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sábado, 26 de agosto de 2017

Una vez más: ¿cuál Gramsci?

A propósito de la lectura crítica de Nicolás González Varela sobre el libro El marxismo de Gramsci. Notas de lectura sobre los Cuadernos de la cárcel (Bs. As., Ed. IPS, 2016).

Nicolás González Varela se ha tomado el trabajo de realizar, en cuatro entregas [1], un extenso comentario sobre mi pequeño libro titulado El marxismo de Gramsci. Notas de lectura sobre los Cuadernos de la cárcel. Estoy muy agradecido por su valoración positiva del libro, así como por su iniciativa de utilizarlo como disparador para volver a pensar las afinidades entre las teorías de Trotsky y Gramsci, reflexión sobre la que hago una apuesta, cuestionando la supuesta incompatibilidad entre hegemonía y revolución permanente.

Nicolás (en adelante NGV) realiza asimismo algunas críticas muy pertinentes para profundizar el debate, sobre las que quiero detenerme para continuar la reflexión común. Estas críticas están centradas en dos temas: la cuestión de la posición de Gramsci sobre el stalinismo y los debates sobre la transición en la URSS y la problemática de la hegemonía y las relaciones de fuerzas. Hay otras cuestiones puntuales a las que no nos referiremos porque no ocupan un lugar central en los argumentos del propio NGV [2].

lunes, 29 de mayo de 2017

Afinidades electivas: Trotsky y Gramsci (tercera parte)



Nicolás González Varela 

DM en el capítulo V adopta una tripartición no-cronológica de Hegemonía, que nos recuerda la idea de Perry Anderson, [1] afirmando que en Gramsci pueden establecerse tres momentos: 1) el tempo estratégico; 2) el tempo de la Hegemonía en sí; y 3) el tempo “histórico-universal” (sic). El primer momento DM lo encuentra concentrado en un seminal texto del Q13, [2] donde Gramsci presentaría la cuestión de la Hegemonía “vista desde el ángulo de las relaciones de fuerza, es decir: la Hegemonía pensada en función de la resolución mediante las armas de las relaciones de fuerza que van de la estructura social objetiva al enfrentamiento político-militar” (p. 116). Aunque DM remite al propio Gramsci, la tripartición gramsciana no versa sobre el “momento estratégico” de la Hegemonía sino sobre los “grados” en las relaciones de fuerza entre las clases sociales antagónicas, lo que es algo diferente. Gramsci pretende establecer una línea lógica de lo abstracto a lo concreto, fijar materialmente la “gradación” de las relaciones antagónicas. No es otra cosa que re-establecer el principio leninista de “análisis concreto en una situación concreta” (la “Esencia del Marxismo” según la feliz fórmula de Ulianov) que ya ha extraviado el movimiento comunista europeo. 

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