martes, 21 de agosto de 2012

Anderson, Gramsci y algunas claves de lectura

Después de leer este post de Fernando Rosso, me quedé pensando. En su reflexión él hace referencia a unos pasajes del libro de Perry Anderson Las antinomias de Antonio Gramsci en el que se dice lo siguiente:  "Paradójicamente, no obstante, Gramsci nunca produjo ninguna relación comprensiva de la historia o estructura de la democracia burguesa en sus Cuadernos de la cárcel. El problema que confiere su significado más profundo a su trabajo teórico central sigue siendo el horizonte más que el objeto de sus textos. Parte de la razón por la que las ecuaciones iniciales de su discurso sobre la hegemonía fueron mal calculadas se debió a esta ausencia. Gramsci no estaba equivocado en su reversión constante al problema del consenso en Occidente: hasta que no se comprenda toda la naturaleza y el papel de la democracia burguesa, no se puede entender nada del poder capitalista en los países industriales avanzados en la actualidad".

Creo que hay varios temas para discutir o tener en cuenta. En primer lugar, que la afirmación de que Gramsi nunca produjo ninguna relación comprensiva de la historia o estructura de la democracia burguesa en los Cuadernos, no es del todo exacta, desde mi punto de vista (que desde ya es el de un investigador amateur). 

Digo que no es del todo exacta por lo siguiente (van las referencias con la letra "C" de Cuaderno, número de Cuaderno y parágrafo): Gramsci no solamente hace un esquema general de la diferencia entre Oriente y Occidente, que toma de la Tercera Internacional y lo generaliza en forma bastante estática (C13 § 24, donde alude a un discurso de Trotsky en el Cuarto Congreso, aunque plantea que Trotsky no dio indicaciones de carácter "práctico" más allá de esa exposición, lo cual es falso) también analiza el rol central de los sindicatos y partidos políticos en la construcción del "sistema de trincheras", las tendencias cesaristas (C13 § 7 y § 27) de Occidente, analiza asimismo el problema de las crisis orgánicas (C13 § 23) que hacen que las masas se separen de sus partidos, toma nota de las crisis políticas en Francia en 1914, 1925 y 1934 (C13 § 37), de la particularidad del sistema presidencialista yanqui en el cual "el jefe del gobierno se identifica con el jefe del Estado" (C14 § 11), por poner algunos ejemplos. 

Contra lo que dice Anderson, creo que para Gramsci no era necesario profundizar en una explicación más específica de la democracia burguesa en tanto ilusión en el sufragio universal, porque más allá de sus vacilaciones o cambios en las formulaciones en las relaciones entre sociedad civil y estado, el mecanismo del sufragio no era necesariamente más importante que la existencia de los sindicatos y partidos de masas, sobre todo en un contexto de fuertes tendencias bonapartistas que limitaban los derechos democráticos por un lado y de masas encuadradas en partidos (en vez de votantes sueltos) por otro. 

Para resumir, creo que Gramsci dijo muchísimo menos que Trotsky (quien hizo análisis mucho más completos y precisos sobre los regímenes, coyunturas y situaciones políticas de Alemania, Francia, Inglaterra o España y analizó las tendencias bonapartistas, el fascismo y el Frente Popular) pero más de lo que le reconoce Anderson, que parecería exigir una formalización teórica mayor al autor de los Cuadernos de la Cárcel y olvidarse en ese trámite de lo que efectivamente dijo de forma más bien dispersa (y no tanto porque varias referencias son del C13). 


Creo además que el planteo de Anderson sobre la relación entra la "guerra de posición" gramsciana y la "guerra de desgaste" de Kautsky, aunque pone de relieve el gradualismo de Gramsci, es limitado en el sentido de que para Gramsci se plantea una situación distinta, aunque no termina de ir hasta el final en el diagnóstico: una posible generalización de los mecanismos de revolución pasiva, es decir de cambios en las formas del Estado para resolver las contradicciones del capitalismo evitando la revolución social (versión medio libre pero que engloba los fenómenos a que hacemos referencia más abajo).

En el C10 § 9 se pregunta si el fascismo no constituye una forma de revolución pasiva:   "La hipótesis ideológica podría ser presentada en estos términos: existiría una revolución pasiva en el hecho de que por medio de la intervención legislativa del Estado y a través de la organización corporativa, fuesen introducidas en la estructura económica del país modificaciones más o menos profundas para acentuar el elemento 'plan de producción', y se acentuaría la socialización y cooperación en la producción sin por ello tocar (o limitándose sólo a regular y fiscalizar) la apropiación individual y de grupo de la ganancia. En el cuadro concreto de las relaciones sociales italianas, ésta podría ser la única solución para desarrollar las fuerzas productivas de la industria bajo la dirección de las clases dirigentes tradicionales, en concurrencia con las más avanzadas formaciones industriales de países que monopolizan las materias primas y han acumulado capitales imponentes"

En el § 11 del C15 se pregunta "... existe una identidad absoluta entre guerra de posición y revolución pasiva? O al menos existe o puede concebirse todo un período histórico en el cual los dos conceptos deban identificarse, hasta el punto en el cual la guerra de posición se transforma en guerra de maniobra?" 

En el C22 § 1 se pregunta: "¿Puede el americanismo constituir una 'época' histórica?, vale decir, ¿puede determinar un desarrollo gradual del tipo, ya examinado en otro lugar, de las 'revoluciones pasivas' propias del siglo pasado, o representa solamente la acumulación molecular de elementos destinados a producir una 'explosión', es decir, una subversión de tipo francés?"

A esto se suma que si bien las condiciones de la "guerra de posición" se aplicarían por igual a Europa y Estados Unidos, la puesta de relieve de la fortaleza del fordismo y el americanismo respecto del "atraso" europeo complejiza la cuestión de Occidente, estableciendo una cierta diferencia entre un Occidente Europeo (del que ya se habló de sobra) y otro Norteamericano, en el cual se pueden abrir dos variantes: considerar que está más planteado el problema de la revolución por la ausencia de clases parasitarias y de intelectuales tradicionales o que está menos planteada aún la cuestión de la revolución por el nexo hegemonía-producción industrial.

La tensión entre la búsqueda de la especificidad de Occidente y la tendencia a generalizar la revolución pasiva en tres fenómenos totalmente distintos (fordismo/americanismo, fascismo y desvío socialdemócrata del ascenso 17-21, por decirlo de algún modo) es uno de los puntos que hacen que los esquemas de Gramsci se vuelvan más abstractos y estáticos en cuanto a la cuestión del régimen burgués y la revolución en Occidente. 

En fin, al final se me hizo medio largo y no retomé lo del stalinismo. Continuará. 

5 comentarios:

Guillermo Fernández dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Guillote Crux dijo...

Juan: Me voy a concentrar en el asunto de la revolución pasiva, que dejaste abierto citando a Gramsci. Lo voy a poner en dos comentarios porque blogspot no me deja hacerlo en uno sólo

Como dice Anderson, hay una tendencia en Gramsci a sobreextender el alcance de los conceptos, como por ejemplo su concepto del "estado ampliado", que según él tiene origen en la asimilación acrítica del hegelianismo por Benedetto Croce, quien influyó en el pensamiento del comunista italiano. Con el concepto de revolución pasiva pasa algo similar. En un principio en Gramsci es similar a la idea de "revolución desde arriba" de Marx, y se corresponde con la época histórica en que naciones capitalistas con cierto desarrollo, pero aún atrasadas en comparación con el "Occidente europeo" del siglo XIX (podríamos decir Inglaterra, Francia, Holanda, por ejemplo) por la ausencia de una revolución burguesa radical, como Italia y Alemania. Para Gramsci también fue la manera de estos estados para acelerar su desarrollo capitalista sin degollar monarcas ni nobles feudales por parte de la plebe, sino negociando con ellos, con todas las consecuencias que se derivaron de un desarrollo así (particularmente el atraso del sur italiano).

Posteriormente Gramsci se pregunta si revolución pasiva no es igual a modernización capitalista en general. Pero esa extensión del concepto de revolución pasiva implicaría consecuencias graves para la estrategia de la clase obrera. Significaría entonces que el capitalismo aún tiene grasa para permitir un desarrollo orgánico de las fuerzas productivas y que, por lo tanto, la revolución socialista todavía no es una necesidad histórica de la época. Advirtiendo esta posible deriva reformista, Gramsci dice, en el párrafo 17 del cuaderno 15 (que, mil perdones, traduzco del inglés porque lo cita Peter Thomas en su reciente libro sobre Gramsci, "The Gramscian Moment" y porque yo tengo la vieja edición temática de Togliatti): "uno tiene que entender que estos principios hay que desarrollarlos críticamente en todo su significado y despojarlos de todo residuo de mecanicismo y fatalismo".
Gramsci pega una frenada aquí. Aunque esto no alcanza como para no dar pie a que los "gramscianos" filo-socialdemócratas hagan una lectura en el sentido que Gramsci parecía querer evitar: que el "gramscismo" es un marxismo alternativo a la tradición de la Internacional Comunista en tiempos de Lenin y Trotsky también en el sentido de que su estrategia sería la revolución pasiva, y que entonces "hegemonía", "guerra de posición", "frente único", etc, son todos sinónimos de reformismo gradualista. Esa efectivamente ha sido la estrategia de la mayoría de los "gramscianos", como vos bien describiste en tus artículos sobre el grupo Pasado y Presente. Esto es importantísimo porque la izquierda argentina de matriz populista y estalinista en las últimas décadas ha utilizado este concepto para decir que, entonces, el peronismo del '45 fue una revolución pasiva y que eso sería el origen de su perdurabilidad. Es decir, el peronismo será burgués y todo eso que Milcíades Peña y los troskos se la pasaron diciendo toda la vida. Pero, siempre según populistas y estalinistas, aunque fuera desde arriba y con todos los límites y deformaciones que esto implica, no jodan, hizo una revolución social...

Esta más allá de mis posibilidades resolver cuál es el pensamiento definitivo de Gramsci, si estas antinomias son reales (como sostiene Anderson) y por eso permiten que tantos gramscianos se hayan vuelto socialdemócratas, o si en realidad no existen tales antinomias y son producto de una manipulación de Perry Anderson y Gramsci es lo suficientemente claro en su adhesión a la estrategia revolucionaria y no se sabe de dónde tantos gramscianos se hicieron reformistas (como sugiere Peter Thomas, quien en esto aún no logra convencerme demasiado).

Guillote Crux dijo...

Parte II

En todo caso, habría que entender que lo que subsiste en el siglo XX y XXI, y que fue una característica de la burguesía en su época revolucionaria, pero también en su época tardía de "revolución pasiva" en Alemania e Italia, es lo que Gramsci llama su "capacidad expansiva", es decir, su posibilidad de integrar, de absorber, de cooptar a sectores de las clases subalternas, particularmente a sus estratos superiores como los intelectuales, mediante el mecanismo del "transformismo", a diferencia de las clases dominantes anteriores, cuyo estado se aparecía como claramente clasista y exclusivista. Esta expansividad de la burguesía es el sentido que tiene para Gramsci el proyecto de "estado ampliado" burgués, que incorpora a la sociedad civil y sus organizaciones.

Haciendo hincapié en el aspecto transformista de las revoluciones pasivas del siglo XIX, que tiene consecuencias en las formas de dominación de la burguesía posteriormente (como dije, sin que esto implique el aspecto de desarrollo orgánico de las fuerzas productivas en el siglo de las crisis, las guerras y las revoluciones), Peter Thomas, tras decir que "La revolución pasiva no estaba dictada como una necesidad de la estructura económica de la sociedad burguesa", (lo cual para mí es equivocado, ya que en Alemania o Italia las opciones de las clases dominantes para desarrollar ambos países era o revolución pasiva o revolución social, o sino seguir como antes y estancarse), termino traduciendo-transcribiendo extensamente el comentario siguiente que me parece muy interesante: "...ni inscripta en la modernidad como su telos. Más bien, su imposición exitosa involucró decisiones conscientes, políticas: por un lado, la elección de las clases dominantes de desarrollar estrategias para desagregar a las clases trabajadoras y confinarlas a un nivel económico-corporativo dentro de la sociedad existente, dentro de determinados regímenes de acumulación; por el otro lado, las elecciones políticas de las clases subalternas que dieron como resultado su incapacidad de elaborar sus propios aparatos hegemónicos capaces de resistir la lógica absorbente de la revolución pasiva. En otras palabras, las clases trabajadoras (por diferentes razones, en distintos países, pero con el mismo resultado), todavía no han sido capaces de socializar las formas ideológicas que se correspondían con sus propias experiencias en los conflictos dentro de la estructura económica de la sociedad burguesa y echar así los cimientos para transformarla. Se habían mantenido subalternas frente a los elementos superestructurales del 'bloque histórico', sin poder encontrar 'una vía para hacer un movimiento progresivo ulterior', como lo llamó Gramsci en 1933, o como lo caracterizó a comienzos de 1932, de ubicarse a sí mismos como 'capaces de asimilar al conjunto de la sociedad', y así lograr 'la perfección de la concepción del Estado y de la ley, para concebir el fin del Estado y de la ley' "

Guillote Crux, desde la ciudad de las diagonales

JDM dijo...

Hola Guille, gracias por el trabajo que te tomaste para hacer tu comentario, que suscribo en cuanto a las cuestiones principales que planteás. No me quedó claro si te parece bien lo que planteo en el post sobre la contradicción interna en el pensamiento de Gramsci entre la especificidad de Occidente y la tendencia a generalizar (aunque no hasta el final) los mecanismos de "revolución pasiva". Abrazo. Juan.

Guillote Crux dijo...

Sí, estoy de acuerdo con lo que planteás. Esa tendencia también a sobreextender el concepto de revolución pasiva está (aunque parece que a veces Gramsci se da cuenta que se pasa de rosca) y mi comentario apuntaba a las consecuencias que puede tener. O bien se usa para todo y no sirve para explicar nada, o bien podría implicar que entonces "seguimos en el siglo XIX", es decir, no estamos en una época de crisis, guerras y revoluciones, sino en una de un capitalismo que aún tiene algo para dar, y entonces muchos gramscianos trasnformistas podrían citar a Gramsci, aunque con una intención opuesta a la original del comunista italiano