jueves, 2 de julio de 2015

El origen de la ferocidad


Por Fernando Rosso 

Pinta tu aldea barrial y pintarás el interminable universo de una adolescencia conurbana. Gabriel tiene un poco de todos y todos tenemos una parte de Gabriel. Sus miedos son los nuestros y también sus ilusiones. Pero sobre todo sus reveses y perfectos fracasos.

Gabriel, el Gavilán, deja de ser niño en “El origen de la tristeza” y retorna adulto (y químicamente adulterado) bajo el imperio vertiginoso de “La ley de la ferocidad”. Ambas novelas de Pablo Ramos que son como una paliza despiadada a eso que los poetas llaman el alma.