lunes, 1 de febrero de 2016

El marxismo, la política y el Estado (sobre un libro de Carlos Nelson Coutinho)

El libro Marxismo y política. La dualidad de poderes y otros ensayos (LOM Ediciones, Santiago de Chile 2012), publicado originalmente en portugués en 1994, reúne una serie de trabajos de Carlos Nelson Coutinho (1943-2012), destacado intelectual de Brasil, protagonista de la recepción e interpretación de Lukács y Gramsci en su país y a nivel internacional.

El ensayo principal es el referido a la cuestión de la "dualidad de poderes" en el marxismo, el cual constituye el primer capítulo del libro, al que le siguen otros cuatro sobre los marxistas y la cuestión democrática; Gramsci, el marxismo y las ciencias sociales; la voluntad general y la democracia en Rousseau, Hegel y Gramsci y Lukács, la ontología y la política. 

No obstante la diversidad de temas, el libro sigue un hilo que es el de fundamentar simultáneamente una teoría "ampliada" del Estado y una concepción "procesual" de la revolución, que confluyen en una estrategia gradual de transición democrática al socialismo. 

En ese contexto, Coutinho traza una línea que va del último Engels a los austromarxistas, Antonio Gramsci, Palmiro Togliatti, Pietro Ingrao y Nicos Poulantzas.

A esta línea se opondría, según Coutinho, aquella que sostiene una teoría "restricta" del Estado y una concepción "explosiva" de la revolución, que identifica con Marx-Engels en 1848-1850, Lenin y Trotsky. Un Estado definido como un aparato de opresión y represión, frente al cual debiera tener lugar una revolución de tipo "jacobino" y de tiempos veloces, sintetizarían esta concepción. 

Coutinho señala que Lenin había planteado la cuestión de la dualidad de poderes como algo específico de la Revolución Rusa, mientras Trotsky la generalizaría con su "talento historiográfico", adelantando incluso una concepción "ampliada" del Estado en sus análisis sobre la crisis del poder del gobierno provisional en los momentos previos a la toma del poder por los bolcheviques.

Pero en la perspectiva del marxista brasileño, Lenin y Trotsky siempre mantuvieron una concepción "restricta" del Estado. 

Aquí hay un primer problema, ya que fue el propio Lenin, en "¿Podrán los bolcheviques sostenerse en el poder?", el que señaló la diferenciación relativa de los "aparatos" estatales en el contexto concreto de conformación del Estado obrero en Rusia:
Además del aparato de opresión por excelencia –el Ejército regular, la Policía y la burocracia–, el Estado moderno tiene un aparato que está íntimamente vinculado con los bancos y los consorcios, un aparato que realiza, si vale la expresión, un vasto trabajo de contabilidad y registro. Este aparato no puede, ni debe ser destruido (...) hay que subordinarlo a los soviets proletarios; hay que hacerlo más vasto, más universal, más popular ... Podemos “apoderarnos” de este “aparato de Estado” (que bajo el capitalismo no es totalmente un aparato de Estado, pero que lo será en nuestras manos, bajo el socialismo) y “ponerlo en marcha” de un solo golpe, con un solo decreto, porque el verdadero trabajo de contabilidad, control, registro y cálculo es realizado por empleados, la mayoría de los cuales son, por sus condiciones de vida, proletarios o semiproletarios.
Es decir, que la visión de Lenin sobre el Estado era un poco más "ampliada" de lo que señala Coutinho, con los límites obvios de que el engendro estatal cuyos restos heredaron los bolcheviques tenía muy pocas características de un Estado "occidental" con base de masas (tarea que intentó desarrollar el poder soviético en sus primeros años).

En cuanto a Trotsky, en sus escritos de los años '20 y '30 se encuentran diversos análisis del rol de la democracia capitalista en tanto elemento de "consenso" y cooptación (dando mucho peso al rol de la burocracia sindical y a la utilización de las consignas democráticas, como se puede leer acá). 

Y más específicamente, en sus análisis sobre la cuestión del bonapartismo, el Frente Popular y el fascismo, aparecen con claridad los distintos elementos de reconfiguración de las formas de poder estatal, no determinadas mecánicamente por el carácter de clase del Estado. 

En particular, es importante destacar la importancia asignada por Trotsky al proceso mundial de estatización de las organizaciones sindicales, que tiene relación directa con la "ampliación" del Estado, por las vías de la búsqueda del consenso pero también de la burocratización de los organismos de democracia obrera conquistados por el proletariado bajo la democracia burguesa. 

Habiendo señalado los elementos de una concepción -en términos de Coutinho- "ampliada" del Estado en Lenin y Trotsky, avancemos en su relación con la concepción de la revolución. 

Según el autor, la concepción "explosiva" de la revolución que surge de una visión "restricta" del Estado, se caracteriza por una idea de que hay una dualidad de poderes en la que un poder debe destruir a otro en un lapso de tiempo más o menos breve, por la vía de una insurrección o revolución violenta, cuestión que se vuelve insostenible ante la existencia de un Estado "ampliado", basado en el desarrollo de la "sociedad civil".

Sin embargo, así como Trotsky analizó con sus propios conceptos la problemática de "ampliación" del Estado, también fue readecuando las relaciones entre táctica y estrategia, según las relaciones de fuerzas. Por este motivo, en 1921-22 es junto con Lenin el principal impulsor de la táctica del Frente Unico, así como de la táctica de "gobierno obrero", en 1923-24 realiza un balance crítico impiadoso del fracaso de la revolución alemana y en los años '30 ensaya distintas alternativas que van desde el frente único obrero contra el fascismo en Alemania, la exigencia de "comités de acción" al Frente Popular en Francia, el impulso de la revolución agraria y la formación de soviets en España, el desarrollo de un Partido de Trabajadores en Estados Unidos, la lucha por la independencia de los sindicatos respecto del Estado, entre otras. Si bien para Trotsky la dualidad de poderes era un proceso característico de toda revolución, como señala Coutinho, las vías para la constitución de una situación de poder dual podían ser muy diferentes según el país, las relaciones de fuerzas, las tradiciones organizativas y políticas del movimiento obrero, entre otros elementos. 

Precisamente, porque en la concepción de Trotsky el momento "explosivo" es parte de un "proceso", la teorización de Coutinho resulta esquemática y poco dialéctica. 


Torciendo la vara hacia el lado de la autonomía casi total de la política, Coutinho trazó en estos ensayos una teoría del Estado, el régimen político y la estrategia socialista, que no toma en cuenta ni la lucha de clases ni las tendencias a la crisis de la economía capitalista. 

Esto dio como resultado una sobrestimación de las posibilidades de los cambios graduales progresivos, sin las "interrupciones" de las crisis y la contra-revoluciones (menos aún las revoluciones), que caracterizan las tendencias profundas de la historia del capitalismo. En un contexto defensivo de la lucha de clases, Coutinho terminó haciendo de la necesidad virtud.


Quizás por eso, el Gramsci de estos ensayos es un teórico de la hegemonía en democracia, inspirador de la "democracia progresiva" togliattiana o la "democracia de masas" de Pietro Ingrao, es decir distintas variantes de la "vía italiana al socialismo". 

Siguiendo una interpretación de Giussepe Vacca sobre Togliatti, el autor sostiene que la "dualidad de poderes" pasa a transformarse en un largo período de acumulación "hegemónica" en los marcos del Estado "ampliado". 

Para fundamentar esta lectura, Coutinho hace hincapié especialmente en el desarrollo de la "sociedad civil" como aquella en la que operan los "aparatos privados" de hegemonía y en la que está planteada a su vez la lucha por constituir una hegemonía socialista. 

En este contexto, su lectura de la "ampliación" del Estado, ligada a la de la "socialización de la política" presenta un proceso de ampliación de la democracia por la vía del consenso, en detrimento de las tendencias autoritarias del poder estatal.

Y esta unilateralidad se expresa en la casi total ausencia del tratamiento, en estos ensayos, de la problemática de la revolución pasiva, que es nombrada de pasada en la página 97 del libro, como "revolución desde arriba" o "por lo alto", pero no como "revolución-restauración en la que sólo el segundo término es válido". 

Esta acepción del término fue acuñada por el propio Gramsci (C10 II § 41) para analizar el carácter conservador del historicismo croceano y destacar el rol "restaurador" de las reconfiguraciones de las formas estatales que se presentan como "reformistas". 

Tomando esa definición, se puede arribar a la comprensión de que la "ampliación" del Estado no consiste en la generación de un espacio de "consenso" igualmente utilizable por todas las clases. 

Por el contrario, el "Estado ampliado" o "integral" incluye formas de reconfiguración autoritaria del poder estatal (bonapartismo, estatización de los sindicatos, "ampliación" de las funciones de policía, etc. algunas más analizadas por Gramsci y otras por Trotsky), para mantener a la clase obrera y los sectores populares en una posición "subalterna."

Para salir de esta posición subalterna, es necesario trascender los términos de una estrategia de "democracia progresiva", la cual es asimilable por el capitalismo, como demostró la experiencia del PT (de la que formó parte Coutinho) y demuestran, de distintas maneras, las recientes experiencias de Syriza y PODEMOS, que eran la quintaesencia del "eurocomunismo" de nuestros días.

Leer en portugués en Esquerda Diário
 

3 comentarios:

Gilson Dantas dijo...

CNCoutinho pressupõe que Estado moderno ´ocidental´- e mesmo o Brasil – é um Estado de novo tipo em relação à época de Lenin-Trotski: seria um Estado “ampliado”. Ele parte da visão de A Gramsci só que para, em seguida, cair fora da estratégia gramsciana. Para isso ele vai precisar amputar conceitos de A Gramsci, por exemplo, o de “revolução passiva”; neste caso ele fica com “revolução pelo alto”, que integra o conceito, mas descarta o elemento “restauração burguesa”, que também integra o conceito, mas que já não entra na análise de CNC.

Seguindo os autores do eurocomunismo [e seus conceitos de “democracia progressiva”, de “democracia de massas” etc] ele pensa em que aquele “Estado ampliado” [que inclui estruturas de poder vertical, autoritário, como estatização dos sindicatos, do aparato de segurança etc] pode ser espaço a ser ocupado por uma “hegemonia proletária”, onde os trabalhadores vão acumulando sua hegemonia naqueles marcos do “Estado ampliado”, em um processo gradual, evolutivo.

Ora, o ciclo lulo-petista, que já abarca quase uma geração, mostra que não funciona assim. Aliás, esses governos pós-neoliberais [de hegemonia ampliada dos “de baixo”, tipo Chavez, Lula] estão dando passagem a uma retomada da hegemonia da direita, que está ocupando e mais espaço eleitoral...]. Tais governos apoiados pelo pensamento de CNCoutinho deram passagem à direita...

Aqueles espaços que o Estado burguês “amplia” em seu entorno, na verdade, são espaços de controle dos trabalhadores e não de voz para os as “classes subalternas”. Tanto que os aparatos proletários se tornaram base da aplicação de políticas anti-operárias, em prol do Estado burguês. Na base do “consenso estatal”. Uma base enorme dos trabalhadores pensa o governo lulo-petista como “seu governo”.

O aparato de Estado na época de Lenin já era mais que um simples aparato de coerção; hoje foi ampliado muito mais mesmo em países semi-coloniais como o Brasil.

Mas essa ampliação não significa que passe a haver uma permeabilidade à classe trabalhadora. Ao contrário, o processo de “ampliação” é um processo de burocratização autoritária contra o poder popular. Para manipular e oprimir. E ocupar o lugar das massas. Repetindo: trata-se de “ampliação” autoritária do Estado e não um espaço que possa, nos marcos capitalistas, ser hegemonizado pelos trabalhadores.

Gilson Dantas dijo...

Um exemplo. No Brasil, criaram um aparato estatal de saúde, o SUS, enorme e nacional, e na ideia dos euro do PC local, eles iriam ocupando espaço nesta franja do Estado “ampliado”. Iriam criando um “duplo poder” nos marcos do SUS [do Estado burguês “ampliado”]. Ora, isso nunca aconteceu. Em vinte anos, o SUS foi sendo sucateado, verticalizado e enquanto avançou a medicina privada, os planos de saúde privados e, ao mesmo tempo, ampliou-se o “consenso” burguês de que medicina privada “é melhor”. Zero hegemonia proletária. Cresceu a ideia de buscar a medicina privada entre as massas, a classe média migrou para planos de saúde privados.

Tem razão Trotski que defende a tática de “frente única proletária”; e que neste caso corresponderia ao de combate dos trabalhadores de forma independente do Estado e golpeando junto com a ala da dos sindicatos burocratizados da saúde que se disponham a golpear junto. Seria uma manobra que une as fileiras dos trabalhadores estatais taticamente para fazer avançar a corrente revolucionária independente. Que é parte da preparação processual para um processo “explosivo” da revolução. Sem qualquer ilusão de que os trabalhadores combativos poderiam utilizar aquele “Estado ampliado” para seus objetivos.

Lembrando que através do SUS [Estado ampliado] a burguesia não apenas aumentou sua hegemonia [a ideologia de que “saúde pública não funciona” cresceu ] como também seu peso econômico [a presença da burguesia do complexo médico-industrial nunca foi tão forte].

O engendro de ocupar espaço no “Estado ampliado” resultou em restauração burguesa no setor...

Em suma, aquilo que CNC entende como “ampliação do Estado”, ele termina utilizando para uma estratégia [da democracia burguesa como mecanismo para a mudança revolucionária ao longo do tempo de calmaria política] de “revolução passiva” a qual, no fundo, termina por passivizar as classes subalternas ou, ao menos, deixá-las desarmadas, nas mãos do consenso burocrático. Até que se acelerem os tempos da revolução e tais estruturas sejam questionadas. Mas aqui o papel daquela estratégia “eurocomunista” terá sido de organizar derrotas. E de propor às massas que esperem por mais, ou que “devagar se vai ao longe”, ou de que pela democracia burguesa se transita ao socialismo...
Enfim, como você explica, CNC prende sua análise – e sua “estratégia” – aos períodos de calmaria política relativa [que o PT viveu, por exemplo] e, mesmo assim, para preparar derrotas...

CNC, que foi do PCB e migrou para o PT, sempre esteve buscando uma solução reformista para o problema do Estado... Em resumo.

Abrazo camarada! G

Juan Dal Maso dijo...

Muchas gracias Gilson por el comentario!