizione marxista con cui Althusser si è confrontato nell’elaborazione della sua propria teoria, Gramsci è probabilmente la presenza più costante. Dagli inizi degli anni ’60 fino alla fine degli anni ’70 i riferimenti a Gramsci nelle opere pubblicate in vita, il riconoscimento di un debito o la presa di distanza, permettono di individuare, come su un negativo fografico, i contorni e gli sviluppi della teoria althusseriana: da Pour Marx a Lire Le Capital, da un dibattito sul pensiero di Gramsci apparso su “Rinascita” sino a Ideologie et appareil ideologiques d’Etat, e ancora da Enfin la crise du marxisme! a Marxisme comme théorie “finie”Althusser non smette di definire la propria posizione in relazione a quella di Gramsci. E, se prendiamo in considerazione i testi pubblicati postumi e i documenti conservati nell’Archivio dell’IMEC, se ne ricava un’impressione ancora maggiore: dagli anni Sessanta in poi troviamo un gran numero di estratti e di note (dalle Note su Machiavelli, dai Textes choisis di Gramsci, dal Materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce, infine dall’edizione critica dei Quaderni curata da Valentino Gerratana), un progetto di articolo per “Rinascita” sul tema “abbandonare Gramsci?” suscitato da Bobbio e Salvadori, il capitolo finale sull’egemonia di Marx dans ses limites, infine un testo intitolato Que faire? interamente dedicato a Gramsci e Machiavelli.
martes, 23 de agosto de 2016
Althusser e Gramsci, Gramsci e Althusser: intervista a Etienne Balibar (Fabio Frosini e Vittorio Morfino)

V. M. : Per mettere a fuoco la relazione tra Althusser e Gramsci forse possiamo iniziare ponendo una questione puntuale, e cioè quella che si delinea, se mettiamo a confronto «Contradiction et surdétermination», del 1962, dove Gramsci è definito come l’unico teorico marxista che sia avanzato nel comprendere la specificità della sovrastruttura con «idee assolutamente originali, talvolta anche geniali», e «Le marxisme n’est pas un historicisme»contenuto in Lire le Capital.
E. B. : À mon avis entre les deux il y a un point intermédiaire capital, qui est le deuxième texte d’Althusser sur la dialectique, celui qui s’appelle Sur la dialectique matérialiste. Les idées qui y sont développées ont été élaborées par lui à la fois comme un développement de ce qu’il avait déjà dit et comme une réponse aux critiques dont il avait fait l’objet essentiellement à l’intérieur du parti communiste français. Il y a une dimension de conjoncture....
sábado, 5 de diciembre de 2015
Dossier Althusser
Ofrecemos a los lectores de los galos de Asterix una pequeña compilación de artículos escritos en el transcurso de 2015 en que se cumplieron 50 años de la publicación en francés de Para Leer El Capital y 25 de la muerte de Louis Althusser, referidos a distintos temas de su pensamiento.
Fueron publicados en este blog, en Gramscimanía, Ideas de Izquierda, La Izquierda Diario, incluyendo versiones en portugués de Esquerda Diário y en francés de Révolution Permanente.
Incluimos también un comentario del libro de Pierre Macherey Hegel o Spinoza, estrechamente relacionado con el pensamiento de Althusser.
Para las lecturas ociosas del fin de semana. Pasen y vean....
Althusser vs. Gramsci: materialismo aleatorio y revolución pasiva
sábado, 24 de octubre de 2015
Althusser. 25 ans après sa disparition
Un quart de siècle après sa disparition, l’œuvre et le legs de Louis Althusser continuent de faire polémique. Dans son édition du 25 octobre 1990, Le Monde publiait une nécrologie du philosophe intitulée « Le maître brisé ». Le philosophe, poursuivait le journal du soir, est « décédé lundi 22 octobre d’insuffisance cardiaque dans le centre de La Verrière (Yvelines). Il avait 72 ans ». Le même jour, le quotidien espagnol El País titrait « Louis Althusser, le dernier grand philosophe du marxisme, est mort à 72 ans ». Le chapeau, non exempt de sensationnalisme, soulignait par ailleurs « qu’en 1980 le penseur a étranglé sa femme et se trouvait interné dans un centre ».
jueves, 22 de octubre de 2015
La larga batalla de Louis Althusser
El 24 de octubre de 1990, el diario francés Le Monde publicaba un artículo titulado “Althusser, el maestro quebrado” e informaba: “El filósofo murió el lunes 22 de octubre de una insuficiencia cardíaca en el centro geriátrico de La Verrière (Yvelines). Tenía 72 años”. El mismo día, del otro lado de los Pirineos, El País titulaba “Muere a los 72 años Louis Althusser, el último gran filósofo del marxismo” y el copete agregaba, no exento de cierto morbo: “El pensador, que en 1980 estranguló a su mujer, estaba internado en un centro geriátrico”.
Quien fuera uno de los principales si no el principal filósofo identificado con el marxismo durante la segunda mitad del siglo XX a nivel internacional, no dejaba solamente un triste y solitario final. Dejaba por sobre todo un legado discutido, contradictorio y complejo, que sigue en debate hasta el día de hoy.
jueves, 8 de octubre de 2015
Althusser contra Althusser
Introducción
El filósofo francés nacido en Argelia, Louis Althusser (1918-1990), es una de las principales referencias intelectuales del marxismo europeo de la segunda posguerra. Integrante del Partido Comunista Francés, simpatizante a su manera del maoísmo, es conocido como principal animador de lo que se llamó la corriente del “marxismo estructuralista”.
Algunos de sus conceptos fueron incorporados a distintos desarrollos de las ciencias sociales. Por poner dos ejemplos bastante conocidos por los lectores/as argentinos, baste citar los términos “sobredeterminación” o “aparatos ideológicos del Estado”.
Durante los últimos años ha resurgido a nivel internacional un interés por su pensamiento que tiene varias explicaciones: su peso históricamente determinante en el debate intelectual en Francia y Gran Bretaña, el rescate del “último Althusser” partidario de un “materialismo del Encuentro”, muy popular en sectores de la izquierda y la intelectualidad europea; el desarrollo de distintas reflexiones sobre las relaciones entre el estructuralismo, el postestructuralismo y el postmarxismo, entre otras.
En este artículo, intentaremos reflexionar brevemente sobre algunos tópicos del pensamiento de Althusser, tomando como punto de referencia algunas de sus obras, así como el trabajo de Warren Montag Althusser and his contemporaries [Philosophy’s perpetual war] [1], publicado en el año 2013, que constituye un importante aporte para conocer el desarrollo de su pensamiento y analizarlo críticamente.
jueves, 11 de junio de 2015
Althusser ... ¿ganó la guerra?
Hemos comentado, en dos posts anteriores de este blog, el libro La lección de Althusser de Jacques Rancière (1974).
En esta ocasión comentaremos El Estructuralismo y la miseria de la razón de Carlos Nelson Coutinho (1972), ya que si bien ambos trabajos tienen enfoques diferentes, también tienen coincidencias notables, a partir de las cuales intentaremos concluir con una reflexión sobre la superviviencia sui generis del "althusserismo".
Coutinho intentaba en su trabajo hacer una crítica del estructuralismo como corriente más de conjunto, frente al peso conquistado por éste en Brasil a principios de los '70.
Inspirado en el trabajo de Lukacs La destrucción de la razón (antes de volcarse al estudio en profundidad del pensamiento de Gramsci), el intelectual brasileño buscaba establecer el lugar del estructuralismo en la historia del desarrollo e involución del pensamiento burgués.
En este marco plantea una diferencia entre el pensamiento burgués "progresista" (hasta Hegel) y el decadente o reaccionario que incluye las más variadas formas de irracionalismo y agnosticismo. Coutinho ubica como ejes del pensamiento progresista de la burguesía revolucionaria: el humanismo, el historicismo concreto y la razón dialéctica.
A través de estos parámetros, somete a crítica las posiciones irracionalistas como las "cientificistas" que caen en un parcialización del pensamiento teórico y limitan la razón a conocimientos específicos, dejando como "incognoscible" la totalidad. De esta forma, llega a algunas conclusiones similares a las de Rancière pero a través de un recorrido bastante diferente.
Inspirado en el trabajo de Lukacs La destrucción de la razón (antes de volcarse al estudio en profundidad del pensamiento de Gramsci), el intelectual brasileño buscaba establecer el lugar del estructuralismo en la historia del desarrollo e involución del pensamiento burgués.
En este marco plantea una diferencia entre el pensamiento burgués "progresista" (hasta Hegel) y el decadente o reaccionario que incluye las más variadas formas de irracionalismo y agnosticismo. Coutinho ubica como ejes del pensamiento progresista de la burguesía revolucionaria: el humanismo, el historicismo concreto y la razón dialéctica.
A través de estos parámetros, somete a crítica las posiciones irracionalistas como las "cientificistas" que caen en un parcialización del pensamiento teórico y limitan la razón a conocimientos específicos, dejando como "incognoscible" la totalidad. De esta forma, llega a algunas conclusiones similares a las de Rancière pero a través de un recorrido bastante diferente.
El mérito de este "clásico" de Coutinho consiste en la búsqueda de una "tercera posición" (marxista) entre el estructuralismo y su contraparte humanista.
Sin embargo, debemos señalar algunos aspectos que podrían ser puntos flacos:
-Cierta rigidez en su periodización (hasta 1848 pensamiento burgués progresista y en adelante solamente pensamiento burgués reaccionario). Ligado a esto, su concepto de pensamiento "progresista" (retomado de Lukacs y también de las críticas de Marx a la evolución del pensamiento burgués durante el siglo XIX) si bien en líneas generales es correcto resulta un tanto problemático.
-Ubicándose desde la defensa del legado del "pensamiento burgués progresista", está siempre al filo de ubicar al marxismo como "ala izquierda" de tal pensamiento. En el contexto de la "guerra fría" y los partidos comunistas reformistas de Europa Occidental con un discurso en tal sentido, deja planteada la pregunta de hasta dónde esa comprensión de la relación entre "progresismo" y marxismo no estaba condicionada por el marco estratégico de la segunda posguerra.
-En relación con esto, la valoración de la epistemología como expresión sin más de la "miseria de la razón", por desplazarse de la ontología a los "límites del conocimiento" si bien tiene un punto de debate fuerte contra el positivismo lógico, es demasiado abarcativa en cuanto al conjunto de la epistemología, que ha tenido desarrollos convergentes con el marxismo, como la epistemología genética y constructivista o la teoría de los programas de investigación. Esto tiene a su vez una expresión complementaria en una defensa un poco excesivamente entusiasta de la "teoría del reflejo" como base de una concepción marxista de la objetividad del conocimiento, o en que le dé la razón parcialmente a Althusser en sus críticas al "subjetivismo" de Gramsci.
Sin embargo, debemos señalar algunos aspectos que podrían ser puntos flacos:
-Cierta rigidez en su periodización (hasta 1848 pensamiento burgués progresista y en adelante solamente pensamiento burgués reaccionario). Ligado a esto, su concepto de pensamiento "progresista" (retomado de Lukacs y también de las críticas de Marx a la evolución del pensamiento burgués durante el siglo XIX) si bien en líneas generales es correcto resulta un tanto problemático.
-Ubicándose desde la defensa del legado del "pensamiento burgués progresista", está siempre al filo de ubicar al marxismo como "ala izquierda" de tal pensamiento. En el contexto de la "guerra fría" y los partidos comunistas reformistas de Europa Occidental con un discurso en tal sentido, deja planteada la pregunta de hasta dónde esa comprensión de la relación entre "progresismo" y marxismo no estaba condicionada por el marco estratégico de la segunda posguerra.
-En relación con esto, la valoración de la epistemología como expresión sin más de la "miseria de la razón", por desplazarse de la ontología a los "límites del conocimiento" si bien tiene un punto de debate fuerte contra el positivismo lógico, es demasiado abarcativa en cuanto al conjunto de la epistemología, que ha tenido desarrollos convergentes con el marxismo, como la epistemología genética y constructivista o la teoría de los programas de investigación. Esto tiene a su vez una expresión complementaria en una defensa un poco excesivamente entusiasta de la "teoría del reflejo" como base de una concepción marxista de la objetividad del conocimiento, o en que le dé la razón parcialmente a Althusser en sus críticas al "subjetivismo" de Gramsci.
No obstante esto, Coutinho debate con mucha eficacia los presupuestos del estructuralismo, poniendo de relieve que la identificación de ciertas operatorias que pueden ser extrapoladas desde el lenguaje al conjunto de la actividad social, implica una reducción de la praxis como transformación de la realidad en lucha por la totalidad, a una praxis esencialmente manipulatoria (es decir, aquella que se desarrolla dentro de los límites de la alienación y el fetichismo, sin proponerse trascenderlos).
En cuanto a la teoría de Althusser, Coutinho destaca los elementos que constituyen el "marxismo" de Althusser en una variante del estructuralismo y la "miseria de la razón":
-Separación absoluta de "materialismo histórico" y "materialismo dialéctico", que implica una negación de la dimensión ontológica de la filosofía marxista.
-Reducción de la filosofía marxista a una epistemología neopositivista, en la que lo central pasa por la construcción de conceptos formalmente válidos.
-Lectura de El Capital y los Grundrisse en clave de una teoría formalista de la ciencia, en la que, además de rechazar los textos "juveniles" de Marx, postula la distinción entre el "concreto pensado" y el "concreto real" como una distinción absoluta, en la que el objeto de El Capital pasa a ser la construcción de una estructura conceptual y no la dilucidación de las relaciones sociales que dominan en la sociedad capitalista y sus contradicciones.
-Una concepción de la historia similar a la de Michel Foucault, justificada en la afirmación de que en Marx no habría una teoría de la historia.
-Una reducción del trabajo y la praxis al trabajo alienado y la praxis manipulatoria.
-Una reducción de la ideología a "falsa conciencia" y por ende una liquidación de la capacidad liberadora de la praxis (que como ya dijimos queda reducida a praxis manipulatoria en el marco de la oposición formal entre juicios de hecho y juicios de valor).
-Separación absoluta de "materialismo histórico" y "materialismo dialéctico", que implica una negación de la dimensión ontológica de la filosofía marxista.
-Reducción de la filosofía marxista a una epistemología neopositivista, en la que lo central pasa por la construcción de conceptos formalmente válidos.
-Lectura de El Capital y los Grundrisse en clave de una teoría formalista de la ciencia, en la que, además de rechazar los textos "juveniles" de Marx, postula la distinción entre el "concreto pensado" y el "concreto real" como una distinción absoluta, en la que el objeto de El Capital pasa a ser la construcción de una estructura conceptual y no la dilucidación de las relaciones sociales que dominan en la sociedad capitalista y sus contradicciones.
-Una concepción de la historia similar a la de Michel Foucault, justificada en la afirmación de que en Marx no habría una teoría de la historia.
-Una reducción del trabajo y la praxis al trabajo alienado y la praxis manipulatoria.
-Una reducción de la ideología a "falsa conciencia" y por ende una liquidación de la capacidad liberadora de la praxis (que como ya dijimos queda reducida a praxis manipulatoria en el marco de la oposición formal entre juicios de hecho y juicios de valor).
Desde el punto de vista social, Coutinho señala sobre Althusser:
Estas conclusiones coinciden con las de Rancière que, inspirado por la revolución cultural china, el movimiento del mayo del '68 y la toma de la LIP, resaltaba el rol social y políticamente conservador del "althusserismo" ante la lucha de clases del período que va del '68 al '74 y asimismo su rol legitimador de las instituciones educativas del Estado, en especial los académicos (mandarines).
Nos parece que no hay dudas de que su marxismo estructuralizado es una respuesta espontaneísta a un período de estabilización y de "seguridad" capitalistas; corresponde a una tendencia burocrática del movimiento obrero y, por eso, asimila un tipo de racionalidad, que como vimos es propia de la praxis burocrática y manipulatoria. (Coutinho, Carlos Nelson. O Estruturalismo e a Miséria da Razão, Ed. Expressão Popular, São Paulo, 2010, pág. 184)
Estas conclusiones coinciden con las de Rancière que, inspirado por la revolución cultural china, el movimiento del mayo del '68 y la toma de la LIP, resaltaba el rol social y políticamente conservador del "althusserismo" ante la lucha de clases del período que va del '68 al '74 y asimismo su rol legitimador de las instituciones educativas del Estado, en especial los académicos (mandarines).
Hace mucho que pasó la moda del estructuralismo, que tuvo su propia disolución en las corrientes que lo sucedieron. El "althusserismo" sobrevive a duras penas, a través de quienes reivindican al último Althusser (en parte opuesto a sus "lecciones" de los '60, aunque solamente en apariencia, ver acá).
Sin embargo, aquello que para Coutinho y Rancière era la marca de su rol conservador y su funcionalidad para representar un discurso de autolegitimación de la casta academicista, resultó ser también el punto fuerte para una supervivencia relativa del "althusserismo".
Porque, más allá de algunos althusserianos escondidos en la academia, hay un cúmulo de "prácticas althusserianas" que se mantiene vigente y que constituye de algún modo el "quehacer académico" como expresión en el ámbito intelectual de una praxis burocratizada; peor aún, estas "prácticas althusserianas" son sostenidas también por quienes desde el punto de vista teórico pueden ser detractores del "althusserismo":
-La actividad académica como un fin en sí mismo y desligada de cualquier vinculación con la clase trabajadora.
-La constitución de "comunidades científicas" más destinadas a reproducir ciertos discursos que a producir conocimientos.
-La predominancia de un "método científico" consistente en una abstracción parcializada que otorga un valor sin límites a uno o dos datos aislados y con eso intenta extraer conclusiones perentorias sobre cuestiones tan complejas como por ejemplo la crisis del marxismo o el surgimiento del stalinismo.
Estas tres aristas del academicismo parecen darle la razón a Coutinho sobre el abandono del humanismo, el historicismo concreto y la razón dialéctica por parte del pensamiento burgués, que es el que organiza e impone las pautas del trabajo académico (incluido el de los marxistas académicos).
Sin embargo, aquello que para Coutinho y Rancière era la marca de su rol conservador y su funcionalidad para representar un discurso de autolegitimación de la casta academicista, resultó ser también el punto fuerte para una supervivencia relativa del "althusserismo".
Porque, más allá de algunos althusserianos escondidos en la academia, hay un cúmulo de "prácticas althusserianas" que se mantiene vigente y que constituye de algún modo el "quehacer académico" como expresión en el ámbito intelectual de una praxis burocratizada; peor aún, estas "prácticas althusserianas" son sostenidas también por quienes desde el punto de vista teórico pueden ser detractores del "althusserismo":
-La actividad académica como un fin en sí mismo y desligada de cualquier vinculación con la clase trabajadora.
-La constitución de "comunidades científicas" más destinadas a reproducir ciertos discursos que a producir conocimientos.
-La predominancia de un "método científico" consistente en una abstracción parcializada que otorga un valor sin límites a uno o dos datos aislados y con eso intenta extraer conclusiones perentorias sobre cuestiones tan complejas como por ejemplo la crisis del marxismo o el surgimiento del stalinismo.
Estas tres aristas del academicismo parecen darle la razón a Coutinho sobre el abandono del humanismo, el historicismo concreto y la razón dialéctica por parte del pensamiento burgués, que es el que organiza e impone las pautas del trabajo académico (incluido el de los marxistas académicos).
¿Quién podría negar las "afinidades electivas" entre el discurso "científico" althusseriano y el supuesto rigor académico de nuestros días? El "modo de producción de conocimientos" del althusserismo, ¿no tiene su continuación por otros medios (y con otras modas) en el "modo de confeccionar y refritar papers"?
¿El sentido de pertenencia a una casta de mandarines, no se reproduce en un academicismo cuya autovalidación se basa en criterios construidos por sus propios protagonistas en base a regulaciones institucionales impuestas por autoridades que burocratizan el pensamiento y la práctica?
En este sentido, una de las paradojas más grandes del pensamiento academicista de las últimas décadas es la popularidad de Spinoza (quien rechazó de plano un cargo en la Universidad de Heidelberg) entre quienes se sacan los ojos por un cargo universitario, una beca o una renta.
Contra este tipo de conformismo academicista, trabajos "clásicos" de los '70, como los de Coutinho y Rancière siguen siendo una referencia para repensar la actualidad de la teoría marxista a partir de las polémicas del pasado y su proyección en el presente, para todos aquellos que buscamos la reconstrucción del marxismo no sólo como una teoría sino como movimiento real que busca abolir el estado actual de cosas.
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Versión en portugués, en Esquerda Diário
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Versión en portugués, en Esquerda Diário
martes, 17 de marzo de 2015
Syriza y PODEMOS: ¿la izquierda "sin sujeto"?

El discurso del compañero Emilio Albamonte en el emotivo acto de despedida de nuestro compañero Leo Norniella, sirve de impulso, entre otras reflexiones, pera pensar sobre las relaciones entre la izquierda militante y la clase obrera y retomar el tratamiento de la "cuestión del sujeto" en la actualidad, por parte de ciertas izquierdas que hoy están de moda.
Para esto, continuaremos explorando la "herencia althusseriana" de Syriza y PODEMOS, y su afinidad con las posiciones que rezan: La clase obrera no puede ni debe constituirse como sujeto.
En su libro polémico La Lección de Althusser, que ya habíamos comentado acá, Jacques Rancière señalaba la afinidad entre las posiciones de Althusser y el clima del medio universitario después del '68:
"Hoy en día la lucha contra el humanismo teórico y la filosofía del sujeto ¿es una lucha de clases importante en la filosofía? Mire alrededor suyo: en ese punto, la Universidad francesa de 1973 está tan pacificada como la sociedad soviética de 1936. No hay un solo lugar donde no se proclame la muerte del hombre y la liquidación del sujeto: en nombre de Marx o de Freud, de Nietzsche o de Heidegger, del 'proceso sin sujeto' o de la 'deconstrucción de la metafísica', grandes y pequeños mandarines van por doquier, acechando 'al sujeto' y expulsándolo de la ciencia, con el mismo ardor que ponía la Tía Betsy al echar a los burros de su césped en David Copperfield. La única lucha entre nuestros filósofos universitarios versa sobre lo siguiente: ¿con qué salsa nos comeremos 'el sujeto'? En cuanto al hombre (...) De hecho, los únicos que todavía se atreven a hablar de él, sin más precauciones, son los trabajadores." (La Lección de Althusser, LOM Editorial, Santiago de Chile 2013, pág. 105).
A este "comerse al sujeto en la salsa universitaria", Rancière le oponía las voces de las luchas obreras desde 1840 en adelante, incluidas las de la toma de la fábrica LIP en 1973. Hoy podríamos oponer las voces de los proletarios de VIOME y París 8 a los nuevos "mandarines" que consumen salsas similares pero más rancias, mientras sueñan con el "asalto al poder" por la vía del marketing electoral o dilapidan en cuotas el apoyo popular en aras del "mal menor".
Se podría objetar que Pablo Iglesias reivindica a Laclau y a "Gramsci" más que Althusser y que Tsipras a Berlinguer, Togliatti y Gramsci. Sin embargo o precisamente de eso se trata: Althusser, el eurocomunismo y el posmarxismo tienen denominadores comunes.
Ellen Meiksins Wood, en un trabajo escrito en los años '80 reconstruía la sucesión de acontecimientos desafortunados que va del eurocomunismo y la teoría del Estado de Poulantzsas hasta el posmarxismo, marcando como denominador común entre ellos el desplazamiento de la lucha de clases por formas diversas de enfrentamiento entre "bloques populares" y "bloques de poder"; señalaba asimismo la relación de afinidad entre el "althusserismo" y el posmarxismo, aparentemente opuestos:
"Es posible decir que el falso dualismo entre el determinismo absoluto y la contingencia absoluta, así como la caracterizacíon de la historia como una irreductible contingencia, siempre han sido temas implícitos en el estructuralismo althusseriano. (...) El mundo de la estructura -caracterizado por relaciones definidas y estructuradas- pertenece a la esfera de la teoría autónoma, en tanto que el mundo empírico -el objeto del conocimiento histórico- es un mundo de contingencia y arbitrariedades". (¿Una política sin clases? El post-marxismo y su legado, Ed. RyR Bs. As. 2013 pág 156)
PODEMOS se apoya en la teoría de la "hegemonía" versión Laclau, porque expresa precisamente la idea de una "socialdemocracia de izquierda" (como dijo recientemente Chantal Mouffe en entrevista con Iglesias) apoyada en un conjunto de movimientos que "no llegan a ser sujeto", lo cual de paso unge como protagonistas del proceso político a los intelectuales. La inflación del componente discursivo en la conformación de las identidades políticas conlleva como decía Meiksins Wood en el libro ya citado, la pregunta "quién será el portador del discurso (...) La primera respuesta es: nadie. O todos." (pág.135).
Ese "nadie o todos" terminan siendo primero los intelectuales y después el Estado, a quien Iglesias presenta como "la última esperanza de los pobres" en la misma conversación con Chantal Mouffe.
Los defensores de Syriza y PODEMOS pueden argumentar, como ya han hecho en otras ocasiones, que la clase trabajadora no asume espontáneamente la posición que nosotros pretendemos atribuirle. Este argumento desconoce en primer lugar que la clase obrera es internacional y no se limita a algunos países europeos en los cuales la situación puede ser más desfavorable (aunque casualmente en esos países militan esas "izquierdas"), que su gran heterogeneidad a escala internacional permite que mientras en algunos lugares la izquierda ni siquiera lucha contra los cierres de fábricas en otros, como Bangladesh, Sudáfrica o la misma China se levanten nuevos valerosos y enormes ejércitos proletarios que no están de acuerdo con eso de darse por perimidos; y por otra parte, en función del sustituismo del sujeto proletario por una suma de fenómenos cualesquiera, terminan anulando cualquier reflexión estratégica tendiente a la hegemonía obrera, en función de "apoyar lo que hay" en el espectro de las izquierdas reformistas.
Entonces, al espíritu "althusseriano" que habíamos señalado en Syriza y PODEMOS, por su política centrada en las maniobras por arriba en lugar de la movilización desde abajo y su visión retrospectiva "moderada" de los '70 (eurocomunismo sin '68) cabe sumarle una "teoría" tributaria de una "izquierda sin sujeto", que a su vez postula una "toma de posiciones" sin "guerra de posición".
Un cuchillo sin hoja... que no tiene mango...
Un cuchillo sin hoja... que no tiene mango...
miércoles, 25 de febrero de 2015
Syriza y PODEMOS: ¿gramscianos o althusserianos?
Se habla mucho del eurocomunismo y de la herencia gramsci-togliattiana de Syriza y PODEMOS. Se dice incluso que PODEMOS basa su discurso y política en "los postulados de Antonio Gramsci" (un Gramsci deformado hasta el extremo por Laclau y Mouffe).
En cambio, yo diría, sin miedo a ser extravagante, que estos muchachos son más "althusserianos" que gramscianos. Y esto debe tomarse en un sentido más metafórico que conceptual (aunque veremos que la metáfora se basa en algo real).
En su libro de 1974, La Lección de Althusser (LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2013), Jacques Rancière (influenciado por la experiencia de la "revolución cultural" china y del propio Mayo francés) realizaba una crítica del pensamiento del intelectual "díscolo" del PCF y concluía que el "althusserismo" era un "pensamiento del orden".
Oponiendo la ciencia contra la ideología y la línea correcta del "partido de la clase obrera" contra los estudiantes "izquierdistas y pequeño-burgueses", Althusser ponía en práctica una defensa del orden universitario tanto como de la burocracia del PCF, contra la revuelta del `68 y contra todo espíritu subversivo en general.
La idea de "lucha de clases en la teoría" aparece en este contexto como la máxima expresión de la reivindicación de la división de trabajo manual e intelectual y el reaseguro de la posición más cómoda para los intelectuales dentro de ella. Una especie de stalinismo culto que se dedica a distinguir ideas burguesas de proletarias "científicamente", mientras en la práctica convalida la labor gris del aparato burocrático.
La crítica de Rancière fue lapidaria y tenía un momento de especial lucidez cuando analizaba la formulación por Althusser de la poco feliz teoría de los Aparatos Ideológicos del Estado (que tantos perjuicios generara al marxismo como beneficios a los asaltantes de cargos públicos, lo voy a repetir hasta el hartazgo).
Rancière observaba que, después de que el movimiento del Mayo francés hubiera puesto en cuestión el rol de las instituciones educativas en la reproducción de la ideología dominante (incluyendo a los intelectuales del PCF), Althusser descubre como algo novedoso los Aparatos Ideológicos del Estado, formulación que según él tendría algún tipo de antecedente en la temática gramsciana de la organización de la cultura (a la que remeda pobremente). Se preguntaba entonces Rancière cómo podía ser que la teoría surgiera de otra teoría y no del movimiento de lucha real. Y concluye que, consecuente con su "pensamiento del orden", Althusser procedía con el siguiente presupuesto: El 68 no existió.
El 68 no existió: Otro motivo para considerar a Althusser mucho más cerca de Benedetto Croce que el propio Gramsci, a quien Althusser acusaba de "crocianismo".
El libro de Rancière es muy interesante y sirve como disparador no solamente para comprender contextualizadamente el "althusserismo" sino también para reflexionar en líneas generales sobre la trayectoria de los PC's de Occidente.
Porque el moderantismo ("pensamiento del orden") fue un rasgo común tanto al PCF, como al PCI, como al PCE. Santiago Carrillo, dirigente histórico del PCE lo resumió bien en una entrevista con Pablo Iglesias al referirse al rol del PCE en la salida del franquismo: "garantizamos la transición a la democracia y evitamos una nueva guerra civil" (la frase no es textual, pero dice más o menos eso). El PCI, por su parte, jugó un rol conservador en el "largo '68" italiano, expulsando a los que llamaban en sus filas a apoyar las luchas obreras, como a los fundadores de Il Manifesto en 1970.
Los simpatizantes abiertos o solapados del stalinismo pueden decir "otra vez los trotskistas denunciando la traición". Sin embargo, creo que no pasa por ahí. No estamos analizando el accionar de una burocracia que es "muy mala" sino la colonización de las organizaciones obreras tradicionales por obra y gracia del capitalismo (a la que la burocracia fue funcional).
Porque si el Estado de Bienestar representaba un compromiso entre la burguesía y la clase obrera de las metrópolis para conceder algunos importantes derechos a cambio de que no haya nuevas revoluciones, lo cual a su vez daba fuerza a los PC de Europa occidental, el compromiso no era eterno y la burguesía, en lugar de agradecer a los stalinistas los servicios prestados, fue por un objetivo más ambicioso: asimilar totalmente las organizaciones reformistas en regímenes políticos conservadores.
La evolución "moderada" de los PC en la segunda posguerra (que podemos resumir un poco groseramente en la frase "del Frente Popular a la Unidad Nacional") más que la genialidad de grandes estrategas (como ahora nos quieren hacer creer) expresa esta presión creada por la "guerra de conquista" llevada adelante por el capitalismo sobre las organizaciones obreras tradicionales.
Visto desde este ángulo, el "eurocomunismo" no sería una tentativa novedosa de combinar democracia y socialismo, sino un salto en la "socialdemocratización" de los PC, correlativa con la "neoliberalización" de los viejos PS.
Ahora bien ¿qué clase de lectura sobre el último ascenso obrero y de la juventud que tuvo lugar en el viejo continente expresa la reivindicación actual del eurocomunismo?
Mi respuesta sería: Una lectura "moderada", que pone la mirada en el momento pretendidamente ecuménico e invisibiliza el de la lucha.
Y puede resumirse precisamente en la frase con que Rancière sintetizaba el "pensamiento del orden" de Althusser: El 68 no existió.
Podríamos agregar: porque si hubiera existido no podríamos reivindicar a los Partidos Comunistas y su eurocomunismo.
El problema, con todo, no es la interpretación del pasado (sin duda importante), sino la estrategia a llevar adelante en el presente. Como puede verse tanto en el discurso de Iglesias, como en la política que está llevando adelante el gobierno de Tsipras, la frase El 68 no existió tiene hoy un contenido muy concreto: la prioridad de los acuerdos y maniobras por arriba, por sobre la movilización de la clase trabajadora y el pueblo desde abajo, incluso para defender su propio programa de reformas.
En resumen, un pos-togliattismo que tiene más deuda con el "pensamiento del orden" de Althusser que con "la lucha por la hegemonía" gramsciana.
martes, 10 de febrero de 2015
Althusser vs. Gramsci: materialismo "aleatorio" y revolución pasiva

En su libro The Gramscian Moment, Peter D. Thomas ubica las polémicas de Althuser contra Gramsci de los años '60 (y sus implicancias), como la última gran polémica teórica en el marxismo. En su argumentación, demuestra de manera bastante convincente que las concepciones "anti-historicistas" de Althusser están más cerca de las de Benedetto Croce criticadas por Gramsci, que las del propio Gramsci, criticadas por Althusser.
Luego concluye que entre la filosofía de la praxis de Gramsci y el "materialismo aleatorio" del último Althusser hay más proximidades de las que el propio Althusser hubiera estado dispuesto a reconocer.
Esta última idea resulta más discutible. Si bien es cierto que el Althusser que reivindica "la corriente subterránea del materialismo del encuentro" tiene cierta afinidad con la crítica de Gramsci a la "historia con providencia", por su reivindicación de la contingencia en el acaecer de los hechos históricos, ahí se terminan las coincidencias.
En sus artículos "Sobre el pensamiento marxista" y "La corriente subterránea del materialismo del encuentro", Althusser intenta reconstruir una visión sobre el marxismo y la historia de la filosofía que rompa con toda teleología. Por este motivo, traza una línea que pasa por Epicuro, Lucrecio, Maquiavelo, Spinoza y Heidegger, que podríamos definir como "antimonista", "antideterminista" y "antiteleológica", que estaría a su vez presente en La situación de la clase obrera en Inglaterra de Engels o en el capítulo sobre la acumulación orginaria de El Capital. No importa en este caso si las interpretaciones de cada uno de estos pensadores practicadas por Althusser se corresponden con sus genuinos puntos de vista.
Althusser intentaba ofrecer una filosofía política que permitiera conciliar la reivindicación de algún tipo de cambio histórico con el clima de derrota de finales de los '70 y principios de los '80. De ahí que a través de la "lluvia de átomos" que se unen en un "encuentro" por obra de un clinamen sobre el que no opera necesidad alguna, y el Príncipe que no vino de ninguna parte, el filósofo francés crea una teoría del "Encuentro" que permitiría explicar la emergencia de los cambios revolucionarios desde una lectura que privilegia la "contingencia" por sobre el "determinismo".
Manteniendo la "clásica" idea althusseriana del "proceso sin sujeto", el "materialismo del encuentro" le agrega la dispersión de las fuerzas sociales y la imposibilidad de un pensamiento estratégico "anterior" al "encuentro", de forma tal que lo que a simple vista puede parecer una crítica aguda del "determinismo" y la "teleología", termina coincidiendo bastante con la espera pasiva a la expectativa de algún acontecimiento mesiánico.
En resumen, un retroceso teórico del "nuevo materialismo" creado por Marx, que sin negar la singularidad de los hechos históricos, explica que el "encuentro" no cae del cielo. En lugar del "nuevo materialismo" de Marx, Althusser ofrece un materialismo "pre-marxista", que no tiene mucho que envidiar al pensamiento mágico, que es a donde lleva, sea por la vía del cientificismo o del "contingencialismo", el anti-historicismo rabioso.
En este contexto, cabe preguntarse si la "lluvia de átomos" (más allá de la belleza literaria de la imagen evocada) cuando no opera la constitución aleatoria del "encuentro", no se parece bastante a una sumatoria de "individuo(s) aislado(s) en el seno de la sociedad civil", como característico del "materialismo anterior", sometido a crítica por Marx en sus Tesis sobre Feuerbach.
Y en este punto, clinamen sobre el que se centra la posición althusseriana, podría producir el "encuentro" entre el "materialismo aleatorio" y el mecanismo capitalista de "revolución pasiva" (o su utilización limitada en un contexto de ofensiva reaccionaria).
Sucede que la contingencia entendida en forma extremista privilegia al advenimiento mesiánico del "encuentro" por sobre la lucha por crear activamente nuevas relaciones de fuerzas, propia de la estrategia política marxista y por eso se opone a la hegemonía proletaria (que requiere una estabilidad relativa, aunque sea precaria, de esas relaciones de fuerzas), en una curiosa coincidencia con todas las "restauraciones" y "recomposiciones" capitalistas.
En lugar de una alternativa a una concepción de la historia y la política tributaria de un tiempo vacío caracterizado por la duración de un sistema decadente o burocratizado, el "materialismo aleatorio" se inscribe en un contexto de respuestas ideológicas impotentes a la "guerra de conquista" emprendida por el neoliberalismo que impuso la "colonización" de las viejas organizaciones obreras reformistas, como ocurrió durante las últimas décadas con los partidos "socialistas" y "comunistas".
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