sábado, 18 de junio de 2011

Entrevista con Hernán Camarero: Los intelectuales, el Frente de Izquierda y la clase obrera

A continuación, va la desgrabación de la entrevista que realizamos con Hernán Camarero (historiador del movimiento obrero y parte del FIT ) en la última emisión de Pateando el Tablero Neuquén (15/06). La entrevista aborda el balance el debut electoral del FIT en Neuquén, la relación de la experiencia de los ceramistas y la izquierda en Neuquén con el clasismo de los '70 y el estado actual de las relaciones entre los intelectuales y la vanguardia de la clase trabajadora. Cuando pueda subir el audio, lo linkeo, mientras tanto, recomiendo su lectura....

PelT: Hernán, vos formaste parte de los intelectuales que ha firmado el apoyo al FIT a nivel nacional, en Neuquén tuvimos las elecciones el fin de semana, donde un diputado obrero del Frente de Izquierda accedió a una banca en la Legislatura. ¿Qué balance podemos hacer de la elección del FIT en Neuquén?


HC: Bueno, como parte activa del apoyo al Frente de Izquierda acá en Buenos Aires obviamente seguimos lo de Neuquén con bastante expectativa. Sabíamos que la izquierda iba a hacer una buena elección. Ya había en un sentido triunfado por la campaña, que yo seguí bastante y me pareció muy interesante como campaña obrera y socialista y el resultado fue positivo. Creo que haber conseguido esos porcentajes, esos más de diez mil votos, y sobre todo poner en la legislatura a un candidato obrero que emerge de la experiencia tan progresiva y tan importante como fue y es la de Zanon y el sindicato ceramista, es un proceso muy importante para dinamizar, para generar un impacto en la campaña de conjunto a nivel nacional del Frente de Izquierda.

En mi caso y el de muchos compañeros y colegas con los que hablé todos han seguido con mucha intensidad y estamos todos muy contentos con el logro de que entrara Alejandro López a la legislatura, además por el perfil con el que entró, el hecho de anunciar que va a cobrar el salario como obrero y destinar el resto a sostener las luchas obreras, me parece que marca un perfil muy interesante para una bancada obrera, es un hecho muy importante para marcar una diferenciación con el parlamentarismo burgués.

PelT: Hay muchos hitos de la experiencia del Sindicato Ceramista, la toma y puesta en producción de la fábrica, la Coordinadora Regional del Alto Valle, el nexo con la comunidad para defender la fábrica ante los intentos de desalojo, lo mismo en Stefani, el plebiscito para defender la fábrica, todo esto basado en un estatuto clasista y antiburocrático que estipula que los dirigentes vuelvan a la línea de producción y eso crea un gran antecedente. Como decías vos lo del primer legislador obrero en la provincia de Neuquén va a significar muchísimo. ¿Qué balance se puede hacer si comparamos estas experiencias con otros momentos del clasismo en la Argentina?

HC: Se está sumando un plus. Siempre digo como historiador del movimiento obrero argentino que tenemos una historia riquísima. El movimiento obrero argentino tiene una historia muy rica de luchas, de combates, de construir alternativas de izquierda, socialistas y revolucionarias. Habría que revisar las experiencias que hubo de desarrollo parlamentario de la izquierda. Hay una historia muy larga, muy extensa, pero ahora aprovechando la oportunidad de tener un legislador habría que echar mano de esa historia y hacer un balance, para ver qué elementos pueden servir, en qué elementos apoyarse y qué elementos pueden servir justamente para no hacer.

Respecto al clasismo particularmente, está muy asociado a la experiencia de fines de los ’60, que tuvo hitos como SITRAC-SITRAM y otras experiencias muy combativas de desarrollo de una tendencia clasista revolucionaria. Ahora, justamente el problema que se había dado con aquel clasismo es que no había dado el salto de la lucha sindical, por tomas de fábricas, por comisiones internas combativas, incluso con partidos revolucionarios, no había dado el salto a hacer política y ese fue, creo yo, uno de los límites junto con otros elementos que definieron la etapa, de fines de los ‘60 y principios de los ‘70. La apelación a la guerrilla me parece que fue una vía muerta, pero concretamente para esa generación del clasismo, la dificultad de saltar a una política obrera independiente aparece como un límite muy claro.

En este sentido, la experiencia de esta generación surgida con la lucha de Zanon, de Stefani, etc., está marcando un elemento de diferenciación. A la estrategia de combate por sus reivindicaciones, por la ocupación de las fábricas, por recuperar el sindicato, por hacer otro tipo de sindicalismo, le está agregando esto que es el hecho de hacer política, dar la lucha en el plano político, incluso en el plano parlamentario que es un plano por cierto muy difícil para la clase obrera y la izquierda revolucionaria, por eso hay que andar con pies de plomo en este punto, estudiar la historia, otras experiencias, porque las presiones van a ser muy fuertes. Pero me parece que se arranca bien, con un programa correcto, con algunos recaudos muy adecuados, la rotación en los cargos, el hecho de cobrar el mismo salario de un obrero, estos recaudos son un buen inicio.

Pero de conjunto la valoración que hago con la otra experiencia del clasismo me parece que está indicando un rasgo bastante peculiar de la experiencia de la izquierda neuquina y sobre todo de los ceramistas.

PelT: ¿Cómo ves la relación entre los intelectuales y el movimiento obrero en Argentina?

HC: Actualmente, tendría un balance crítico, la relación es más bien pobre. Hay por cierto algunas iniciativas, grupos de compañeros o espacios de producción que siempre han tenido preocupación por estar vinculados a las luchas del movimiento obrero pero en general las últimas décadas han sido bastante complicadas. Ha habido todo tipo de tendencias entre la intelectualidad más bien a sumarse al consenso político vigente, En los ’80 fue el alfonsinismo, un giro socialdemócrata impresionante en el cual cayeron incluso intelectuales que tenían una tradición revolucionaria marxista muy importante. En los 90 fue otra alternativa también en clave socialdemócrata o neo-populista, del Frepaso por ejemplo e incluso de la Alianza. Y muy claramente en esta década del 2000, el kirchnerismo; que ha hecho estragos en este sentido, respecto a la posibilidad de desarrollo de una intelectualidad de izquierda crítica que empalme con la lucha del movimiento obrero. Entonces, cómo la veo, la veo como una pelea, en realidad. Hay compañeros que ven esa necesidad y se ponen en movimiento incluso en solidaridad como es la experiencia de Zanon, pero en realidad es verdaderamente una batalla, es una lucha a contracorriente. Me parece que en este sentido la constitución de este Frente de Izquierda es un elemento positivo que puede ayudar. En primer lugar lo que generó es un aglutinamiento, un agrupamiento de algunos centenares de docentes, investigadores, intelectuales y artistas que consideraron un paso muy progresivo la constitución de este Frente y sabemos que detrás de este Frente por supuesto está expresada la lucha de lo más avanzado del movimiento obrero entre ellos lo de Zanon, pero muchas otras cosas además de Zanon, comisiones internas combativas, la lucha de los ferroviarios, la lucha contra la tercerización, la lucha que están dando algunos comisiones internas en varios sindicatos. Me parece que en ese sentido hoy el apoyo el Frente es una vía concreta y directa para apoyar la lucha del movimiento obrero y por eso vamos a realizar la primera asamblea de intelectuales en apoyo al FIT. 

No hay comentarios: