jueves, 17 de septiembre de 2015

Falleció Pablo Rieznik



Tristemente nos llegó la noticia del fallecimiento de Pablo Rieznik, referente del Partido Obrero. Militante desde joven pasó por las cárceles de la dictadura militar. En su alegato como testigo (en realidad había estado secuestrado) contra la cúpula del 1º Cuerpo del Ejército para dar cuenta de la presencia de Juan Carlos Higa en “El Atletico” señaló: “Lo que vengo a testimoniar es el fugaz encuentro de dos compañeros que trataban de alentarse mutuamente, intercambiando sus nombres, la identidad que los desaparecedores no habían podido borrar con su tormentos. Fue un acto de resistencia y, como tal, un símbolo más de la lucha de una generación entera de la época: la que había emergido en las facultades y en los colegios, en los barrios y en los lugares de trabajo, bajo el impulso de un acontecimiento que entonces nos marcó a todos”. Se refería al Cordobazo. Rieznik además sufrió el exilio. Fue profesor universitario, fundador de la AGD UBA, investigador, escritor y candidato por el Partido Obrero en distintas oportunidades.

La Dirección Nacional del PTS publicó un primer mensaje que dice: "falleció el compañero Pablo Rieznik, un muy importante y querido compañero del Partido Obrero. La Dirección Nacional del PTS manifiesta dolor y solidaridad con su familia, amigos y todos los compañeros del PO. Hoy se fue un revolucionario. ¡Hasta el socialismo siempre!".

Desde La Izquierda Diario y la militancia del PTS enviamos nuestras condolencias a sus familiares, amigos y a los compañeros del Partido Obrero. Una delegación participará de la despedida de Pablo.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

¿Quiénes son los galos de Asterix?



En la primera mitad del año 2011 tuve el dudoso honor de participar de una seguidilla de reuniones electorales de las que salía descerebrado. Después vino la muerte de El Gran Pez, o sea mi viejo. El tedio por un lado y un dolor eterno en la panza, por el otro, me impulsaron a escribir con más regularidad.

Decidí entonces reflotar este blog que había estado medianamente activo durante los años 2008 y 2009, con la colaboración de otros compañeros, como Esteban Vedia y Darío Martini, a quienes de paso agradezco sus aportes, destacados y muy necesarios.

La nueva etapa la arrancaba solo. Pero había un pequeño problema. El blog tenía un nombre un poco estrafalario y sobre todo incomprensible. Le había puesto "Polémica Futura" (y todavía estoy tratando de saber qué carajo quería decir). Pero lo peor no es que el nombre no quisiera decir nada: sonaba mal. 

Tenía que cambiarlo. Era obvio. Pero como soy mejor para poner apodos que para poner nombres, anduve dando algunas vueltas. Finalmente me decidí.

Sabía que iba a ser un blog de no muchos pero sí muy atentos lectores y lectoras. 

Y se iba a llamar Los Galos de Asterix, como la aldea de irreductibles combatientes que resistía al Imperio Romano, que a su vez era metáfora de otra resistencia.
  
Esta noche, les voy a contar por qué....

Empecé a militar en el PTS en los últimos años del menemismo, después de pasar por distintas actividades sociales, desde ir con gente de la Iglesia a los barrios de la Matanza hasta juntar firmas para el Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio. 

Si había algo en lo que todo el mundo tenía acuerdo en esos años, explícito o implícito, era en el fin de la clase obrera (ya lo del fin de la historia estaba más insostenible, pero...). Todo el mundo te hablaba como si fueras un gil, iluso e infeliz por militar.

Estrictamente hablando, estos prejuicios ya eran bastante infundados en ese momento, por dos motivos. La Huelga General francesa del '95 y los procesos de relocalización de capitales que se habían ido al sudeste asiático, generando nuevos ejércitos de trabajadores. Pero bueno, el clima de derrota que había impuesto el menemismo sobre el movimiento obrero, no ayudaba mucho a revertir este sentido común.

Sin embargo, había un batallón de obreros que había resistido. La única fábrica del Estado que no habían podido privatizar. Que tenía una larga tradición de lucha que se remontaba a la resistencia contra la dictadura. Fue la fábrica con más desaparecidos.

Estoy hablando de los obreros del Astillero Río Santiago. Habían evitado la privatización. Habían conquistado un cuerpo de delegados por sector, que garantizaba una representación democrática de las bases, aunque la Junta Interna la tuviera la burocracia sindical. 

Menem no logró privatizarlo, por una resistencia despiadada que ofrecieron los trabajadores. En 1992 pasaron a la fama las movilizaciones a la Bolsa de Comercio y a la Sociedad Rural, como parte de la lucha contra los "retiros voluntarios", así como la resistencia contra la ocupación del Astillero por parte del grupo de élite de la Prefectura Albatros que duró 45 días, hasta que los trabajadores, que habían puesto carpas en la entrada del astillero, lograron su retiro. 

En en el '93 Menem lo pasó a la órbita de la provincia de Buenos Aires, gobernada entonces por Duhalde, que quería que el ARS fabricara casas premoldeadas. Empezó una nueva lucha que pegó un salto en el '95 cuando fueron despedidos 13 delegados, entre ellos los más combativos. Después vino la lucha en defensa de los contratados, más difícil y más dura, pero que sentó un jalón en la tradición del movimiento obrero de aquellos años, aunque fuera derrotada, en 1996.

Durante 2001 y 2002 promovieron una Coordinadora Regional para unir los distintos movimientos de lucha, incluidos los desocupados.

Estoy comentando superficialmente algunos de los hitos de la lucha del ARS, que seguramente muchos compañeros podrán narrar mucho mejor que yo. Remito para más información al libro coordinado por José Montes Astillero Río Santiago, su historia y su lucha contada por sus trabajadores (Bs. As. 1999, Ed. La Verdad Obrera). 

Lo que me interesa destacar es que la experiencia de los obreros del ARS tuvo, en el horno de los '90, un alto valor moral. Me refiero a la moral de combate que transmitía un grupo de obreros resistiendo a capa y espada mientras todo parecía un desbande. 

Los militantes del PTS nos formamos, entre otras cosas, aprendiendo de su experiencia, de las lecciones de sus distintas luchas, tanto como de la tradición de los compañeros obreros trotskistas que eran parte de la historia de esa fábrica.

En el año 2008, me regalaron un libro de Guillermo Cieza que se llama Veteranos de Guerra, una historia de sobrevivientes de los '70. Es sobre la experiencias de un grupo de ex JP durante los años '90 en La Plata y en el marco del ascenso y caída del FrePaSo. 

En este libro se narraba una escena propia de una movilización de aquellos años en La Plata. No lo tengo a mano, así que no tengo cita textual. Pero decía más o menos así: La columna de los obreros del Astillero avanzaba como una marea de mamelucos azules. Pronunciaban cantos eminentemente pedagógicos como "Duhalde no rompas las pelotas, el Astillero es nuestro, se mira y no se toca". Ahí es cuando un personaje de la novela, que observaba la escena, le dice a otro "Mirá, ahí están los galos de Asterix". 

Los galos de Asterix. Una buena síntesis para nombrar a los que durante un período de retroceso generalizado pusieron el pecho y la cabeza para abrir camino a los que después iban a tomar la posta: Zanon, el Subte, Kraft, el sindicalismo de base, Lear.

Durante todo un período, el ARS fue sinónimo de la voluntad del PTS de mantenerse relacionado con el movimiento obrero. No porque fuera la única corriente ahí adentro sino por contar con destacados militantes y dirigentes obreros, como José Montes, entre otros muy destacados compañeros. 

Con 32 años de militancia en el Astillero, José Montes es un exponente vivo de esta gran experiencia de lucha y de la fusión entre el marxismo y el movimiento obrero. Pudimos verlo hace poco enfrentando a los gendarmes en una represión brutal que sufrieron los obreros de Lear. 

Ayer fue su cumpleaños y me pidió un único obsequio: que explicara por qué este blog se llama Los galos de Asterix, para transmitir de alguna manera un poco de esta tradición de un sector de obreros que se confunde con su propia trayectoria como militante revolucionario.

Esta es la historia.

viernes, 4 de septiembre de 2015

El Viejo

Va un clásico de Pappo's Blues en la versión de Pappo y La Renga, dedicado a Fernando Rosso, amigo de fierro y socio de andanzas intelectuales en este arte menor que cultivamos. Hoy celebra su cumpleaños.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Hegel ou Spinoza (sobre o clássico de Pierre Macherey)


Hegel ou Spinoza (Bs. As. 2006, ed. Tinta Limón, 262 págs.) de Pierre Macherey, publicado originalmente em francês em 1979 é um livro de uma grande fortaleza argumentativa.

A sutileza argumentativa deste livro torna-se um pouco camaleônico. Ainda que muitas vezes tem se apresentado como uma espécie de Bíblia do spinozismo anti-hegeliano, os argumentos de Macherey são muitos diferentes aos de qualquer leitura simplificadora. Basta dizer que em certos parágrafos dedica alguns argumentos secundários a desmistificar certas passagens de Deleuze (pág.179) e Colletti (págs.244/245), assim como antecipadamente o argumento do "materialismo do encontro" do último Althusser (pág. 223). Mas não nos antecipemos.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

El desafío de la inmigración (Pietro Basso)

migraciones

El trabajo del sociólogo italiano Pietro Basso, presentado originalmente en las Jornadas por los 150 años de la Primera Internacional realizadas en la universidad de Campinas (Brasil) en 2014, aborda la inmigración, no solo como problema actual sino como un potencial para la clase obrera internacional. Lo que el autor bien señala como desafío viene siendo una de las cuestiones clave en un escenario europeo cruzado por la xenofobia y el racismo. En el contexto de los acontecimientos dramáticos que se están dando en Europa con expresiones brutales del racismo de Estado, cobra nueva actualidad.

martes, 1 de septiembre de 2015

El Bienio Rojo italiano y los consejos de fábrica


La Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa dieron lugar a una oleada revolucionaria en Europa occidental que duró hasta 1921 (o 1923, según algunos autores). El “bienio rojo” y los consejos de fábrica en Italia fueron expresión de este proceso, que puso a la clase obrera cerca de tomar el cielo por asalto.

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Desde la postura

Para los que recomiendan ser más dócil y entrar al Juego de Tronos, les aviso que se pongan en la fila para seguir participando (y recibiendo...)


martes, 25 de agosto de 2015

Hegel o Spinoza (sobre el clásico de Pierre Macherey)

Hegel o Spinoza (Bs. As. 2006, ed. Tinta Limón, 262 págs.) de Pierre Macherey, publicado originalmente en francés en 1979 es un libro de una gran fortaleza argumental. 

La sutileza argumentativa de este libro lo vuelve un poco camaleónico. 

Aunque muchas veces se lo ha presentado como una especie de Biblia del spinozismo anti-hegeliano, los argumentos de Macherey son muy diferentes a los de cualquier lectura simplificadora. Baste decir que en ciertos párrafos dedica algunos argumentos secundarios a desmitificar ciertos pasajes de Deleuze (pág.179) y Colletti (págs. 244/245), así como anticipadamente el argumento del "materialismo del encuentro" del último Althusser (pág. 223). Pero no nos anticipemos nosotros.

Macherey procede por un método argumentativo ambivalente y riguroso a la vez. Si bien su objetivo es desmitificar la refutación de Spinoza por Hegel, esta tarea puede realizarse a condición de deconstruir la interpretación hegeliana, incluyendo la demostración de las proximidades entre ambos que Hegel pasó por alto. 

Por eso nos dice que Hegel o Spinoza, puede significar "o bien Hegel o bien Spinoza"  tanto como "Hegel sive Spinoza", es decir Hegel o Spinoza, no como alternativas que se excluyen sino como términos intercambiables y de algún modo equivalentes. 


La aclaración no está de más y no es un ejercicio ocioso, porque hace a uno de los principales procedimientos que hacen muy atractivo el trabajo de Macherey: mostrar por un lado lo "arbitario" de la lectura "por defecto" que Hegel hizo de Spinoza presentándolo como un precursor que no llegó a formular la idea de que la sustancia es sujeto y a la vez demostrar cómo en muchos aspectos que Hegel presenta como centrales en su crítica de Spinoza, el filósofo judío-holandés está mucho más cerca de Hegel de lo que el filósofo alemán estaba dispuesto a reconocer.


Macherey propone entonces modificar el orden "cronológico" que la lectura de Hegel impuso sobre Spinoza e intenta demostrar que finalmente es éste que el que refuta a aquel. Y asimismo busca indagar en cuál es el aspecto de la filosofía spinoziana que se volvió intolerable para Hegel y condicionara su lectura del pensamiento del autor de la Ética demostrada según el orden geométrico. 

El filósofo francés concentra los argumentos sobre los mismos ángulos que utilizara Hegel en las Lecciones de Historia de la Filosofía y en la Ciencia de la Lógica, así como parcialmente en el prólogo de la Fenomenología del Espíritu: la cuestión del método, la de los atributos y la de la negación. 

Antes de pasar a esos puntos, Macherey parte de presentar la crítica inicial de Hegel: Spinoza comienza por lo absoluto de manera inmediata, como el pensamiento oriental y de esta forma todo desarrollo ulterior no puede revestir más que la forma de una decadencia, toda vez que al presentar la sustancia como el comienzo y no como el resultado de un recorrido dialéctico en el que las determinaciones se constituyen a partir de un automovimiento, la sustancia resulta una identidad vacía y las determinaciones algo extrínseco. La sustancia de Spinoza no deviene sujeto. 

Hegel entonces retoma la crítica del método matemático (que extiende al conocimiento histórico), la cual ejerce con gran eficacia en el prólogo de la Fenomenología del Espíritu y aplica esa crítica al método geométrico de Spinoza. Contra esta interpretación, Macherey sostiene que para Spinoza en realidad el método es algo muy parecido a lo que es para Hegel. Citando algunos pasajes del Tratado de la reforma del entendimiento, Macherey rescata la concepción spinoziana del método ("idea de la idea" que sólo puede existir si primero existe una idea) como un camino y no como una precondición para el conocimiento: 
"... el verdadero método no es buscar el signo de la verdad después de la adquisición de las ideas sino el camino (via) para buscar, en el orden debido, la verdad misma o las esencias objetivas de las cosas o las ideas (todos estos términos significan lo mismo)" (Macherey, pág. 69).
Macherey concluye que esta lectura del método según Spinoza coincide en parte con la idea de Hegel de que el método no es un a priori ni un conocimiento específico sino el despliegue de los contenidos.

En cuanto a la noción de atributo, Macherey destaca su ambigüedad, tanto como debate contra la idea de Hegel del atributo como una determinación exterior a la sustancia. Debate especialmente contra la interpretación de Hegel de que los atributos serían solamente dos: pensamiento y extensión, mientras Spinoza destaca que el entendimiento es el que percibe estos, pero que los atributos son infinitos.

Para Hegel la relación entre la sustancia y los atributos que construye Spinoza sería "cronológica" (la sustancia es anterior a los atributos) y "jerárquica" (los atributos son determinaciones que implican un deterioro de lo absoluto). 

Por el contrario, para el autor, si tomamos en toda su significación la noción spinoziana de causa sui ("entiendo por causa de sí aquello cuya esencia envuelve la existencia; dicho de otro modo, aquello cuya naturaleza no puede concebirse sino como existente" Ética, Definición I, Primera Parte, Ed. Porrúa, México DF 1996, pág. 7) la sustancia se engendra y determina a sí misma siendo los atributos la forma de esa determinación. 

Aquí aparece algo que según Macherey es intolerable para Hegel. Al presentar en pie de igualdad al pensamiento y la extensión (lo que los comentadores tradicionales denominan "paralelismo metafísico" en una interpretación que Macherey no toma al pie de la letra) como atributos de la sustancia, los cuales no presentan un orden jerárquico entre ellos, Spinoza destronaba al pensamiento del lugar que Hegel le asignaba en su búsqueda del Saber Absoluto.

El tercer aspecto, el de la negación, reviste particular importancia, ya que hace al punto en el que las filosofías de Spinoza y Hegel se oponen más claramente. En primer lugar, Macherey busca desmitificar la forma en que Hegel popularizó la cuestión de la negación en Spinoza: a través de la frase omnis determinatio est negatio (toda determinación es negación) que Spinoza no pronunció de modo tan universal ni exactamente con esas palabras. 

Macherey cita la carta 50 a Jarig Jelles, en la que Spinoza habla sobre los cuerpos finitos y determinados y en ese contexto utiliza la expresión determinatio negatio est (determinación es negación), pero señala que para Spinoza el término determinación no tiene solamente un sentido negativo, sino también positivo (en tanto es Dios el que determina las cosas a obrar). 

En este contexto, Macherey señala que Spinoza vuelve a no estar tan lejos de Hegel o Hegel de Spinoza, con la diferencia de que mientras Hegel transforma este doble carácter de la determinación en una "contradicción racional", Spinoza simplemente lo ignora y no se siente tentado de "superarlo" o "resolverlo" (Macherey, pág. 182/183).

Macherey entonces va al núcleo central de la crítica de Hegel a Spinoza: su sustancia no deviene sujeto o lo que es lo mismo, en su filosofía está ausente la "negación de la negación" que es el trámite dialéctico (por utilizar una expresión de Carlos Astrada) mediante el cual el Sujeto se constituye a partir de un largo recorrido en el que se aliena en el objeto y luego vuelve a su unidad a partir de su propio automovimiento interno. Aquí Macherey vuelve a hacer una inteligente crítica. Si la sustancia spinoziana no es un sujeto, la sustancia hegeliana tampoco es un sujeto, sino que es Sujeto, es decir, es un proceso mediante el cual el Sujeto se vuelve absoluto y se liquida asimismo como sujeto concreto. 

Macherey, por el contrario, propone una "dialéctica de la sustancia", una dialéctica material, basada en la noción spinoziana de conatus, el esfuerzo de cada cosa por perseverar en su ser, siguiendo una causalidad mecánica, en lugar del movimiento resultante de presentar la identidad de una cosa y su contrario, acorde con la existencia de un sujeto intencional a la manera hegeliana (Macherey, págs. 211/212).

Señala asimismo que el límite entre una dialéctica materialista y una idealista es una pregunta a responder más que una demarcación establecida con claridad, ya que en la historia de la filosofía no puede hablarse de la dialéctica en general o de "toda dialéctica" (pág. 260). 

Si bien el enfoque de Macherey es muy atractivo, deja varias cuestiones pendientes. La principal a mi entender es la siguiente: una vez realizada la relectura crítica de Hegel desde Spinoza, invirtiendo el "evolucionismo" impuesto por Hegel en la historia de la filosofía ¿dónde queda parado el pensamiento emancipatorio con una metafísica materialista estructurada alrededor de una causalidad mecánica, por más que sea inmanente? ¿Cuánto ganamos y cuánto perdimos después de poner a Hegel en "su lugar"? 

En este sentido, una proximidad entre Spinoza y Hegel, señalada por Marx en un conocido pasaje de La Sagrada Familia es que la filosofía especulativa alemana había sido una restauración "victoriosa y sustancial" de la metafísica del Siglo XVII  (en particular Descartes, Malebranche, Spinoza y Leibniz) contra la que había luchado el materialismo inglés y francés del Siglo XVIII. 

Desde este punto de vista, la posición de Macherey implica un retroceso no cronológico ni evolutivo, sino teórico, respecto del nuevo materialismo de Marx, que se delimita de la metafísica, del materialismo mecanicista y de la filosofía hegeliana que transformaba los sujetos reales en "predicados de un predicado abstracto", buscando comprender los sujetos sociales concretos y sus relaciones a través de conceptos como la alienación, la propiedad privada, la sociedad humana, la praxis, las clases, la lucha de clases, el fetichismo de la mercancía, la plusvalía, las leyes tendenciales y otros. 

Por último, cuesta mucho no relacionar este enfoque "antisubjetivista" de Macherey con un clima de época que resumiera muy bien Jacques Rancière unos años antes de la publicación de Hegel o Spinoza:

"Hoy en día la lucha contra el humanismo teórico y la filosofía del sujeto ¿es una lucha de clases importante en la filosofía? Mire alrededor suyo: en ese punto, la Universidad francesa de 1973 está tan pacificada como la sociedad soviética de 1936. No hay un solo lugar donde no se proclame la muerte del hombre y la liquidación del sujeto: en nombre de Marx o de Freud, de Nietzsche o de Heidegger, del 'proceso sin sujeto' o de la 'deconstrucción de la metafísica', grandes y pequeños mandarines van por doquier, acechando 'al sujeto' y expulsándolo de la ciencia, con el mismo ardor que ponía la Tía Betsy al echar a los burros de su césped en David Copperfield. La única lucha entre nuestros filósofos universitarios versa sobre lo siguiente: ¿con qué salsa nos comeremos 'el sujeto'? En cuanto al hombre (...) De hecho, los únicos que todavía se atreven a hablar de él, sin más precauciones, son los trabajadores." (La Lección de Althusser, LOM Editorial, Santiago de Chile 2013, pág. 105).
Después de todo, no es tan fácil librarse del "trabajo de lo negativo"....