martes, 13 de diciembre de 2011

La nueva etapa cristinista, el movimiento obrero y la izquierda

La asunción de Cristina al frente de la presidencia de la Nación durante un nuevo período, el contenido de su discurso, los debates del XII Congreso del PTS y la asunción de la banca del FIT en Neuquén, con fuerte impronta de la lucha ceramista, dejaron varios temas para seguir pensando. Algunos los intentaremos abordar en este post. 

Cristina piensa que puede hacer "la gran Menem" dosificadamente y con otro discurso. Ganó prometiendo el Nunca Menos y ahora reclama el fin de las huelgas y los reclamos obreros. Eligió su blanco con toda claridad. Pero quizás en este rumbo elegido se ponga a prueba la diferencia entre la realpolitik peronista y el politicismo frepasista abstracto, es decir la diferencia entre un aparato de control que conoce las fuerzas materiales bajo su mando y una lógica de la política mediática, que con la foto del 54% en mano, actúa sin tropa propia suficientemente cohesionada y extendida. NK fue un exponente de la primera variante ¿Lo será Cristina de la segunda? Cuenta a su favor con el conformismo social extendido, conquistado durante los últimos años. La crisis internacional, la relativa recomposición de las fuerzas del movimiento obrero y la crisis de la burocracia sindical, le juegan en contra.

La pelea con Moyano, que podría ser la punta del iceberg de una relación de crisis con la burocracia más de conjunto, tiene distintas aristas. Tomaremos para la reflexión el hecho de que el gobierno necesita sindicatos disciplinados que garanticen la aplicación en la base del "giro a la derecha". Pero el desprestigio de la burocracia en el contexto actual, hace muy difícil que estos "buenos muchachos" puedan bancar un ciclo de "transformismo" filo-menemista, que podría generar en otros gremios movidas como la que golpeó de lleno a  Daer en el STIA, donde brilla ese exponente del sindicalismo de base, clasista y de izquierda que es la comisión interna de Kraft. Si los costos políticos del ajuste pueden ser grandes para Cristina, mayores aún lo serán para los burócratas sindicales.
 
En este sentido, si Moyano pasase a la oposición abiertamente, cabe destacar que algunos paros nacionales bien organizados, estando o no a la cabeza de la CGT,  podrían limar el 54% en proporciones no menores, según el nivel de generalización del descontento con las nuevas medidas del gobierno que van a impactar (quita de subsidios) de lleno en los sectores medios. Las acciones de envergadura de sindicatos con peso en la distribución como Camioneros crearían un escenario de confrontación que podría compararse con el combate en la llanura que describe Clausewitz. Cada acción a nivel nacional, tendería a crear mayor homogeneidad en las filas obreras, extendiendo la politización contra las medidas del gobierno y un cierto sentido común de resistencia sindical receptivo a las ideas de la izquierda. Con la cobertura de los paros generales, la izquierda clasista podría avanzar sobre la base de que el proletariado se vuelve actor en la escena política nacional. La burocracia en este caso controlaría más por arriba que por abajo, con el riesgo de que el movimiento generalizado la rebasase en los lugares donde tiene más crisis y se extendiera el sindicalismo de base.

Si no hay acciones nacionales porque Moyano termina negociando y se dan conflictos parciales más o menos aislados, aunque existan tendencias a la generalización que la burocracia intentará ahogar (pienso por ejemplo en docentes y estatales) los combates de clase tendrán más fisonomía de lucha de montaña, porque a falta de una acción centralizada común y homogénea, la iniciativa de cada combatiente será la principal reserva material y moral de la clase obrera, teniendo como protagonistas a las comisiones internas y cuerpos de delegados. En un escenario así, puede haber más derrotas duras por concentración de fuerzas enemigas en un punto más o menos aislado (como Casino y Maffissa), pero también posibilidades de que los avances de la izquierda sean profundos producto de la intensidad de las luchas y del desprestigio de la burocracia, fogueándose una vanguardia más dura del sindicalismo de base y clasista, que si sobrevive a los golpes que seguramente sufriremos en un escenario como el descripto, será un activo muy importante en caso de un proceso de luchas más generalizadas en un futuro más bien cercano.

Ambos escenarios podrían darse en forma combinada, dando lugar a hibridaciones diversas de "llanura" y "montaña" (que pueden coincidir parcialmente con las categorías de combate de maniobras y combate de posición, por ej. grandes huelgas nacionales combinadas con recuperaciones de internas o conflictos aislados) en las cuales podrá avanzar el sindicalismo de base, clasista y de izquierda en extensión y profundidad. 

Queda el problema de la experiencia con el peronismo en el poder.  Sigue planteado el tema de que "sobran sindicatos y falta burguesía nacional". Es decir, que se plantea para el peronismo el dilema de cómo resolver la contradicción con su base obrera que se resistirá a la degradación de sus condiciones de vida, sin tener otra forma que no sean los ataques más o menos directos.

Suponiendo que los gobernas feudales y los intendentes mazorqueros se mantuvieran leales en un escenario de disminución significativa de la popularidad del gobierno, éste buscaría compensar el descontento de los asalariados con el apoyo de los pobres urbanos, lo cual se preanuncia en el tratamiento que hace Cristina de ciertos conflictos como el del Subte y esconde embrionariamente la forma desarrollada de un enfrentamiento a muerte entre una izquierda con peso en los lugares de trabajo y el movimiento estudiantil y un peronismo con peso territorial, que buscará imponer mediante derrotas la transformación de una franja significativa de los asalariados en nuevos pobres urbanos, a los que sin duda será necesario controlar con más gendarmes y policías.

El peronismo no va a caer por el peso de sus propios elementos de descomposición. Ha demostrado una notable capacidad de maniobra y adaptación a las circunstancias. Si Cristina se separa aún más del PJ tradicional para congraciarse con las capas medias, a su manera lo estará preservando.Y el PJ cuenta con un aparato que, si bien no se caracteriza por la militancia ad honorem, está donde tiene que estar y hace lo que tiene que hacer para mantener el orden. Por eso, la pelea por influenciar, dividir y quebrar la base territorial del peronismo será durísima y exigirá una concentración enorme de fuerzas en los lugares de trabajo y los espacios juveniles, que permita golpear sobre los barrios, por abajo, mientras la clase trabajadora golpee por arriba con acciones nacionales de envergadura.  

Respecto del FIT, se confirma la hipótesis de desarrollo de la izquierda por la vía de las luchas obreras. La dureza que se anuncia hacia el movimiento obrero ubica el escenario de confrontación esencialmente más afuera que adentro del parlamento. 

Quizás más adelante se imponga la consigna de un Partido de Trabajadores frente al surgimiento de sectores obreros tendientes a la independencia de clase pero sin tradición de izquierda. Todavía es música del futuro. 

En lo inmediato, está planteado asociar el FIT a la resistencia obrera, amplificando la idea de la campaña electoral como izquierda que defiende los derechos de los trabajadores. Batallando por la independencia de clase, está planteado estructurar fuertes corrientes clasistas en los sindicatos como parte de la construcción de un partido con una estrategia de hegemonía proletaria clásica. 

La banca conquistada en Neuquén es una gran tribuna en la región para defender esta perspectiva a nivel nacional. 

10 comentarios:

Anónimo dijo...

buenas! cuando escribis en varios post "hegemonia obrera" a que te referis? me gustaria que me recomiendes alguna lectura al respecto para profundizar. Tengo una vaga idea nomas..
Imagino que en Zanon los ceramistas lograron hegemonia obrera en el sentido de "ganar" para su politica a todos los sectores del pueblo trabajador y pobre, no? (docentes, estudiantes, barriadas obreras, mapuches, etc..).

gracias y excelente post

JDM dijo...

Buenas! Estimado/a Anónimo: me refiero como ud dice a lo que Zanon mostró en pequeña y mediana escala: una estrategia para que la clase trabajadora no luche solamente por cuestiones corporativas sino para aglutinar a todos los sectores oprimidos y explotados (como los pibes de los barrios y los hermanos mapuces) para formar una alianza social que nos permita derrotar a los capitalistas y sus gobiernos. Sin esta alianza no hay posibilidad de que ningún partido revolucionario se haga del poder o le pegue muy duro, como podría ser en Neuquén (el problema es más nacional que regional). Si le parece bien, creo que la historia de la historia de la revolución rusa o la teoría de la revolución permanente de Trotsky son buenos textos que explican esto.

noe dijo...

hola juan , tengo acuerdo en general , me parece muy interesante pensar sobre los desafios que tenemos con el PJ a nivel territorial pero , opino q planteas en un escenario mas de progresivo disgusto con el gobierno a medida que mezcle ajustes mas directos con indirectos y trate de adaptar su discuro con un ya muy forzado progresismo, es muy posible tambien (sin dejar de lado las grandes oportunidades de la izquierda en aumentar su grado de imfluencia en distintos sectores, hasta ser refenretes en las luchas)que amedida que se hagan experiencias con el gobierno , como tambien mas directamente con la burocracia que va a traicionar tarde o temprano, en ese posible zigzag de la situacion, media contenida media desbordada, por sectores, etc, surgan fenomenos mas moderados , oportunistas, de centro izquierda o otras variantes que medien entre el peronismo y la izquierda que para mi hay que tener en cuenta esa posibilidad, si moyano no hace paro tarde o temprano va a salir desbordado , pero para mi también se pueden fortalecer nuevos sectores que se muestren como nuevos caudillos sindicalistas-reformistas que ganen popularidad, mas combativos o mas rupturas de sindicatos que sean absorbidos por sectores de la CTA de Genaro o un re acomodamiento también de giros de tendencias, como un fuerte giro de la burocracia sindical de conjunto, (subordinare al gobierno )es muy riesgoso la ruptura puede ser tambien una opción , y pensar una mayor ruptura de sectores de la CGT que giren a izquierda en un escenario de fortalecimiento del sindicalismo de base como forma de coptacion para mi estaría bueno reflexionarlo.. noe cba

JDM dijo...

Hola Noe, me parece bien la posibilidad de variantes de centroizquierda, si no entiendo mal lo que decís. Iba a poner algo al respecto pero como está tan rota la oposición burguesa... me olvidé!

Gracias por el aporte y por comentar en el blog. Abrazo.

mariana dijo...

hola Juan, como siempre muy interesante tu post. En la línea de noe, me preguntaba por qué no hacés referencia en el mismo a la alternativa moyanista de creación de un "partido de trabajadores" propio (el mentado Partido Laborista). Saludos

Anónimo dijo...

Desde ya que siempre esta la posibilidad de que surjan nuevas intermedios y grises en las direcciones políticas con sectores de centroizquierda... la conducción (es)... mitad K mitad Pino de la CTA siempre tuvo su gran problema de no lograr tener peso en la gran industria, pero dirije nacionalmente en docentes y estatales (sector que puede salir ofensivamente a la lucha, ya que viene golpeado y de distintas experiencias en paros provinciales) y es referente de un gran sector que odian a la burocracia estilo moyanista y que la izquierda le parece muy combativa aun.
Yo creo que hay una posibilidad de otro escenario... vos (juan) pones que se popularice la necesidad de construir un partido de trabajadores. Quizá el 2012 sea un año donde se extiendan mas las luchas del sindicalismo de base (ofensivas: por aumentos, y defensivas: contra los procesamientos y contra los despidos) ligado a la izquierda (PTS) y que el sector mayoritario del movimiento obrero aun no salga a la lucha.... esto seria un escenario donde se formaria con experiencias mas grandes y de mayor calidad un sector de vanguardia clasista y de izquierda que tenderia a ser mucho mas grande que el actual...un sector de vanguardia que trendria que disputar un sector de las masas que aun estará pasivo... de todos modos tengo acuerdo que hay que esperar y ver y estar preparado para distintos escenarios. La crisis capitalista puede traer de todo.

Pablo

JDM dijo...

Gracias Mariana y Pablo por comentar en el blog, en primer lugar. Siguiendo con la conversa, me parece que Moyano lo pensaría mil veces antes que largar un "partido laborista" o algo por el estilo, por la posibilidad nada despreciable de que se le llene de zurdos, troskos y gente que pueda ir hacia el clasismo.
Pero yo qué sé, habrá que ver qué pasa...

Anónimo dijo...

Creo, hay un elemento que a tener en cuenta en este interesante análisis que hace usted y no se explica todavía, es por que Moyano se mueve así, creo que es uno de los pocos hombres del peronismo que tiene mas astucia política para contener y encausar ese estado de animo y subjetivo que existe en el movimiento obrero y que es el gran caudal que esta y puede llenar las filas de una vanguardia clasista, hoy el sindicalismo de base.
Cristina en su política restauracionista aplica una manos mas de derecha de lo que moya preferiría coyunturalmente. Su despegue del gobierno es una lógica y precavida política para contener por izquierda ( con todo lo de izquierda que tiene Moyano) o por lo menos con un discurso donde se pueda posicionar como referente de los sectores mas descontento del movimiento obrero y ponerlo bajo su ala, es aquí tambien donde hay que desmenuzar ante los ojos de las nuevas generaciones de trabajadores las intencionalidades de esta burocracia que sostuvo la superexplotación y precarización en los últimos 8 años.

Anónimo dijo...

Creo, hay un elemento que a tener en cuenta en este interesante análisis que hace usted y no se explica todavía, es por que Moyano se mueve así, creo que es uno de los pocos hombres del peronismo que tiene mas astucia política para contener y encausar ese estado de animo y subjetivo que existe en el movimiento obrero y que es el gran caudal que esta y puede llenar las filas de una vanguardia clasista, hoy el sindicalismo de base.
Cristina en su política restauracionista aplica una manos mas de derecha de lo que moya preferiría coyunturalmente. Su despegue del gobierno es una lógica y precavida política para contener por izquierda ( con todo lo de izquierda que tiene Moyano) o por lo menos con un discurso donde se pueda posicionar como referente de los sectores mas descontento del movimiento obrero y ponerlo bajo su ala, es aquí tambien donde hay que desmenuzar ante los ojos de las nuevas generaciones de trabajadores las intencionalidades de esta burocracia que sostuvo la superexplotación y precarización en los últimos 8 años.

Joak dijo...

En linea con lo que agrega Noe, también busco añadir algunos elementos, sabiendo que en un post como este no se pueden poner todas las aristas que el nombre abarca. Digo, sobre las probables idas y vueltas que abre el nuevo escenario para la burocracia sindical, hay que pensar en una carrera de velocidades que tiene que dar el sindicalismo de izquierda no solo contra los reacomodamientos del moyanismo (Facundo Moyano junto a B Pianelli y N Segovia), sino también ante futuras rupturas que ante giros a izquierda de sus bases den sectores de la burocracia menos quemados. PAra esto es clave pensar los centros de gravedad que claramente planteas, a lo que hay que agregarle cual es la política a tener desde dicha disposicion estratégica, para esto es clave el desarrollo de una corriente política en el movimiento obrero, una corriente clasista que sepa llegar a todos los trabajadores que empiecen a cuestionar a sus conducciones por burocráticas, tibias y pro patronales y llegue también a los sectores populares que rodean dichos centros neurálgicos, como bien ejemplificas en tu respuesta con los obreros de zanón. Si algo no existió en el ensayo revolucionario del '69-'76 fue una fuerte corriente política en el movimiento obrero que planteara una política clasista y revolucionaria ante el peronismo que llevaba a millones de obreros a la impotencia y a su vanguardia a las manos sangrientas de la triple A. Hoy el periódico Nuestra Lucha y las agrupaciones que lo toman en sus manos en diversos sectores del movimiento obrero argentino busca extender una corriente clasista a lo que agregamos la construcción de una corriente revolucionaria como se plantea el PTS, teniendo en cuenta la emergencia política de la izquierda conquistada ante cientos de miles de trabajadores y jóvenes luego de la gran elección del FIT. Esta es la carrera por la conquista de la clase obrera que los revolucionarios ya estamos corriendo.