lunes, 30 de mayo de 2016

Francia 2016: apuntes de situación

                

El movimiento de lucha contra la reforma laboral en Francia, con la reciente manifestación del 26/05 en París y el endurecimiento de la huelga de las refinerías,  ofrece algunas aristas para el análisis de ciertos problemas teórico-políticos de gran importancia para el marxismo, que demuestran de paso su actualidad. 

Señalaremos algunas de estas cuestiones, agradeciendo especialmente al compañero Damien Bernard de Rèvolution Permanente por sus aportes sobre la situación francesa y sus disyuntivas.

Los CRS no leen a Poulantzas

Venimos viviendo un cierto revival "poulantziano" animado por las experiencias de Syriza y PODEMOS. Partiendo de considerar superada toda posibilidad de "dualidad de poderes" (Trotsky), los enfoques tendientes a oponer una teoría "amplia" del Estado, caracterizada por la puesta en relieve de su base consensual y la posibilidad de una transición al socialismo sin ruptura revolucionaria han gozado de cierta fortuna durante los últimos años, como alternativa a una teoría supuestamente "restricta" del Estado entendido como órgano de opresión de una clase sobre otra (Lenin). 

El cuerpo especial de represión de la policía francesa ha liquidado en el transcurso de unos pocos meses la supremacía de estos enfoques, por lo menos en su versión más naive.

Lógicamente, esto no quiere decir que el Estado francés no se base en mecanismos de "consenso" y solamente se sostenga por la represión. Precisamente su política se dirige hacia el objetivo de terminar de liquidar uno de sus aspectos "consensuales": lo que queda de las conquistas del llamado "Estado social". 

Tampoco se puede negar la fuerza ideológica del "republicanismo", sentido común promovido desde el Estado a fin de identificar democracia y orden. Destaquemos de paso que el accionar de Hollande y Valls está generando una deslegitimación a nivel de masas de esta gran idea-fuerza del régimen burgués.
Asimismo, la política "anti-terrorista" y guerrerista de Hollande ya venía ensayando, con la implementación del Estado de emergencia, la construcción de una suerte de "consenso coercitivo" para salir por arriba, con más bonapartismo, del laberinto creado por las encerronas del capitalismo francés. 

La política de represión sistemática hacia las manifestaciones contra su reforma laboral reaccionaria, intensificada a partir de que el gobierno percibió que sería imposible imponerla de otro modo, es una buena demostración de cómo en los momentos "directamente decisivos" (es decir aquellos en los que la única opción que queda es la fuerza), el Estado "ampliado" se vuelve "restricto", transformando esta característica en predominante. 

Esto demuestra por otra parte, el error de aquellos que interpretan la teoría gramsciana del Estado integral como "más consenso que represión", pero esa es otra historia...

Estudiantes y obreros

Francia ha sido durante varias décadas uno de los "centros de gravedad" de la "muerte del sujeto". Ya en 1974 decía Jacques Rancière que las Universidades francesas estaban pobladas de legiones de académicos y estudiantes discutiendo con qué salsa se comerían al sujeto, a contramano de los obreros de la LIPP, que retomaban la palabra y la acción en defensa de sus derechos, construyendo su propia subjetividad sin preguntar a los filósofos si podían hacerlo.

En este contexto, la idea de una centralidad de la clase trabajadora en la lucha contra el capitalismo fue reemplazada, en el mejor de los casos, por las sumatorias de movimientos sociales con reclamos específicos, dígase o no, como base para una socialdemocracia de izquierda, que nunca se concretó. Con un curso creciente hacia la derecha del viejo PS y la socialdemocratización del viejo PC, quedaron los movimientos sociales como expresión de lucha constante y de impotencia estratégica simultáneamente. 

En este marco, cobraron peso tanto las propuestas de formaciones de "izquierda amplia", esencialmente electorales, tanto como aquellas autonomistas o neutopistas, basadas en acciones de pequeños grupos muy combativos pero desconectados de la clase obrera.

El actual proceso de lucha, plantea la simultaneidad y confluencia de la lucha de los estudiantes con la de los obreros, mostrando en pequeña escala todavía lo que potencialmente es una alianza revolucionaria que puede estremecer a la sociedad francesa, como ya lo hizo en el pasado. 

A su vez, demuestra el valor que tuvieron experiencias como las de Goodyear, Continental o Phillips-Dreux, en los años anteriores, que fueron el emblema de la resistencia obrera ante los despidos y cierres de fábricas, en momentos en que las grandes mayorías estaban sumidas en la pasividad.

Huelga General y Huelga Metropolitana

En ¿Adónde va Francia?, tanto como en su Diario del Exilio, Trotsky señalaba la centralidad de los sindicatos en tanto organizaciones de masas del proletariado francés, como su carácter de peso muerto, por la política de las conducciones burocráticas. 

La situación aún no es tan dramática como la de los años '30. Sin embargo, los sindicatos han mostrado ciertas líneas de acción comunes con el conservadurismo criticado por Trotsky. Frente al rol abiertamente pro-patronal de la CFDT, la CGT se ha cuidado de salir con medidas muy radicalizadas, dejando durante todo el primer período de la lucha contra la reforma laboral que los estudiantes fueran al frente del proceso. 

Obligada por la dureza del gobierno, que sancionó la ley por decreto y cuya política ataca directamente el rol de la CGT como central sindical, al promover las negociaciones por empresa y la atomización gremial, la conducción de Phillipe Martínez se puso al frente del reclamo, pero con sus propios métodos: sin un plan de acción consecuente y sin organización desde las bases.

Una vez más, como en otros momentos de la historia de Francia, se presentan los elementos de la huelga, las manifestaciones de masas en las grandes ciudades y la confluencia obrero-estudiantil, a la que ya nos referimos, junto con el fenómeno de Nuit Debout, que expresa un cuestionamiento también ideológico. Está planteada, con toda claridad, una huelga general indefinida para derrotar el ataque del gobierno. 

Trotsky señalaba también en ¿Adónde va Francia? que la huelga general plantea el problema del poder, pero no lo resuelve. Otra forma de verlo es invertir la frase: no resuelve el problema, pero lo plantea. Martínez lo sabe y no quiere llegar tan lejos. 

Pero más allá de la relación de fuerzas inmediata, la forma que asume el movimiento resulta importante para pensar las "hipótesis estratégicas" de la revolución en Francia.

Por el peso de los centros urbanos, la extensión nacional de la clase obrera, la tendencia a la confluencia de estudiantes y obreros en los momentos de ascenso y el peso de los sindicatos, La Huelga General parece ser la vía privilegiada de un futuro proceso revolucionario en Francia. 

Pero para esto, hay que pensarla como algo que vaya mucho más allá de un paro nacional de los sindicatos. Pensar la huelga general como hipótesis revolucionaria requiere acompañar esta gran acción de masas de algunos otros elementos: la auto-organización desde las bases en comités de huelga y asambleas inter-profesionales (que en este proceso no han logrado un desarrollo significativo todavía), su carácter de "huelga metropolitana" no sólo sindical sino también social, uniendo trabajadores sindicalizados, trabajadores inmigrantes y precarios y jóvenes de las grandes barriadas populares (banlieues), agrupados en organizaciones de base que unan la fábrica y el barrio y una política "hegemónica" que incorpore los reclamos de sectores medios arruinados como los taxistas y los pequeños agricultores. 

Perspectivas de más bonapartismo y lucha de clases

Hollande termina su mandato y su partido tiene todas las de perder en las elecciones de 2017. Esto explica en parte del carácter de "Todo o Nada" que le está imprimiendo a su política para imponer la reforma laboral reaccionaria. Busca dejar conquistado este "mojón" para que la burguesía pueda seguir avanzando, con el gobierno que fuera, en el camino de liquidar los derechos obreros y apuntalar la competitividad del capitalismo francés. De acá al 2017 falta un siglo en términos de lucha de clases, pero sí podemos afirmar hoy que la perspectiva de más bonapartismo, es decir de un refuerzo del autoritarismo estatal como administrador interesado del choque entre las clases, estará a la orden del día en el futuro cercano y posiblemente empiece a ser un dato permanente de la política de la Francia burguesa.

Esto indica que la batalla en curso, que no es la primera, no será la última. 

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Francia demuestra ya desde la respuesta a los atentados del ISIS que la caracterización leninista del Estado se impone por sobre la idea consensual del gramscismo. Pero ciertamente para el autor la islamismo y el racismo alentado desde el poder no son fuerzas coercitivas sino consensuales. Podría decirse que son producto de un consenso derechista pero si el consenso derechista plantea represión y exclusión como salida es coercitivo se lo mire por donde se lo mire. La lucha de la clase obrera y los estudiantes, generando la polarización de la sociedad francesa, lo que hace es llevar el Estado represivo hacia las mismas bases del consenso derechista, dejándolo sin sustento. Pero si esa clase en lucha no levanta entre sus demandas el fin del racismo y la islamófobia, el mismo Lenin denunciaría el carácter corporativo y liberal de sus direcciones. El autor analiza la dinámica del combate sin tener en cuenta a sus direcciones que son las que impiden que la clase obrera se transforme en abanderado universal de los explotados y pueda por esa vía política transformarse en sujeto. Precisamente la huelga general plantea la posibilidad de doble poder y de la clase obrera como sujeto. Pero al decir leninista no resuelve el tema del poder sino que tan solo lo plantea, por lo tanto decir que la huelga general es la vía de la revolución en Francia es una repetición vacía del mito soreliano de la huelga general como acto de fuerza fundante de una nueva sociedad. Plantearse la lucha por una dirección revolucionaria y un partido, es una precondición marxista inexcusable. El autor esta muy cerca de un sindicalismo revolucionario tan gastado que se asemeja al reformismo.

Juan Dal Maso dijo...

Estimado anónimo: Gracias por el comentario. Sobre la cuestión de la islamofobia y el rol de los sindicatos hemos realizado distintas contribuciones, le copio algunas (incluyendo unas entrevistas al sociólogo especialista en migraciones internacionales Pietro Basso)

http://losgalosdeasterix.blogspot.com.ar/2015/01/charlie-hebdo-el-futuro-que-llego.html

http://losgalosdeasterix.blogspot.com.ar/2015/09/las-emigraciones-son-siempre-forzadas.html

http://losgalosdeasterix.blogspot.com.ar/2015/10/marx-haria-una-critica-despiadada-del.html

http://losgalosdeasterix.blogspot.com.ar/2016/01/entrevista-con-pietro-basso-sobre.html

Fíjese que al final del artículo sobre Charlie Hebdo planteamos la cuestión de los sindicatos y vea el comentario de otro lector diciendo que cómo exigimos eso a los reformistas.

De todas maneras, la situación actual no es igual a la posterior a los atentados de noviembre. Precisamente por eso planteo la cuestión de la Huelga General como huelga metropolitana, incluyendo a los trabajadores inmigrantes no agrupados en sindicatos.

No se olvide, son apuntes de situación, no un compendio de todo lo que tiene que hacer la clase obrera o los marxistas. Se puede complementar con otros análisis concretos (no con fórmulas rituales válidas para cualquier momento y lugar).

Slds.

Anónimo dijo...

Estimado: la formulación de la huelga general en cualquier situación como hipótesis revolucionaria (no como necesidad concreta de la lucha), frente a un gobierno que como usted dice va por todo o nada y basándose en un consenso guerrerista de la burguesía, es una generalidad soreliana que no apunta a construir el doble poder sino a disolver el movimiento en su máxima expresión de fuerza.
Saludos.

Juan Dal Maso dijo...

Gracias, me parece que quedó clarísima su postura. Slds.

Anónimo dijo...

http://www.laizquierdadiario.com/El-retorno-del-movimiento-obrero-y-la-vuelta-fantasmagorica-de-Leon-Trotsky
Un poco de sensatez en La Izquierda Diario (como vera usted compañero el partido en el centro)

Juan Dal Maso dijo...


Gracias Anónimo. Un Abrazo.