Hegemonía y lucha de clases. Tres ensayos sobre Trotsky, Gramsci y el marxismo es el nuevo libro de Juan Dal Maso y el tercero de la colección Debates marxistas contemporáneos de Ediciones IPS (junto con El marxismo de Gramsci, del mismo autor, y Marx en el país de los soviets o los dos rostros del comunismo, de Emmanuel Barot). Conversamos con Juan sobre los contenidos de este nuevo libro.
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domingo, 2 de septiembre de 2018
martes, 21 de agosto de 2018
Nueva publicación sobre Trotsky y Gramsci
A fin de mes saldrá Hegemonía y lucha de clases. Tres Ensayos sobre Trotsky, Gramsci y el marxismo de Juan Dal Maso. En este nuevo libro se profundiza la reflexión sobre las relaciones entre las teorías de ambos autores.
domingo, 4 de marzo de 2018
Cómo no leer a Gramsci
A PROPÓSITO DE UN ARTÍCULO DE PABLO HELLER SOBRE EL LEGADO TEÓRICO Y POLÍTICO DE ANTONIO GRAMSCI
Juan Dal Maso
Marzo 2018
Con cierto retraso, tuve hace poco tiempo la oportunidad de leer un artículo de Pablo Heller publicado en la revista En Defensa del Marxismo en noviembre pasado. El texto se propone hacer una lectura crítica del legado teórico y político del comunista sardo y de paso polemizar con aquellas corrientes trotskistas que “ensalzan los aportes de Gramsci, y destacan los puntos de contacto y la convergencia del pensamiento de Gramsci con el de Trotsky y Lenin”.
Esta impostación del tema marca una gran limitación para la argumentación que propone el artículo. Heller intenta demostrar por qué Gramsci no tiene nada que aportar, pero lo único que demuestra es un conocimiento casi nulo de su obra.
martes, 7 de marzo de 2017
lunes, 19 de diciembre de 2016
Entrevista con Fernando Rosso sobre El marxismo de Gramsci
Va la entrevista con mi amigo Fernando, que se dispuso gentilmente a hundir el rating de su prestigioso ciclo.....
Entrevistamos al autor del libro “El marxismo de Gramsci”, donde propone una lectura sobre los clásicos Cuadernos de la Cárcel del comunista italiano.
lunes, 13 de julio de 2015
Sobre Peter D. Thomas e o marxismo de Gramsci
O livro de Peter D. Thomas, The Gramscian Moment: Philosophy, Hegemony and Marxism1, tem gerado um novo interesse pelo pensamento de Gramsci nos âmbitos da esquerda acadêmica e política na Inglaterra e França, e se converteu em certa medida em um acontecimento intelectual internacional.
martes, 21 de agosto de 2012
Anderson, Gramsci y algunas claves de lectura
Creo que hay varios temas para discutir o tener en cuenta. En primer lugar, que la afirmación de que Gramsi nunca produjo ninguna relación comprensiva de la historia o estructura de la democracia burguesa en los Cuadernos, no es del todo exacta, desde mi punto de vista (que desde ya es el de un investigador amateur).
Digo que no es del todo exacta por lo siguiente (van las referencias con la letra "C" de Cuaderno, número de Cuaderno y parágrafo): Gramsci no solamente hace un esquema general de la diferencia entre Oriente y Occidente, que toma de la Tercera Internacional y lo generaliza en forma bastante estática (C13 § 24, donde alude a un discurso de Trotsky en el Cuarto Congreso, aunque plantea que Trotsky no dio indicaciones de carácter "práctico" más allá de esa exposición, lo cual es falso) también analiza el rol central de los sindicatos y partidos políticos en la construcción del "sistema de trincheras", las tendencias cesaristas (C13 § 7 y § 27) de Occidente, analiza asimismo el problema de las crisis orgánicas (C13 § 23) que hacen que las masas se separen de sus partidos, toma nota de las crisis políticas en Francia en 1914, 1925 y 1934 (C13 § 37), de la particularidad del sistema presidencialista yanqui en el cual "el jefe del gobierno se identifica con el jefe del Estado" (C14 § 11), por poner algunos ejemplos.
Contra lo que dice Anderson, creo que para Gramsci no era necesario profundizar en una explicación más específica de la democracia burguesa en tanto ilusión en el sufragio universal, porque más allá de sus vacilaciones o cambios en las formulaciones en las relaciones entre sociedad civil y estado, el mecanismo del sufragio no era necesariamente más importante que la existencia de los sindicatos y partidos de masas, sobre todo en un contexto de fuertes tendencias bonapartistas que limitaban los derechos democráticos por un lado y de masas encuadradas en partidos (en vez de votantes sueltos) por otro.
Para resumir, creo que Gramsci dijo muchísimo menos que Trotsky (quien hizo análisis mucho más completos y precisos sobre los regímenes, coyunturas y situaciones políticas de Alemania, Francia, Inglaterra o España y analizó las tendencias bonapartistas, el fascismo y el Frente Popular) pero más de lo que le reconoce Anderson, que parecería exigir una formalización teórica mayor al autor de los Cuadernos de la Cárcel y olvidarse en ese trámite de lo que efectivamente dijo de forma más bien dispersa (y no tanto porque varias referencias son del C13).
Creo además que el planteo de Anderson sobre la relación entra la "guerra de posición" gramsciana y la "guerra de desgaste" de Kautsky, aunque pone de relieve el gradualismo de Gramsci, es limitado en el sentido de que para Gramsci se plantea una situación distinta, aunque no termina de ir hasta el final en el diagnóstico: una posible generalización de los mecanismos de revolución pasiva, es decir de cambios en las formas del Estado para resolver las contradicciones del capitalismo evitando la revolución social (versión medio libre pero que engloba los fenómenos a que hacemos referencia más abajo).
En el C10 § 9 se pregunta si el fascismo no constituye una forma de revolución pasiva: "La hipótesis ideológica podría ser presentada en estos términos: existiría una revolución pasiva en el hecho de que por medio de la intervención legislativa del Estado y a través de la organización corporativa, fuesen introducidas en la estructura económica del país modificaciones más o menos profundas para acentuar el elemento 'plan de producción', y se acentuaría la socialización y cooperación en la producción sin por ello tocar (o limitándose sólo a regular y fiscalizar) la apropiación individual y de grupo de la ganancia. En el cuadro concreto de las relaciones sociales italianas, ésta podría ser la única solución para desarrollar las fuerzas productivas de la industria bajo la dirección de las clases dirigentes tradicionales, en concurrencia con las más avanzadas formaciones industriales de países que monopolizan las materias primas y han acumulado capitales imponentes".
En el § 11 del C15 se pregunta "... existe una identidad absoluta entre guerra de posición y revolución pasiva? O al menos existe o puede concebirse todo un período histórico en el cual los dos conceptos deban identificarse, hasta el punto en el cual la guerra de posición se transforma en guerra de maniobra?"
En el C22 § 1 se pregunta: "¿Puede el americanismo constituir una 'época' histórica?, vale decir, ¿puede determinar un desarrollo gradual del tipo, ya examinado en otro lugar, de las 'revoluciones pasivas' propias del siglo pasado, o representa solamente la acumulación molecular de elementos destinados a producir una 'explosión', es decir, una subversión de tipo francés?"
A esto se suma que si bien las condiciones de la "guerra de posición" se aplicarían por igual a Europa y Estados Unidos, la puesta de relieve de la fortaleza del fordismo y el americanismo respecto del "atraso" europeo complejiza la cuestión de Occidente, estableciendo una cierta diferencia entre un Occidente Europeo (del que ya se habló de sobra) y otro Norteamericano, en el cual se pueden abrir dos variantes: considerar que está más planteado el problema de la revolución por la ausencia de clases parasitarias y de intelectuales tradicionales o que está menos planteada aún la cuestión de la revolución por el nexo hegemonía-producción industrial.
La tensión entre la búsqueda de la especificidad de Occidente y la tendencia a generalizar la revolución pasiva en tres fenómenos totalmente distintos (fordismo/americanismo, fascismo y desvío socialdemócrata del ascenso 17-21, por decirlo de algún modo) es uno de los puntos que hacen que los esquemas de Gramsci se vuelvan más abstractos y estáticos en cuanto a la cuestión del régimen burgués y la revolución en Occidente.
En fin, al final se me hizo medio largo y no retomé lo del stalinismo. Continuará.
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