lunes, 22 de febrero de 2016

Macri y Bullrich: en la senda del liberalismo oligárquico


  
Artículo 32 Principio o derecho de petición 

El derecho de presentar peticiones a los depositarios de la autoridad pública no puede, en ningún caso, ser prohibido, suspendido o limitado. 

Artículo 33 Principio de la Resistencia 

La resistencia a la opresión es la consecuencia de los otros derechos del hombre. 

Artículo 34 Principio de Opresión contra uno es opresión contra todos 

Existe opresión contra el cuerpo social cuando uno solo de sus miembros es oprimido. Hay opresión contra cada miembro cuando el cuerpo social es oprimido. 

Artículo 35 Principio de Insurrección 

Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo la insurrección es para el pueblo,y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes.

Esos son los últimos artículos de un documento fundacional de la democracia (burguesa) moderna: La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1793. 

Su sola mención demuestra que lejos están los "republicanos" del PRO y Cambiemos (sic) de las ideas que dieron origen a la democracia con que los actuales gobernantes se llenan la boca. 

Por el contrario, la primacía del orden por sobre el derecho de peticionar ha sido la piedra de toque de todos los gobiernos reaccionarios y antidemocráticos. 

Y el control de la calle ha sido un objetivo constante del Estado moderno (burgués), desde que la propia burguesía decidió desandar su tradición "republicana" en aras el orden y la ganancia capitalista, en especial desde el surgimiento del movimiento obrero como actor diferenciado del "pueblo" (de 1848 en adelante), cayendo en los brazos del bonapartismo.


Marshall Berman explica cómo los grandes boulevares de París ideados por Georges-Eugène Haussmann bajo el gobierno de Napoleón III, además de los beneficios al comercio y el fluir de los carruajes "crearían corredores anchos y largos por los que las tropas y la artillería podrían desplazarse efectivamente contra las futuras barricadas e insurrecciones populares" (Berman, M.  Todo lo sólido se desvanece en el aire. Siglo XXI, Bs. As. 1989, pág. 150).

El liberalismo oligárquico argentino mantuvo viva la tradición bonapartista, no sólo imitando los boulevares (Av. de Mayo en Buenos Aires) sino especialmente persiguiendo y reprimiendo todas las manifestaciones que amenazaban el "orden" desde las huelgas del Centenario en adelante (en realidad desde antes, pero la precisión queda para los historiadores). 

En esta tradición bonapartista-oligárquica abreva la ideología de Cambiemos, por más globos amarillos que le pongan, los cuales dicho sea de paso están cada vez más pálidos ante la inflación, el aumento de tarifas y otras "medidas populares" del gobierno. La "nueva derecha" es más vieja que la escarapela. 

El Protocolo de seguridad contra las protestas sociales que el gobierno pretende implementar está perfectamente a tono con este espíritu autoritario y oligárquico. Aunque no fue un invento exclusivo de este gobierno. 

Recordemos que la única vez que los diputados del PRO aplaudieron a rabiar a Cristina Fernández de Kirchner fue cuando anunció una política similar contra los piquetes, que finalmente no pudo implementar de conjunto, aunque Sergio Berni hizo varios "ejercicios" contra la lucha de los obreros de Lear, sus familias y los entonces diputados del PTS en el Frente de Izquierda, Nicolás del Caño y Christian Castillo. 

El gobierno de Macri intenta con esta medida terminar de revertir lo que queda de la herencia del 2001. Se apoya en una campaña constante de los medios de comunicación contra los piquetes y medidas de acción directa. Pero puede estar actuando por fuera de las relaciones de fuerzas que generaron esos acontecimientos así como la recomposición de la fuerza social de la clase obrera y sus experiencias de lucha recientes. Depende de la respuesta de los trabajadores y el pueblo hacerla pesar. 

No hace falta ser "socialista" ni "marxista" para oponerse a este Protocolo nefasto. Todos aquellos y aquellas que se consideran democráticos, deberían sumarse al repudio a este Protocolo que impulsa el Frente de Izquierda en todo el país y manifestarnos masivamente el 24 de febrero y todas las veces que sea necesario para impedir su aplicación.