martes, 6 de enero de 2015

Syriza, PODEMOS y la curiosa resurrección de Palmiro Togliatti

                               


Durante el último tiempo han venido creciendo las expectativas por las experiencias de Syriza y Podemos, sobre todo ahora que parece que dentro de muy poco Syriza podría ganar las elecciones en Grecia. 

En este caso, me interesa analizar un fenómeno ideológico ligado a estas expectativas que es el interés en parte de cierta izquierda por "revalorizar" la experiencia del comunismo italiano de la segunda posguerra, o sea, el Partido Comunista de Italia, dirigido por Palmiro Togliatti y un grupo de fieles servidores, en general y la tentativa del "eurocomunismo", encabezada por Enrico Berlinguer en los '70, en particular; es decir la estrategia de desarrollar partidos comunistas con base de masas, con una política "populista" o "de clases medias" y con la perspectiva de llegar al poder por elecciones o integrar gobiernos surgidos de estas, en los marcos de la democracia capitalista, como "alternativa" al "modelo soviético".

En líneas generales, lo que hemos planteado sobre los límites de PODEMOS para autodefinirse como "fenómeno populista" se aplica a los paralelismos que pueden hacerse con el PCI o el eurocomunismo, tanto para PODEMOS como para Syriza, aunque estos últimos son más "clásicos" y menos "pospolíticos". 

Pero más allá de si los ejemplos históricos guardan relación con las experiencias actuales o no, no deja de llamar la atención el rescate en sí de experiencias como el eurocomunismo o el PCI de Togliatti más de conjunto (para una valoración más profunda aunque "togliattiana de izquierda" ver El Sastre de Ulm de Lucio Magri).

Y digo que no deja de llamar la atención precisamente porque (como se ve en el propio libro de Magri) si uno está dispuesto a reivindicar en todo o en parte a Togliatti y el PCI, un poco también tiene que reivindicar a Stalin, que fue quien planteara el marco estratégico (Frente Popular del VII Congreso de la Internacional Comunista) a partir del cual se estructura, dígase o no, la estrategia de Togliatti a la salida de la guerra, empezando por el desarme de los partisanos, la colaboración en la transición y la extrema moderación de los comunistas en los inicios de la República italiana, que en los hechos violaba los contenidos de su "avanzada" Constitución. La reivindicación del "eurocomunismo" permite en apariencia reivindicar a Togliatti y sus sucesores, despegándose del stalinismo, pero no permite en modo alguno separar al "eurocomunismo" de sus antecedentes stalinistas (aunque sea un "stalinismo educado" como el de Togliatti). 

Creo que una de las razones de esta curiosa resurrección radica precisamente en la falta de continuidad de las ideas marxistas y revolucionarias, así como en la falta de un balance y conclusiones serios sobre la experiencia del '68 europeo, del que parece haber sacado más conclusiones la derecha que la izquierda, que cambió la estrategia por el "aprovechamiento de oportunidades". En suma una banalización de la historia del siglo XX, cuyas alternativas dramáticas son leídas en clave "electoral".

La segunda cuestión a considerar es la de una cierta retrogradación teórica que surge del hecho siguiente: la reivindicación de Togliatti y/o el eurocomunismo va acompañada de alguna cita de autoridad extraída de Gramsci, buscando ubicar al comunista sardo como "padre de la criatura" por lo menos desde el punto de vista intelectual. 

El propio Alexis Tsipras (en la foto) hacía campaña por Twitter en Italia para las elecciones europeas diciendo "La Izquierda de Togliatti, Gramsci y Berlinguer está de vuelta en Italia y llegó para quedarse". Más recientemente, Pablo Iglesias hizo su defensa de Syriza con la correspondiente "cita" de Gramsci,

Esta operación ideológica debe ser combatida con fuerza, porque incluso dándole en parte la razón a Magri, que dice que Togliatti no falsificó la obra de Gramsci sino que hizo una publicación intencionalmente orientada a justificar una política (para mí opuesta por el vértice a la perspectiva de Gramsci), lo cierto es que una reapropiación de Gramsci por los "reformismos realmente existentes" les daría una apariencia de "solidez teórica" que en realidad no tienen, al mismo tiempo que sería teóricamente improductiva desde el punto de vista de la recomposición del marxismo.

Hemos dicho en otra ocasión que en los '60 o '70 hubiera sido casi imposible decir "Trotsky y Gramsci" porque hubiera sido "Trotsky y Togliatti". Más allá de la duración que pueda tener el fenómeno de nuevo interés por el eurocomunismo (que en definitiva estará ligado a las performances de Syriza y PODEMOS que no hay que subestimar incluso desde el punto de vista de las expectativas que pueden generar en las masas populares, más allá de los dirigentes), está planteada una lucha ideológica fuerte contra el intento de reconstrucción de un "marxismo" reformista (que ni siquiera promueve la acción de masas para conseguir reformas), el cual intenta cubrirse de uno u otro modo con el prestigio del autor de los Cuadernos de la Cárcel.