jueves, 14 de julio de 2011

Ayer con el batallón, hoy con la reelección

(Se puede leer acá, pero aprovecho para postear un buen artículo de la pluma de Lucho Aguilar sobre el burócrata sindical Gerardo Martínez -sí, el que sonaba como candidato del gobierno para desplazar a Moyano de la CGT- que resulta ser un servicio del Batallón de Inteligencia 601 durante la dictadura ¿Qué dirán los nabos de 678 sobre esto?)

Ayer con el Batallón, hoy con la reelección

Por Lucho Aguilar


De la escuela de Coria

A pocos meses del Cordobazo, la combativa huelga del Chocón (Neuquén) marcaría el ingreso de los trabajadores de la construcción al ascenso obrero y popular iniciado en 1969. Por esos años Rogelio Coria era el secretario general de la UOCRA y lideraba a los sectores ‘participacionistas’ de la burocracia, los que colaboraban con la dictadura de Onganía.

Más tarde, liderados por Rogelio Papagno, la UOCRA aportaría algunos de sus ‘culatas’ para la masacre de Ezeiza y la derecha peronista que sostenía al gobierno de Isabel.

Gerardo Martínez llegaría al gremio ya intervenido por la dictadura, con algunos de sus miembros todavía encarcelados y cientos de activistas asesinados o desaparecidos. No sería para subir un andamio ni levantar pared alguna. Ahora quedan claros los servicios que brindaba Martínez.

Reconversión

Martínez aprovecharía la ‘renovación’ de la burocracia peronista para convertirse en uno de los ‘jóvenes brillantes’ del ubaldinismo. Uno de sus servicios esos años sería levantar la histórica huelga de Piedra del Águila. Los 90 lo llevarían a su apogeo. Allí se convertiría en uno de los secretarios generales de la CGT durante el menemismo. Miles de despidos, precarización laboral, reformas antiobreras, la ‘obra’ de Gerardo echaba por tierra muchas conquistas obreras. Terminaría el siglo con sus laderos escrachados, cobrando coimas para no controlar las condiciones de seguridad en las obras, y él mismo pidiendo la implementación de un “cupo para inmigrantes” contra los miles de albañiles bolivianos y paraguayos que trabajaban en nuestro país.

Otros que colaboraron

Desde su llegada a la cúpula de la UOCRA Martínez se convirtió en un niño mimado de la Cámara Argentina de la Construcción. Fundada durante la histórica huelga obrera de 1936, la CAC sería en 1975 una de las fundadoras de la Asociación Permanente de Entidades Gremiales Empresariales, destinada a promocionar el golpe de Estado. Los Pérez Companc, los Roggio, los Wagner, los Macri, colaboraron con el genocidio. A cambio fueron favorecidos con monumentales obras. Pero sobre el rol de los empresarios de la construcción en la dictadura nadie habla. La corpo estatal tampoco.

Una trayectoria

Es que Gerardo Martínez ha continuado al servicio de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Por eso ha sonado en los últimos tiempos como una de las apuestas oficiales para reemplazar a Moyano en la CGT. Tiene con qué. Desde su gremio ha sostenido a fuerza de prebendas y patotas las brutales condiciones de explotación de los obreros de la construcción. Tercerizados en las acerías y el petróleo. Encabezando el ránking de trabajo en negro. Pagando sus propias indemnizaciones. Derribados de los andamios y enterrados en zanjas, trampas mortales del “boom inmobiliario”.

Mientras esos miles de albañiles le pusieron el cuerpo al “modelo de crecimiento”, los hombres de Gerardo hicieron de fuerza de choque oficial no sólo contra los opositores del gremio, sino contra otros trabajadores que enfrentaban al gobierno, como los docentes y estatales en Río Turbio o Plaza Huincul, los empleados de comercio en Río Gallegos o los asambleístas en Chubut.

Gerardo Martínez ha seguido al servicio de los capitalistas y el Estado

Doble discurso

La combatividad de los obreros de la construcción en los ‘70 fue cobrada a sangre y fuego, primero por la Triple A y después por la dictadura. Mariano Bojanic, Julio Gugliara, Daniel Segura, Ruben Bauer, Alfredo Aspeleiter, Juan Andrada, Jose Alvarenga, Aldo Cantero, Eduardo Barrionuevo, Nicolas Alvarez, Antonio Arévalo, Luis Bericiarte, Jorge Benvenutto, Raul Brogin, Ernesto Basualdo, Diego Balmaceda. Más de 100 albañiles desaparecidos ¡Presentes!

Las banderas de aquellos compañeros han quedado en manos de la izquierda y los militantes obreros que son parte del “sindicalismo de base”. En cambio los buchones como Gerardo Martínez, los asesinos como Pedraza, son parte de la columna vertebral del “modelo nacional y popular” del kirchnerismo.