viernes, 8 de abril de 2016

¿A dónde va Macri?




El "decisionismo" de los últimos días de 2015 quedó en la prehistoria. Al crecimiento del malhumor social, al calor de los aumentos de tarifas, despidos y acuerdos salariales a la baja, se suma el "detalle" de los Panamá Papers. En este contexto, la pregunta que encabeza este post no es impertinente, aunque quizás hoy no se le pueda dar una respuesta concluyente y quizás las hipótesis posibles sean parciales, al no saber hasta dónde puede llegar la crisis de la "changuita" de la participación en empresas off shore de Mauricio Macri y su potencial piñerización.

Está pregunta está relacionada con otras. 

Primero ¿cuál es la base social del gobierno de Macri? En su momento, se había ponderado al electorado de las provincias cuyas actividades económicas estaban directamente ligadas a la exportación de soja. Clases medias urbanas de ciudades grandes y medianas. También sectores obreros altos que el gobierno kirchnerista había empujado hacia Massa primero y Macri después, por su obstinación "frepasista" de cobrarles el impuesto "a las ganancias". 

De los primeros, Macri benefició a los patrones, con la baja de retenciones, pero perjudicó a los estratos medios con los aumentos de tarifas.

A los segundos, les quitó el impuesto a un sector, pero de una manera en que otro lo empezó a pagar. 

Es decir que en términos económicos concretos, sus propias medidas van contra la que había sido su inestable base social al momento de ganar las elecciones, unida por un cierto antikirchnerismo, en algunos casos más convencido y en otros más circunstancial.

Esta dinámica autodisolvente de su propia base social es producto del "corporativismo burgués" que practica el gobierno y que tiene su origen en la tradición del liberalismo oligárquico: el "crecimiento" será producto del mecanicismo del mercado, mientras que el rol del Estado debe limitarse a garantizar seguridad jurídica y reprimir a los que hacen protestas. 

Lógicamente, esto es un modelo casi inaplicable en la realidad y por eso el gobierno mantuvo algunas políticas sociales, en el marco de una política general de ajuste a la Hood Robin

Pero lo que resulta indiscutible es que una política así es incapaz de crear un "bloque social" o "alianza de clases" que la sustente, sobre todo si la "estrategia" para bajar la inflación es la recesión. 

En ese contexto, el discurso "intimista" del Presidente, del tipo "te hablo a vos", dirigido al individuo-aislado-consumidor, parece cada vez más extemporáneo: no está en campaña hablándole a un votante que piensa que el kirchnerismo le impide consumir más y mejor, está hablándole a la misma persona, pero con un 40% menos de salario, tarifas varias veces más caras, más dificultades para llenar el carrito del supermercado y lo más importante, ahora el Presidente es él. 

En definitiva, la tendencia general de la situación lleva a que el gobierno quede cada vez más en el aire desde el punto de vista de su base social, con una sola salvedad: que por una especie de milagro empiecen a llover millones de dólares en inversiones, lo cual no parece probable en un contexto de retracción de la economía internacional. 

¿Qué va a pasar entonces con el gobierno de Macri? Lo más probable es que empiece a ser cada vez más dependiente de su relación con el peronismo y de la burocracia sindical, lo cual por otra parte, habla del rol pérfido que están jugado estos actores.

Incluso podríamos decir, quizás exagerando un poco, que peronismo y burocracia sindical, hoy por hoy, son los puntos de apoyo más grandes que tiene el gobierno a nivel nacional. 

El peronismo-FPV le garantizó el acuerdo con los buitres. 

La burocracia sindical actúa como uno de los principales factores conservadores de la situación, acordando paritarias a la baja y dejando aisladas las luchas como las de docentes, estatales, municipales y gremios privados en Tierra del Fuego, las de docentes en Santiago del Estero, entre muchísimas otras. 

Hoy por hoy, el único vocero de esas luchas en el terreno político y la única oposición consecuente al gobierno, es el Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

Por eso, más allá de hasta dónde haya sido espontáneo o con intervención de corrientes políticas, no sorprende la movilización de anoche en Plaza de Mayo. El vacío provocado por la ausencia de los sindicatos como factor de protesta activo, posiblemente sea cubierto por algún tiempo por manifestaciones "ciudadanas" de este tipo. 

Pero es probable que a medida que nos acerquemos a mitad de año, se vaya constituyendo un "momento bisagra", por el impacto de la recesión, la licuación del poder adquisitivo del salario con aumentos a la baja y en el marco de los aumentos de tarifas, el descontento por despidos y suspensiones, entre otros elementos y se creen condiciones para una lucha más generalizada de la clase trabajadora.