martes, 10 de enero de 2012

Kadish

Ayer leí de un tirón Kadish, el último libro de Andrés Rivera. Antes de arrancar, el autor aclara que Kadish es una oración "que pronuncian los judíos -los judíos creyentes, por supuesto- en homenaje a personas que amaron con una intensidad excepcional."

Me gustó, como siempre me gusta lo que escribe Rivera, aunque no coincido con su visión de Trotsky. Sin embargo, lo que quería resaltar no es el contenido textual del libro, que en parte retoma temas de Estaqueados y otros textos anteriores protagonizados por Arturo Reedson y Natalia Duval, sino un "espíritu" que transmite. 

Me puse a pensar principalmente en lo que significa la vejez para un militante revolucionario (o para un escritor de ultraizquierda que fue militante obrero en una época hostil como es Rivera). 

Si bien no es asunto mío, el viejo no debe vivir mal. Pero no se trata de eso. Se trata de eso que Hegel llamaba Er-Innerung (no estoy seguro si está bien escrito pero no tengo a mano la Fenomenología para revisar), esa forma de recordar interiorizando la experiencia, que para Hegel se resolvía en el Espíritu Absoluto, que se conoce a sí mismo más allá de una objetividad superada, pero para los sujetos de carne y hueso requiere una transmisión de la experiencia en los demás. 

Mi viejo, que no fue marxista ni revolucionario, transitó una vejez de creciente decadencia. Pero se acordaba perfectamente de imágenes enteras del pasado. Nuestra vejez, si llegamos ¿será algo parecido? ¿Una suma de los combates que dimos, bien o mal, pero con todo lo que teníamos? ¿Una oración, religiosa o laica, hacia las personas que amamos todo lo que pudimos?

Me parece que será un poco de las dos cosas, si llegamos. Sin ninguna duda, no será una etapa de arrepentimientos...

Y cuando toque, aunque soy trosko y por ende ateo, me pondré en posición de zazen para pensar en todos los que dejaron sus marcas en esta vida minúscula, pero vivida con la mayor energía...