sábado, 31 de marzo de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
Sobre el materialismo de Marx (a propósito de la "Lección Primera" de José M. Aricó)
Estoy leyendo con gran interés el libro Nueve Lecciones sobre economía y política en el marxismo, editado por Horacio Crespo, que nos permite profundizar en la concepción teórica del referente de los gramscianos argentinos, cuya estrategia criticamos en un viejo artículo, acá.
Por la dispersión que me caracteriza, voy leyendo a paso de tortuga (como le gustaba construir el socialismo a Bujarin) así que me propuse hacer un post por cada una de las "lecciones", tomando los temas que a mi entender más se destacan, para continuar las reflexiones planteadas en estos dos posts.
En el caso de la primera lección, me parece destacable cómo plantea las relaciones de Marx con Hegel y las características del materialismo de Marx.
Me parece un mérito la forma en que Aricó traza una relación entre la crítica de Hegel a la sociedad burguesa y la realizada por Marx, partiendo de que el gran idealista alemán hacía una crítica inconsecuente pero tomaba de la economía política inglesa el trabajo como una categoría central, que aparece en la dialéctica del amo y el esclavo como condición de posibilidad de la emancipación de éste último.
Marx sostiene en los Manuscritos de 1844 que haber planteado el trabajo como autoproducción del hombre es uno de los grandes méritos de la Fenomenología del Espíritu, aunque Hegel en lugar de criticar la alienación concreta, ubicaba este proceso como parte de la alienación del pensamiento abstracto respecto de sí mismo, que se objetivaba en figuras diversas para luego volver a la unidad en el Espíritu Absoluto, dejando de lado el proceso real.
La Ideología Alemana profundiza esta orientación teórica planteada por Marx, en la cual se aleja de la idea abstracta del trabajo en general para desarrollar la historia crítica del surgimiento de la propiedad privada. Quizás la forma en que Aricó plantea la continuidad entre la dialéctica del amo y el esclavo y la teoría de la lucha de clases entre burguesía y proletariado, a través de la reelaboración de Marx, es un poco lineal, principalmente por el enfoque idealista predominante en Hegel: la figura de la lucha por reconocimiento y la de que el esclavo trabaja al servicio de una idea. Marx no sólo reelabora la temática hegeliana sobre estos temas, sino que la supera con una concepción mucho más concreta tanto del trabajo, como de la lucha de clases. Esto lo dice Aricó, pero en esta continuidad que traza tiende a ser un poco esquemático.
De todos modos, creo que lo positivo de este enfoque de Aricó es que plantea más concretamente un aspecto de las relaciones entre Hegel y Marx que muchas veces es soslayado por los marxistas cientificistas como Althusser o exagerado por los marxistas hegelianizantes como Lukacs. Ligado a esto, el abordaje de las Tesis sobre Feuerbach profundiza la idea del paso de la filosofía a la práctica revolucionaria, rescatando una redefinición de "naturaleza" como naturaleza social del hombre o socialidad humana, que a su vez se relaciona con la definición del comienzo en la que sostiene que hay que pensar el marxismo como una teoría de la revolución.
Aricó rescata asimismo el pasaje sobre materialismo de La Sagrada Familia, para señalar que a diferencia de la tradición marxista italiana de posguerra, que ligaba a Marx con Kant, el retorno al "intelecto" contra la tradición racionalista, tiene que ver en Marx más con la influencia del materialismo anglo-francés y no con Kant. Dice que Marx se ubica decididamente del lado del intelecto contra la razón hegeliana, reivindicando el sano sentido común contra las abstracciones surgidas de la descomposición del hegelianismo.
Esto me parece interesante en cuanto al debate sobre las filiaciones de Marx con otros pensadores, pero en cierto modo plantea más problemas de los que resuelve. Si bien es innegable la filiación de Marx con el materialismo anglo-francés, la crítica por Marx del "materialismo anterior" realizada en las Tesis sobre Feuerbach, va más allá de la reivindicación del mismo planteada en el fragmento sobre materialismo de La Sagrada Familia.
En las Tesis, Marx no plantea únicamente una salida de la teoría abstracta en beneficio de la práctica, sino también como el mismo Aricó señala, una concepción distinta de la teoría, porque el concepto de praxis une práctica y teoría de la práctica, tendiendo a constituir una totalidad que supera las determinaciones del intelecto. Aricó dice que Marx tardará varios años en desarrollar una teoría del conocimiento superadora, pero esta está planteada potencialmente en las Tesis sobre Feuerbach y hace a la concepción de ciencia que Marx desarrollará posteriormente. Separando estos aspectos, Aricó tiende a crear un dualismo entre teoría de la práctica y teoría del conocimiento en el momento de "ajuste de cuentas" de Marx con su pasado filosófico, que las Tesis sobre Feuerbach dejaron atrás.
Viernes (códigos y otras pautas)
Terminamos la semana con la reserva de nafta. Conversaciones varias sobre las pautas de conducta que aprendimos entre la familia, la escuela y la calle. Beneficios de la atención sostenida en la realización de tareas mínimas que en su totalidad constituyen el simulacro de un día normal. Otra vez sobre Ghost Dog: los códigos del servidor y del servido no son traducibles y solamente resultan convergentes superficialmente. El cumplimiento del deber de Ghost Dog incluye su propia muerte. El de Louie coincide con la preservación de su vida. Son complementarios, pero no equivalentes, como el valor y el miedo. Uno busca la preservación moral. El otro la preservación física. Pasa en las mejores familias.
jueves, 29 de marzo de 2012
Estrategia: Un retorno necesario (Fernando Aiziczon)
Decía Goethe que nadie gusta de concederle al otro una cualidad, mientras pueda negársela siquiera un poco. Pues bien, los primeros días de marzo de 2012 el periódico LVO publicó una entrevista a Emilio Albamonte (1).
No me pareció una entrevista más, el planteo de retomar el pensamiento estratégico en un sentido amplio, hoy parece de vital importancia. Supongo que gran parte del balance amargo, aún inconcluso, de más de 10 años de las jornadas del 2001 tienen mucho que ver. También que nuestra experiencia vivida hasta ahora aporta lo suyo. Pero pesa aún más la realidad de ver cómo todas esas energías, luchas, debates y hasta compañeros muertos van quedando en el incómodo lugar de lo que todavía no se logra hacer.
Completo, acá.
martes, 27 de marzo de 2012
Por fin una!
Lo que se dice un tiro para el lado de la justicia...
¡Si lo hubiera agarrado Lisbeth Salander!
lunes, 26 de marzo de 2012
Escuchar a los demás (para seguir contra el espíritu de época)
Es bastante sorprendente, pero muchos errores tienen por origen la creencia de que es esencial ser estrictamente lógico y colocar la rectitud por encima de cualquier otra cosa. Existe una Vía más elevada que la rectitud, pero no es algo fácil descubrirla e impone una profunda sabiduría. Comparados con esta Vía, los principios lógicos resultan insignificantes. Aunque para el que no haya tenido experiencia de ella o no la conozca, existe una manera de descubrir la verdad, incluso si no se ha sabido discernirla solo.
Esta Vía consiste en hablar con otros. Ocurre a menudo que una persona, pese a ser imperfecta, puede dar consejos juiciosos a otra, porque ella puede dominar la situación exterior, del mismo modo que aquel que, en el juego del go, tiene la ventaja de ser espectador.
Se dice que es posible discernir nuestras faltas a través de la "mirada interior" y a través de la meditación; pero también en este caso se obtienen mejores resultados cuando se habla con otros. El motivo de esto es que se puede superar la propia capacidad de discernimiento si se aprende a escuchar a los demás y a leer libros.
Uno siempre se enriquece con la sabiduría de los ancianos.
domingo, 25 de marzo de 2012
sábado, 24 de marzo de 2012
A 36 años del golpe: lecciones y perspectivas
La vuelta de Perón en 1973 fue una jugada de la clase dominante que comprendió que era el único capaz de lidiar con el proceso revolucionario. Perón pudo desviar el ascenso, pero no derrotarlo. El Pacto Social (congelamiento de precios y salarios) firmado por los burgueses nacionales de la Confederación General Económica, el gobierno y la burocracia sindical, se caía a mediados de 1974, desbordado por izquierda por las luchas obreras y por derecha por los patrones que aumentaban los precios. La crisis mundial, disparada en 1973, comenzaba a impactar en Argentina.
Completo, acá.
viernes, 23 de marzo de 2012
Viernes (reivindicación de Los Simuladores)
Ayer ví el operativo de El Vengador Infantil y me pareció impecable. Me hizo acordar a aquella vez en que El Boli se cansó de que lo jodieran algunos estúpidos y los encaró a las piñas en los pasillos de una vieja escuela de Boedo. Hasta ese momento lo habíamos defendido otros, pero nunca con tanta contundencia. El pibe se hartó. Y más de uno sacó la conclusión de que no hay que joder con los que parecen tranquilos, porque cuando se cansan y encaran no te van a dar las patas para correr. Después de eso, los giles abandonaron la lucha física y pasaron a la confrontación ideológica: No querían que el pibe fuera abanderado porque era boliviano. Querían recuperar, con auxilio de la "argentinidad", la relación de fuerzas que habían perdido con los puños. Capaz que de adultos no inventamos nada.
jueves, 22 de marzo de 2012
Algo más sobre marxismo y dialéctica
Este post provocó una larga cadena de comentarios (digo larga para las proporciones de este humilde blog). De esa cadena de comentarios surgieron varios temas para seguir discutiendo. Confieso que cuesta elegir el recorte para llevar adelante esa tarea, porque hay cuestiones específicas y otras de criterio general y todas me interesan. Así que bue, sin intención de repetir, intentaremos profundizar algunas cuestiones generales que estaban en el post de referencia y siguieron en el intercambio posterior.
El primer aspecto que impone un enfoque dialéctico es que hay una diferencia entre esencia (verdad de las relaciones de explotación) y apariencia (forma en que se manifiestan) que moldea todo el sistema capitalista, relacionada con el carácter aparentemente "libre" de las relaciones de explotación económicas. En este sentido, Karel Kosik iniciaba hace muchas décadas su gran obra "Dialéctica de lo concreto" afirmando que la dialéctica trata de la "cosa misma" pero hay que llegar a ella a través de un rodeo, destruyendo el mundo de la "pseudoconcreción" es decir toda una serie de prácticas que esconden la esencia de las relaciones sociales capitalistas, presentando como transparentes sus apariencias inmediatas, sacralizadas por el sentido común. Desde este punto de vista, la dialéctica en el marxismo no se limita a un método de exposición progresivo de los contenidos en el cual los conceptos se van complejizando y reordenando a medida que se llega a una composición creciente de una totalidad. Para poder hacer esto es necesario un punto de partida dialéctico para la investigación (diferencia entre esencia y apariencia, de la que se deriva la necesidad de la ciencia) y a su vez una concepción sobre las relaciones entre la teoría científica y la práctica revolucionaria, en la cual la centralidad de este concepto filosófico-político moldea lo demás.
Creo que en cuanto al lugar de la dialéctica dentro del propio cuerpo teórico del marxismo las discusiones que se pueden hacer son relativamente limitadas, porque tiene mucho peso y los detractores del enfoque dialéctico se han visto obligados a retroceder hasta Spinoza o Kant o Galileo. Pero hay más debate en cuanto a las posibilidades de plantear la dialéctica materialista como base para una concepción (laica) del mundo. Labriola, seguido en esto por Gramsci, planteaba que "la filosofía de la praxis" era una concepción independiente de corrientes como la de Spencer, etc, al mismo tiempo que veía el marxismo como una teoría que "naturalizaba" la historia así como en otros ámbitos las ciencias habían ido estableciendo explicaciones materialistas y racionales de procesos que antes se consideraban originados por causas externas (divinas), en una relación que estableció asimismo Engels entre el marxismo y el desarrollo de las ciencias de la segunda mitad del siglo XIX. De esta forma, el marxismo (dialéctica incluida) queda ubicado como parte de un proceso de secularización, modernización y progresión de los desarrollos de las ciencias. Desde este ángulo, la apuesta de Engels tenía dos aspectos, ligar los descubrimientos del marxismo a los de las ciencias de su tiempo y fundamentar la necesidad de una sistematización desde el punto de vista de la teoría de los desarrollos de las distintas ciencias. Ambas cosas que la sociedad capitalista impidió precisamente por su lucha implacable contra el marxismo, en la cual su estrategia privilegiada es negarle carácter científico y separar "ciencia" (conservadora) de "ideología" (subversiva).
Si bien en la URSS antes de la burocratización se intentó retomar el programa de Engels (siguiendo en realidad un programa de trabajo planteado por Lenin) por lo que pude leer de la compilación de artículos de Deborin y el debate entre dialécticos y mecanicistas, que comentamos acá, Deborin defendió el enfoque de Engels sin desarrollarlo, es decir no dio fundamentos concretos de las proximidades entre los desarrollos de las ciencias y la dialéctica, con lo que quedamos más o menos en la misma y el aparato estatal soviético se dedicó a fundar una nueva escolástica que degradó el marxismo.
En este marco, se dieron movimientos diversos: vuelta a Marx, vuelta a Hegel, vuelta a Kant, etc, etc y se desarrollaron dentro y fuera del marxismo distintas posiciones sobre la cuestión de la dialéctica que Mihailo Markovic resumía del siguiente modo:
Existen tres concepciones de la dialéctica que en mi opinión deben desecharse:
a-La dialéctica como doctrina ontológica acrítica de las leyes universales de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento humano.
b-El otro extremo: total escepticismo respecto de las posibilidades de existencia de todo principio metodológico general o de supuestos teóricos sobre el mundo humano como totalidad.
c-Una especificación de la dialéctica tan estrecha que la reduce a una teoría y métodos especiales relativos únicamente a la historia humana, y que le niega posibilidad de aplicación a la naturaleza y a las ciencias naturales. (Dialéctica de la praxis, 1968).
La a corresponde al stalinismo y sus "manuales" de filosofía. La b abarca un amplio espectro de posiciones, científicos de profesión (Markovic pensaba en ellos principalmente), corrientes irracionalistas, post y también academicistas que, permeadas del "giro lingüístico" se cierran sobre los discursos y pierden su relación con la realidad como fundamento de hacer algún tipo de ciencia. La c a posiciones como la de Lukacs y Sartre (en cierta forma Gramsci se ubica en un espectro parecido, pero su posición se parece más a la de Markovic que a la de Lukacs).
Creo que en la actualidad prima el punto de vista englobado en b. De hecho en las facultades se enseña en la carrera de filosofía que el de la ciencia es un discurso similar al de la religión y tiene muchísimo peso el enfoque "lingüístico" de lo que es la verdad científica, etc.
Contra este punto de vista predominante, cabe reivindicar un marxismo dialéctico en el que este componente (la dialéctica) se expresa a varios niveles: crítica del fetichismo y la pseudoconcreción de la sociedad burguesa, centralidad de la praxis como subversión de la vieja concepción de lo que es la filosofía, método de exposición y progresión de conceptos y contenidos hacia una totalidad, fundamentos de una concepción laica del mundo. En los aspectos en que esto depende directamente del cuerpo teórico del marxismo, los avances son más claros y palpables. En los que depende de la confluencia del marxismo con disciplinas controladas por la burguesía, es más difícil. Creo que en parte es por eso que no existe (y por el momento no podría existir) un Anti-Dühring del siglo XXI, en la justa medida de exposición metódica que puede atribuírsele (no deja de ser una obra polémica).
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