viernes, 29 de abril de 2011
Sobre los obreros y el lenguaje culto
Un poco de literatura mínima
y el Sindicato Ceramista
Darle una mano
al que lo necesita
y unas cuantas
al que se lo merece
Tener pocas cosas
y mudanzas minimalistas
El pasaporte de mi viejo
lleno de sellos
en otros idiomas
La piel de la Turca
sin biombo
después de matarle las orugas
2001
Piqueteros de Mosconi buscados como figuritas difíciles
Gendarmería frena un micro en Fraile Pintado,
detiene a uno que lleva merca apoltronado en su asiento semi cama
Dos horas esperando para pasar los dedos por la maquinita
porque este gaucho había escondido el paquetito en el baño
y nadie se quería hacer cargo del convite
Raúl Godoy, obrero y trotskista, dice que es un hostigamiento
El aire es frío pero acompaña, el paisaje no nos mira
En la plaza de General Mosconi, charlo con un obrero neuquino,
Luis Kalfueque, chiquito y doble ancho al mismo tiempo,
me dice ¿Cómo sabés que soy araucano?
Es fácil: se nota de lejos que es un guerrero
de su tiempo sin ser sus contemporáneos históricos
estaba como en un paréntesis entre dos mundos
la cabeza perdida en las dificultades de la filosofía
el cuerpo alimentado por harina y grasa vacuna
y a veces por uno o dos pomelos a 12 centavos el kilo
mezclan el sujeto con el objeto
y hacen un embrollo
Prefiero a Santo Tomás
¿Que opinás del problema de la praxis?
Y me contesta:
que no es un problema teórico
sino práctico
acompañados de sus bicicletas
encaran la marcha a pie
hacia el centro de San Salvador
rostros originarios
con manos duras como cerros
igual que los Galos de Asterix
o los 300 espartanos
lucharon muchas veces
se aguantaron todo
y aprendieron
que no hay que dejar a pata a los compañeros
a un taller de poesía en el Rojas
Me decepcionó de entrada
que nos dictaron un poema horrible
y nos mandaron a cambiar el orden
de una palabra por verso
No me gustó que me mandaran a escribir
palabras escritas por otros
y muchos menos confeccionar rimas
que rimaran con nosotros
vosotros
ellos
conjugaban feo
en este mundo
profundo
y otras giladas por el estilo
Mi imitación de Baudelaire
fue rechazada por unanimidad
Creo que ahí empecé a pensar...
....en dedicarme a la política.....
De vuelta
miércoles, 6 de abril de 2011
Sobre marxismo (estratégico) y filosofía
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Trotskismo, militancia y kirchnerismo
martes, 26 de octubre de 2010
Elogio de Mariano Ferreyra
viernes, 30 de julio de 2010
En el campo de juego
Era una guerra de movimiento. El Peruano, cuyo nombre olvidé a fuerza de aplicarle el correspondiente apodo xenófobo, se defendía como un gato panza arriba. En realidad yo, que era más chico, me defendía de él, hasta que en un momento logré penetrar su territorio.Con una gambeta lo dejé en el piso, lugar desde el cual me aplicó dos o tres de esos puntinazos reglamentarios a las canillas. No sirvió. La pelota pasó igual la línea de gol. Ese día había ganado.
Escenas como esa habían poblado mi infancia infinidad de veces. La plaza transformada en un campamento futbolístico por el piberío del barrio, que había ido secando y transformando en tierra el pasto. La coexistencia pacífica con ciertos integrantes de la hinchada de San Lorenzo, o que decían serlo para darse aires de gente con aguante; las peleas en que perdía mucho más de lo que ganaba, los escalamientos que llevaban a las terrazas de las señoras viejas del barrio, con el solo objetivo de recuperar la pelota.
La nuestra era una particular versión del juego, porque la cancha principal de la plaza era una pista de patinaje, en la cual con ayuda de algún adulto habíamos pintado el centro, las esquinas del corner, las áreas y dos pequeños arcos. Ninguno de nosotros entendía para qué habían puesto una pista de patinaje en una plaza en la cual había diez pibes por cada mujer, dado que la noble actividad de desplazarse sobre ocho rueditas no resultaba muy de varón a nuestro rudimentario entender…
Jugábamos con un arco bajito, de uno por uno y medio más o menos y sin arquero. Sacábamos el lateral con la mano, aunque a veces venían de otros barrios y lo sacaban con el pie, ante lo cual explicábamos la forma correcta de jugar en nuestra pista devenida campo de juego. Era la única cancha con baranda del mundo. A veces venían algunos que preguntaban si era papi o babi fútbol, lo cual era respondido con la famosa cita de Baruch de Spinoza: ¿De qué estás hablando, Willis?
El barrio siempre contuvo todas las sensibilidades: estaban los que iban a misa con sus padres, aquellos cuyos padres votaban a Zamora, quien para terror de mi vieja, que revistaba en las filas de aquellos, era “trotskista”, los hijos del camionero, del colectivero, del taxista, del que no se sabía de qué vivía, un hijo de cantante de ópera y anestesista que tenía el cielo ganado por adelantado, los coreanos que decían que en Corea la edad se computaba distinto porque pasaban dos años en la panza de sus madres (¡con razón se habla de la paciencia oriental!). Todos, sí, disfrutábamos recorrer las calles en verano con un balde lleno de agua y bombitas para el festejo del carnaval al que sometíamos ingenua pero cruelmente a algunas damas muy poco interesadas en el intercambio de agua por insultos.
De todos modos, esta actitud no podía encuadrarse estrictamente en un comportamiento hostil hacia el género femenino. Los del otro edificio, por ejemplo, a quienes asignábamos el poco reconfortante y muy ochentoso mote de “los conchetos”, fueran hombres o mujeres, recibían agua de la zanja a cambio de sus bombitas. Cuando se nos terminaba la munición, llenábamos nuevamente la botella en la breve correntada que acompañaba al cordón de la vereda y volvíamos a la carga. En realidad todas estas son secuencias que ocurrieron en tiempos diferentes, pero dejan claro el concepto, si se puede usar el término, de lo que éramos, queríamos y hacíamos.
La semana pasada estuve parado un buen rato, bajo la llovizna, en la misma pista devenida cancha y me acordé de estas cosas y muchas más. Mientras la malvinera contenía el ataque débil pero persistente del agua, observé el territorio en el que había transitado una significativa parte de mi vida. Había entrado por primera vez a esa plaza hace más de 20 años. Como símbolo de la política que nos dejó el turco y sus epígonos, ya no había bebederos ¿A quién se le ocurre que en un lugar para correr hasta quedar deshidratado no haya bebederos? Si se lo mira bien, el detalle es de una crueldad espantosa. Una escena de neoliberalismo explícito.
La plaza estaba prolijamente pintada de azulgrana, sólo interrumpido por leyendas que rezaban “No al polideportivo, Fuera CASLA”. Este principio de desgarramiento entre el barrio y el club no me afecta, primero porque ahora no me interesa especialmente el fútbol y segundo porque entiendo que a esa identidad de barrio y club no hay con qué darle: la amalgama entre Boedo y San Lorenzo no puede deshacerse por tal o cual dirigencia circunstancial o por la pésima idea de cerrar una plaza y abrir un polideportivo, que por otra parte, ya la escuché varias veces cuando era pibe.
De última, si cierran la plaza, siempre está el pasillo de mi propia casa, que más de una vez se transformó en un arco a arco entre mi viejo y yo. Daría lo que no tengo por ver a mi viejo pateando una pelota nuevamente.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Importante acción de solidaridad con la lucha de Terrabusi en el puente carretero

Esta tarde se realizó una importante acción de solidaridad con la lucha de los obreros y obreras de Terrabusi-Kraft. El Sindicato Ceramista, el CeProDH, organizaciones estudiantiles, elSindicato de Televisión, la CCC, el PTS, entre otras organizaciones que componen la multisectorial en solidaridad con la lucha de Terrabusi, junto con trabajadores de base de los gremios docentes y estatales, levantaron las barreras de los peajes y cortaron durante dos horas una parte de los carriles del puente que une Neuquén con Cipolletti, difundiendo este importante conflicto entre la comunidad del Alto Valle.
Aunque faltaba poco para el partido de la selección argentina con Uruguay y la gente
estaba apurada por llegar a su casa, recibimos muestras de apoyo y simpatía por este conflicto que se ha vuelto una verdadera causa nacional.
La actual lucha de los obreros y obreras de Kraft -Terrabusi lleva dos meses. En ese lapso enfrentaron las maniobras de una de las más poderosas multinacionales yanquis, el gobierno y la burocracia sindical. Con organización y lucha, le vienen parando la mano a esta empresa que quiere violar todos los derechos de los trabajadores y ganándose la simpatía de amplias capas de la población.
Por eso, una vez más en Neuquén nos hemos manifestado en su apoyo. Llamamos a todas las organizaciones a redoblar esfuerzos para que esta lucha triunfe.
Neuquén y alto Valle
viernes, 25 de septiembre de 2009
¡No al desalojo en Kraft-Terrabusi!Todos a la marcha
Un centenar de compañeros y compañeros de diversas organizaciones, entre ellas el sindicato ceramista, el centro de Estudiantes de Bellas Artes, y organizaciones políticas y sociales nos manifestamos esta mañana en la cuidad de Neuquén en repudio a la política del gobierno nacional de militarizar la planta de Kraft-Terrabusi en Pacheco, Provincia de Buenos Aires. Los trabajadores y trabajadoras de esa fábrica vienen llevando adelante una lucha contra 160 despidos hace más e un mes, con el apoyo y participación activa de todos los trabajadores.
La empresa Kraft, propiedad del multimillonario norteamericano Warren Buffet, violó en reiteradas oportunidades la conciliación obligatoria y reclama el desalojo de la planta. El ministro Aníbal Fernándes, a tono con el pedido de la empresa, declaró en los medio nacionales que “esto tiene que tener un fin”.
Ante esta situación, nos manifestamos esta mañana en la sede regional del Ministerio de Trabajo de Nación y convocamos a movilizarnos nuevamente junto a la multisectorial de apoyo a la lucha de Terrabusi este viernes 25 de septiembre a las 18 hs en el Monumento a San Martín.
PTS
Partido de los Trabajadores Socialistas
Diagonal 9 de julio 38 -Neuquén Tel. 447-1269
www.pts.org.ar
Graciela Frañol, (0299) 155 292 522
viernes, 7 de agosto de 2009

A raíz del golpe de Estado en Honduras
Teatro de operaciones
Por Darío Martini.
Profesor en historia
Atada a las políticas dictaminadas por Washington desde hace décadas, arrasada por el huracán Mitch en 1998 del cual nunca se pudo recuperar completamente, con una economía profundamente agraria dependiente de las exportaciones de sus productos primarios y de las remesas que envía la diáspora que vive y trabaja en el extranjero, Honduras es hoy el escenario del primer golpe de Estado del siglo XXI en Latinoamérica.
Durante las primeras décadas del siglo XX y junto con Nicaragua, Guatemala y El Salvador; este país recibía por parte de sus explotadores yanquis el calificativo de “república bananera”. Dos grandes compañías dirigían la vida política y militar del país. La “United Fruit Company” y la “Cuyamel”. La Cuyamel apoyaba a los liberales y la United a los nacionalistas.
Y es que difícilmente podríamos encontrar una burguesía nacional tan débil y servil a los intereses norteamericanos como la de Honduras. Ejemplo de esto es que en 1981 y frente a la revolución Nicaragüense triunfante, EE.UU. ordenó un recambio democrático. Sin embargo una fracción de la clase dominante se opuso proponiendo directamente la anexión de Honduras a la potencia del norte como estado libre asociado, sin voz ni voto.
Históricamente hospitalaria de los genocidas argentinos, EE.UU. le sigue autorizando cientos de millones de dólares en ayuda militar y económica. Mientras; el cincuenta por ciento de su población, (3.7 millones de personas) está por debajo de la línea de pobreza. Se estima que 1.2 millones de personas están desempleadas, (fermento social para las redes clandestinas internacionales de pandillas o “Maras”) sosteniendo una increíble cifra de 27.9% de desocupación. Miles de hondureños son la principal mano de obra junto con los filipinos y ceilandeses en los cruceros internacionales, famosos por sus atropellos laborales.
Desde Honduras se organizaron la invasiones contra el gobierno reformista en la Guatemala de Jacobo Arbenz en 1954 y de Bahía Cochinos en Cuba en 1961, (como así también misiones de sabotaje) los escuadrones de la muerte en el Salvador a principios de los ochenta y los bombardeos a ese país desde la base norteamericana de Soto Cano, formalmente establecida en su territorio en plena ofensiva de la “Contra” Nicaragüense.
La estrategia del golpe de Estado que se perpetró a fines de junio en Honduras procede directamente de la elite estadounidense, principalmente de sus sectores más derechistas y del influyente lobby “gusano” instalado en Miami desde 1959, con personajes como John Negroponte detrás de escena, agente de la C.I.A. en Vietnam, principal organizador de la contra nicaragüense y actual jefe del Concejo Nacional de Inteligencia (una especie de súper agencia de inteligencia fundada por George W Bush en 2005). A estos se le suman las multinacionales del banano, el tabaco, la minería, las maquilas; la explotación de la madera, el camarón, la piña, el turismo y otras industrias. El frente ideológico del golpe lo han constituido las jerarquías católicas y evangélicas, (propietarias de medios de comunicación y centros educativos privados) los dueños de los medios de comunicación más poderosos del país, y muchos intelectuales que se han puesto al servicio del régimen y las fuerzas represivas del Estado. La derecha latinoamericana ya tomó apuntes de lo que ocurre en Honduras, y frente a estos sucesos, personajes como Alan García en Perú y Álvaro Uribe en Colombia se envalentonan.
EE.UU es el único país que no retiró a su embajador de Honduras. En el senado norteamericano, (donde tiene mayoría la nueva administración demócrata de Obama) se debate entre la posición de la derecha republicana y una parte del partido demócrata que quieren aceptar la nueva situación de golpe de Estado “legal”, y otra (Obama-Hilary Clinton) que intentan negociar con los golpistas obligándolos a una transición pactada con el llamado a elecciones, (mediante tibias sanciones económicas y diplomáticas) a través de la mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias.
Washington ya escogió a Arias para acabar de darle el jaque mate a la Revolución Sandinista en la década de 1980. En su propio país, este señor firmó un Tratado de Libre Comercio con EE.UU que no se ha concretado aún por la férrea oposición de las masas populares.
Mientras el tiempo pasa, en Honduras crece el número de muertos y desaparecidos. Solo la acción de los trabajadores y manifestantes hondureños es lo que aún mantiene la esperanza de derrotar el golpe y castigar a todos sus responsables. Es necesario impulsar la más amplia movilización y solidaridad internacional para con los mismos.