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lunes, 13 de agosto de 2018

Entrevista con Raúl Burgos: Gramsci y América Latina

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Raúl Burgos es docente de la Universidad Federal de Santa Catarina. Oriundo de Rosario, hace muchos años vive en Brasil, donde forma parte de la Asociación Gramsci (IGS-B). Su libro Los gramscianos argentinos. Cultura y política en la experiencia de Pasado y Presente es una contribución fundamental para el conocimiento de la trayectoria de ese grupo de intelectuales y su influencia en el debate político-ideológico argentino y latinoamericano. En esta entrevista conversamos sobre la experiencia de Pasado y Presente, retomamos la discusión sobre democracia y socialismo en los años ’80 y la relación entre el marxismo y la teoría de Laclau-Mouffe, entre otros temas.

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domingo, 17 de junio de 2018

La democracia: ¿valor universal?


En 1979, el reconocido intelectual brasileño Carlos Nelson Coutinho publicó en el volumen 9 de la revista Encontros com a Civilização Brasileira su ensayo “La democracia como valor universal” [1]. [...] Resumiremos sus principales ideas, para luego realizar una indagación crítica sobre sus contenidos.

lunes, 18 de abril de 2016

martes, 15 de marzo de 2016

Não existe (ainda) crise orgânica da hegemonia burguesa no Brasil



No dia 09 de março, os camaradas argentinos Fernando Rosso e Juan Dal Maso publicaram nas "páginas" desse diário interessante artigo questionando se no Brasil, com todos os fatos políticos dos últimos dias e semanas, teria se aberto um período de crise orgânica da dominação burguesa. 

O conceito de crise orgânica foi formulado pelo revolucionário italiano Antônio Gramsci em seus célebres Cadernos do Cárcere, principalmente no décimo terceiro caderno intitulado notas sobre Maquiavel. Para entendermos se no Brasil hoje existe ou não uma crise orgânica da hegemonia burguesa temos, portanto, que compreender o que o revolucionário italiano queria expressar com esse conceito.


lunes, 14 de marzo de 2016

Brasil: Atos da direita não foram grandes como imprensa gostaria


Maior manifestação da história do país? Piada, veja os cálculos do Esquerda Diário. O que querem é apagar junho de 2013 da história do país, mas aquela juventude não tem nada a ver com esses que saíram às ruas hoje.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Brasil ¿en crisis orgánica?



Por Fernando Rosso y Juan Dal Maso

Una aproximación a la crisis que afecta al gigante. Decadencia del lulismo e inestabilidad del régimen. La “crisis orgánica” y los aportes de Gramsci para pensar el complejo presente de Brasil.


lunes, 1 de febrero de 2016

El marxismo, la política y el Estado (sobre un libro de Carlos Nelson Coutinho)

El libro Marxismo y política. La dualidad de poderes y otros ensayos (LOM Ediciones, Santiago de Chile 2012), publicado originalmente en portugués en 1994, reúne una serie de trabajos de Carlos Nelson Coutinho (1943-2012), destacado intelectual de Brasil, protagonista de la recepción e interpretación de Lukács y Gramsci en su país y a nivel internacional.

El ensayo principal es el referido a la cuestión de la "dualidad de poderes" en el marxismo, el cual constituye el primer capítulo del libro, al que le siguen otros cuatro sobre los marxistas y la cuestión democrática; Gramsci, el marxismo y las ciencias sociales; la voluntad general y la democracia en Rousseau, Hegel y Gramsci y Lukács, la ontología y la política. 

No obstante la diversidad de temas, el libro sigue un hilo que es el de fundamentar simultáneamente una teoría "ampliada" del Estado y una concepción "procesual" de la revolución, que confluyen en una estrategia gradual de transición democrática al socialismo. 

En ese contexto, Coutinho traza una línea que va del último Engels a los austromarxistas, Antonio Gramsci, Palmiro Togliatti, Pietro Ingrao y Nicos Poulantzas.

A esta línea se opondría, según Coutinho, aquella que sostiene una teoría "restricta" del Estado y una concepción "explosiva" de la revolución, que identifica con Marx-Engels en 1848-1850, Lenin y Trotsky. Un Estado definido como un aparato de opresión y represión, frente al cual debiera tener lugar una revolución de tipo "jacobino" y de tiempos veloces, sintetizarían esta concepción. 

Coutinho señala que Lenin había planteado la cuestión de la dualidad de poderes como algo específico de la Revolución Rusa, mientras Trotsky la generalizaría con su "talento historiográfico", adelantando incluso una concepción "ampliada" del Estado en sus análisis sobre la crisis del poder del gobierno provisional en los momentos previos a la toma del poder por los bolcheviques.

Pero en la perspectiva del marxista brasileño, Lenin y Trotsky siempre mantuvieron una concepción "restricta" del Estado. 

Aquí hay un primer problema, ya que fue el propio Lenin, en "¿Podrán los bolcheviques sostenerse en el poder?", el que señaló la diferenciación relativa de los "aparatos" estatales en el contexto concreto de conformación del Estado obrero en Rusia:
Además del aparato de opresión por excelencia –el Ejército regular, la Policía y la burocracia–, el Estado moderno tiene un aparato que está íntimamente vinculado con los bancos y los consorcios, un aparato que realiza, si vale la expresión, un vasto trabajo de contabilidad y registro. Este aparato no puede, ni debe ser destruido (...) hay que subordinarlo a los soviets proletarios; hay que hacerlo más vasto, más universal, más popular ... Podemos “apoderarnos” de este “aparato de Estado” (que bajo el capitalismo no es totalmente un aparato de Estado, pero que lo será en nuestras manos, bajo el socialismo) y “ponerlo en marcha” de un solo golpe, con un solo decreto, porque el verdadero trabajo de contabilidad, control, registro y cálculo es realizado por empleados, la mayoría de los cuales son, por sus condiciones de vida, proletarios o semiproletarios.
Es decir, que la visión de Lenin sobre el Estado era un poco más "ampliada" de lo que señala Coutinho, con los límites obvios de que el engendro estatal cuyos restos heredaron los bolcheviques tenía muy pocas características de un Estado "occidental" con base de masas (tarea que intentó desarrollar el poder soviético en sus primeros años).

En cuanto a Trotsky, en sus escritos de los años '20 y '30 se encuentran diversos análisis del rol de la democracia capitalista en tanto elemento de "consenso" y cooptación (dando mucho peso al rol de la burocracia sindical y a la utilización de las consignas democráticas, como se puede leer acá). 

Y más específicamente, en sus análisis sobre la cuestión del bonapartismo, el Frente Popular y el fascismo, aparecen con claridad los distintos elementos de reconfiguración de las formas de poder estatal, no determinadas mecánicamente por el carácter de clase del Estado. 

En particular, es importante destacar la importancia asignada por Trotsky al proceso mundial de estatización de las organizaciones sindicales, que tiene relación directa con la "ampliación" del Estado, por las vías de la búsqueda del consenso pero también de la burocratización de los organismos de democracia obrera conquistados por el proletariado bajo la democracia burguesa. 

Habiendo señalado los elementos de una concepción -en términos de Coutinho- "ampliada" del Estado en Lenin y Trotsky, avancemos en su relación con la concepción de la revolución. 

Según el autor, la concepción "explosiva" de la revolución que surge de una visión "restricta" del Estado, se caracteriza por una idea de que hay una dualidad de poderes en la que un poder debe destruir a otro en un lapso de tiempo más o menos breve, por la vía de una insurrección o revolución violenta, cuestión que se vuelve insostenible ante la existencia de un Estado "ampliado", basado en el desarrollo de la "sociedad civil".

Sin embargo, así como Trotsky analizó con sus propios conceptos la problemática de "ampliación" del Estado, también fue readecuando las relaciones entre táctica y estrategia, según las relaciones de fuerzas. Por este motivo, en 1921-22 es junto con Lenin el principal impulsor de la táctica del Frente Unico, así como de la táctica de "gobierno obrero", en 1923-24 realiza un balance crítico impiadoso del fracaso de la revolución alemana y en los años '30 ensaya distintas alternativas que van desde el frente único obrero contra el fascismo en Alemania, la exigencia de "comités de acción" al Frente Popular en Francia, el impulso de la revolución agraria y la formación de soviets en España, el desarrollo de un Partido de Trabajadores en Estados Unidos, la lucha por la independencia de los sindicatos respecto del Estado, entre otras. Si bien para Trotsky la dualidad de poderes era un proceso característico de toda revolución, como señala Coutinho, las vías para la constitución de una situación de poder dual podían ser muy diferentes según el país, las relaciones de fuerzas, las tradiciones organizativas y políticas del movimiento obrero, entre otros elementos. 

Precisamente, porque en la concepción de Trotsky el momento "explosivo" es parte de un "proceso", la teorización de Coutinho resulta esquemática y poco dialéctica. 


Torciendo la vara hacia el lado de la autonomía casi total de la política, Coutinho trazó en estos ensayos una teoría del Estado, el régimen político y la estrategia socialista, que no toma en cuenta ni la lucha de clases ni las tendencias a la crisis de la economía capitalista. 

Esto dio como resultado una sobrestimación de las posibilidades de los cambios graduales progresivos, sin las "interrupciones" de las crisis y la contra-revoluciones (menos aún las revoluciones), que caracterizan las tendencias profundas de la historia del capitalismo. En un contexto defensivo de la lucha de clases, Coutinho terminó haciendo de la necesidad virtud.


Quizás por eso, el Gramsci de estos ensayos es un teórico de la hegemonía en democracia, inspirador de la "democracia progresiva" togliattiana o la "democracia de masas" de Pietro Ingrao, es decir distintas variantes de la "vía italiana al socialismo". 

Siguiendo una interpretación de Giussepe Vacca sobre Togliatti, el autor sostiene que la "dualidad de poderes" pasa a transformarse en un largo período de acumulación "hegemónica" en los marcos del Estado "ampliado". 

Para fundamentar esta lectura, Coutinho hace hincapié especialmente en el desarrollo de la "sociedad civil" como aquella en la que operan los "aparatos privados" de hegemonía y en la que está planteada a su vez la lucha por constituir una hegemonía socialista. 

En este contexto, su lectura de la "ampliación" del Estado, ligada a la de la "socialización de la política" presenta un proceso de ampliación de la democracia por la vía del consenso, en detrimento de las tendencias autoritarias del poder estatal.

Y esta unilateralidad se expresa en la casi total ausencia del tratamiento, en estos ensayos, de la problemática de la revolución pasiva, que es nombrada de pasada en la página 97 del libro, como "revolución desde arriba" o "por lo alto", pero no como "revolución-restauración en la que sólo el segundo término es válido". 

Esta acepción del término fue acuñada por el propio Gramsci (C10 II § 41) para analizar el carácter conservador del historicismo croceano y destacar el rol "restaurador" de las reconfiguraciones de las formas estatales que se presentan como "reformistas". 

Tomando esa definición, se puede arribar a la comprensión de que la "ampliación" del Estado no consiste en la generación de un espacio de "consenso" igualmente utilizable por todas las clases. 

Por el contrario, el "Estado ampliado" o "integral" incluye formas de reconfiguración autoritaria del poder estatal (bonapartismo, estatización de los sindicatos, "ampliación" de las funciones de policía, etc. algunas más analizadas por Gramsci y otras por Trotsky), para mantener a la clase obrera y los sectores populares en una posición "subalterna."

Para salir de esta posición subalterna, es necesario trascender los términos de una estrategia de "democracia progresiva", la cual es asimilable por el capitalismo, como demostró la experiencia del PT (de la que formó parte Coutinho) y demuestran, de distintas maneras, las recientes experiencias de Syriza y PODEMOS, que eran la quintaesencia del "eurocomunismo" de nuestros días.

Leer en portugués en Esquerda Diário
 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Hegel ou Spinoza (sobre o clássico de Pierre Macherey)


Hegel ou Spinoza (Bs. As. 2006, ed. Tinta Limón, 262 págs.) de Pierre Macherey, publicado originalmente em francês em 1979 é um livro de uma grande fortaleza argumentativa.

A sutileza argumentativa deste livro torna-se um pouco camaleônico. Ainda que muitas vezes tem se apresentado como uma espécie de Bíblia do spinozismo anti-hegeliano, os argumentos de Macherey são muitos diferentes aos de qualquer leitura simplificadora. Basta dizer que em certos parágrafos dedica alguns argumentos secundários a desmistificar certas passagens de Deleuze (pág.179) e Colletti (págs.244/245), assim como antecipadamente o argumento do "materialismo do encontro" do último Althusser (pág. 223). Mas não nos antecipemos.

lunes, 20 de julio de 2015

El Príncipe moderno, Gramsci y el marxismo (a propósito de una ponencia de Peter D. Thomas)


La reciente ponencia de Peter D. Thomas en el Coloquio Marx-Engels realizado la semana pasada en Campinas, The Idea of Communism and the Party-Form retoma la cuestión del partido, que el autor había tratado en The Gramscian Moment y en Hegemony, Passive Revolution and the modern Prince.

En su momento hicimos con Fernando Rosso un comentario crítico del abordaje de Thomas sobre la cuestión del partido en Gramsci, que se puede leer acá y retomamos también en esta nota escrita para Esquerda Diário. 

En esta nueva intervención, Thomas suma dos novedades. La primera: pone en relación el debate sobre la "forma partido" propuesta por Gramsci con un debate más amplio sobre la cuestión del comunismo y en ese contexto realiza una crítica sumaria, pero bastante eficiente de las últimas elaboraciones de Toni Negri. La segunda: precisa su idea del Príncipe Moderno, planteándola más cercana a un "partido proceso" que a un "partido laboratorio", idea esta última que en su ponencia relaciona con Lukacs, aunque mantiene en general las posiciones que ya había delineado en sus trabajos anteriores.

Mientras señala que Negri retoma la idea del operaísmo del partido como organización "composicional" (organización de lucha redefinida no como aparato externo a la clase sino como organización de la clase acorde a su "composición técnica" en el proceso de producción), ejerce una crítica de la concepción de Lukacs del partido entendido como "sujeto político" y "laboratorio", que actúa como "mediación entre la teoría y la práctica" y "prefigura" la libertad comunista del futuro a través de una "forma autónoma de la conciencia de clase proletaria". 

El Príncipe moderno, entendido como un proceso expansivo de constitución de un partido de nuevo tipo, sintentiza los puntos fuertes de las anteriores "formas", ya que:

... representa solamente la punta del iceberg de un proceso más amplio de activación política colectiva de las clases populares, en todas las instancias de deliberación y toma de decisiones en toda la sociedad. Es precisamente por esta razón que el Príncipe moderno como forma-partido no es una instancia de formalismo político, sino una forma que constitutiva y continuamente excede sus propios límites para poder ser tal.

Señala Thomas a modo de conclusión: 

La discusión emergente sobre la renovación de la forma-partido se da en un contexto de experimentos radicales en las formas de organización alrededor del mundo, desde redes a coaliciones a viejas y nuevas concepciones del frente único. La verdadera cuestión estratégica hoy no es la simple idea del comunismo o incluso la afirmación o negación del partido, concebido en abstracto, sino la cuestión del tipo particular de forma-partido que podría ayudar a esos movimientos a continuar creciendo. La noción de Gramsci del Príncipe moderno como una forma política expansiva, integrando las dimensiones composicional y de laboratorio en una renovación del partido político como una formación y práctica del partidismo provee el nombre para este proceso de experimentación comunista colectiva.

El debate tiene, como siempre, aristas teóricas y políticas que hacen a la actualidad, como se ve en la entrevista realizada con Peter D. Thomas por Esquerda Diário y Opera Mundi y los planteos que vierte en la misma sobre la experiencia de Syriza. Intentaremos reflexionar brevemente primero sobre la cuestión teórica y luego sobre las cuestiones políticas.

En primer lugar, si intentamos hacer una aproximación "genética" a la concepción de partido de Gramsci, planteada con cierto apuro y no demasiada sutileza, podemos identificar tres momentos en su elaboración de la cuestión del partido: la de la época de los consejos de fábrica, la del momento de construcción del PCI a su regreso de la URSS, entre 1924 y 1926, que incluye (como la anterior) la polémica y el debate con Bordiga y por último las reflexiones sobre la cuestión del Príncipe Moderno en los Cuadernos de la Cárcel.

En la etapa "consiliar", Gramsci consideraba al partido como una "organización contractual y privada" frente a la cual estaba planteada la autonomía del consejo de fábrica como organismo "público", por decirlo en términos "clásicos", tendía a subvaluar el rol del partido, en la relación partido-consejo de fábrica (o soviet). Contra esta posición había polemizado Amadeo Bordiga, desde una óptica esencialmente sectaria contra la experiencia de los consejos de fábrica. Bordiga señalaba que la forma histórica de emancipación de la clase obrera era el partido comunista y no los consejos ni los soviets, a los que asignaba un rol esencialmente de lucha económica. 

Durante la etapa de construcción del PCI, Gramsci va a polemizar contra Bordiga señalando que el partido no era un "órgano" sino una "parte" de la clase, mientras buscaba establecer los fundamentos de una estrategia que expresara en la situación italiana de ese momento, los mismos objetivos que la experiencia de los consejos, la cual está sintetizada en las Tesis de Lyon. No obstante los aciertos de Gramsci en la polémica con Bordiga, la prohibición de las fracciones indicaba un paso hacia el autoritarismo, que en ese momento era funcional al desplazamiento de Bordiga, en un contexto de "bolchevización" promovido por la dirección de la Tercera Internacional contra los sectores disidentes.

En los Cuadernos de la Cárcel, la reformulación de la cuestión del partido en términos del Príncipe moderno, permite a Gramsci unir lo que en las etapas anteriores estuvo dividido: el movimiento histórico (antes asociado a los consejos) y la organización política (antes entendida en sentido más "estrecho"). Esto parecería darle la razón a Thomas en su interpretación del Príncipe moderno como "forma partido políticamente expansiva", pero no es tan sencillo. 

Al transformar en uno de los ejes de su reflexión carcelaria la cuestión de la hegemonía, Gramsci está poniendo el acento en uno de los puntos débiles que tuvieron tanto la experiencia de los consejos de fábrica como las posteriores experiencias del PCI frente al fascismo. 

Pero no es una cuestión únicamente italiana sino que hace a cierta debilidad de los comunistas de Occidente en su conjunto. Frente a Estados con varios siglos de historia, cultura y organización societal, la concepción socialdemócrata de la continuidad entre progreso capitalista y advenimiento del socialismo, se transformaba en una concepción acrítica del marxismo como "ala izquierda" de la modernidad capitalista. La consecuencia político-ideológica y estratégica, era cierto fatalismo en los comunistas de occidente, fuera ultraizquierdista o de derecha, pero que en sus dos variantes subestimaba la importancia de la acción política del partido para intervenir en los momentos de crisis y más bien se confiaba al curso de los acontecimientos. 

No obstante su decadencia, las conquistas históricas de la burguesía europea en los terrenos político, militar, económico y cultural impusieron a los comunistas de occidente una posición que los dejaba por detrás de la dinámica de los acontecimientos y de las conclusiones estratégicas que se desprendían de la nueva época abierta por la guerra mundial y la revolución rusa (como señalara Trotsky en Lecciones de Octubre y Stalin, el gran organizador de derrotas). 

En este contexto, la reflexión gramsciana sobre la cuestión del partido a través de la metáfora conceptual del Príncipe moderno, es inseparable de la reflexión gramsciana más general sobre la "filosofía de la praxis" como movimiento histórico que sintetiza la cultura de occidente, así como el legado del Renacimiento, la Reforma protestante y la Revolución francesa. 

Digo que es inseparable, porque cuando Gramsci reflexiona sobre el marxismo como concepción independiente de todas las corrientes ideológicas y filosóficas burguesas, su hincapié en la "autosuficiencia" del marxismo, no es un llamado al dogmatismo, sino una lucha por sentar las bases de una concepción del marxismo correlativa con la lucha por la constitución de la clase obrera como clase hegemónica, es decir como una clase dotada de una teoría que a su vez la proyecta como clase consciente de ser la cabeza de un movimiento histórico revolucionario que no busca continuar "la cultura de occidente" bajo predominio burgués sino construir un nuevo Estado (proletario) que dote de “una forma moderna y actual al humanismo laico tradicional que debe ser la base ética del nuevo tipo de Estado” (C11 §70).

Visto desde este ángulo, histórico-filosófico, la reflexión gramsciana sobre el Príncipe moderno que al desarrollarse convulsiona al conjunto de la sociedad, busca establecer una ligazón íntima entre movimiento histórico y forma política. 

Sin embargo, desde el ángulo de la relación estratégica entre movimiento social (entendido no en términos históricos generales sino más en un plano inmediato) y el partido (Príncipe moderno), la relación se vuelve menos "expansiva" y un tanto más "negativa", dado que en los Cuadernos de la Cárcel Gramsci tiende a identificar la actividad espontánea de la clase obrera con el sindicalismo y presentar en términos un tanto unilaterales la "superación" de aquel mediante el Príncipe moderno. 

En resumen, si la concepción "integral" de partido en los Cuadernos de la Cárcel resulta productiva para reflexionar desde el ángulo histórico-filosófico sobre la relación entre el marxismo, la clase obrera y la cultura de occidente, en el plano menos abstracto y más específico de la relación entre movimiento social y organización política en una situación determinada y no tan general, se vuelve más bien abstracta.

Esta relativa abstracción, en el plano de la relación movimiento-partido como categoría "situacional" o de "coyuntura estratégica" es lo que permite, por ejemplo, que Thomas pueda asociar la idea de Príncipe moderno con "ciertos momentos de la experiencia de Syriza" que precisamente pretendía lo contrario a la orientación gramsciana: sustituir mediante una organización política sin hegemonía social y con un programa de reformas la propia actividad de la clase trabajadora como sujeto revolucionario.

Si consideramos, como sostiene Emmanuel Barot (Marx au pays des soviets ou les deux visages du communisme, la ville brûle, 2011, pgs. 31-36) siguiendo a Marx, que el comunismo no es un fin a realizar en abstracto, sino el movimiento real que busca abolir el estado actual de cosas, toda reflexión sobre la posibilidad de reconstruir las organizaciones revolucionarias de la clase obrera debería partir de la necesaria relación entre hegemonía política y hegemonía social. Es decir, no se puede presentar como "hegemónica" una política que no tiene como eje de su actividad la constitución de la clase obrera como sujeto y prioriza la "política por arriba" en lugar del "movimiento real". 

En este sentido, la "forma partido" necesaria para el desarrollo del "movimiento real", es aquella capaz de sostener una práctica política que combina la lucha por la recomposición social, política e ideológica de la clase trabajadora como sujeto, con una estrategia que parta de sus concretos y actuales combates, luchando por hegemonizar a los demás sectores oprimidos, por ejemplo llevar hasta el final la lucha por el NO en Grecia. Las "izquierdas amplias" se demostraron incapaces de hacerlo. Un "nuevo leninismo" debería proponérselo. 

Versión en portugués en Esquerda Diário  

lunes, 13 de julio de 2015

Sobre Peter D. Thomas e o marxismo de Gramsci




O livro de Peter D. Thomas, The Gramscian Moment: Philosophy, Hegemony and Marxism1, tem gerado um novo interesse pelo pensamento de Gramsci nos âmbitos da esquerda acadêmica e política na Inglaterra e França, e se converteu em certa medida em um acontecimento intelectual internacional.

miércoles, 27 de mayo de 2015

La hegemonía débil del "populismo"

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Por Fernando Rosso y Juan Dal Maso

Descifrar la fisonomía de la “hegemonía débil” de los gobiernos posneoliberales o de los “populismos”, en momentos en los que muestran escasa capacidad de “resistencia” a la avanzada de las derechas, se torna importante no solo para entender la crisis que atraviesan estos proyectos, agotadas las condiciones que permitieron su auge; sino también porque podemos decir que en Latinoamérica estamos asistiendo a un lento, contradictorio y desigual proceso de emergencia de los asalariados.

Introducción

La “hegemonía”, las “revoluciones pasivas” y la “voluntad colectiva nacional-popular” (y en menor medida la de “Estado integral”) fueron algunas de las principales temáticas gramscianas con las cuales un destacado sector de la intelectualidad de izquierda latinoamericana intentara pensar la historia de nuestro subcontinente, sacar conclusiones de las derrotas de los procesos revolucionarios de los años ‘70 y establecer las claves de una concepción de tipo “gradualista” que bien sintetizara José Aricó cuando definía al marxismo de cuño gramsciano como el “punto de partida para pensar la transformación democrática de la sociedad”1.


jueves, 21 de mayo de 2015

A hegemonia débil do "populismo" (nota de la revista Ideas de Izquierda Nº 19 publicada en Esquerda Diário)

A hegemonia débil do “populismo”

Decifrar a fisionomia da “hegemonia débil” dos governos pós-neoliberais ou dos “populismos”, em tempos nos quais mostram pouca capacidade de “resistência” ao avanço das direitas, torna-se importante não apenas para entender a crise por que passam estes projetos esgotadas as condições que permitiram seu auge; mas também porque podemos dizer que na América Latina estamos assistindo a um lento, contraditório e desigual processo de emergência dos assalariados.

Introdução

A “hegemonia”, as “revoluções passivas” e a “vontade coletiva nacional-popular” (em menor medida a do “Estado integral”) foram algumas das principais temáticas gramscianas com as quais um destacado setor da intelectualidade da esquerda latino-americana tentou pensar a história do nosso subcontinente, extrair conclusões das derrotas dos processos revolucionários dos anos 1970 e estabelecer as chaves de uma concepção de tipo “gradualista” que bem sintetizou José Aricó quando definia o marxismo de cunho gramsciano como “o ponto de partida para pensar a transformação democrática da sociedade” [1].