lunes, 16 de febrero de 2015

La democracia vasalla y la larga agonía del "alfonsinismo"

corrupcion

Por Fernando Rosso/Juan Dal Maso

En la Argentina, donde las coyunturas políticas son altamente cambiantes e inestables, resulta un poco dificultoso reflexionar sobre los procesos políticos de largo plazo. Esto se ve acentuado un poco más por las "batallas" de la coyuntura actual, que ambos sectores enfrentados (pro capitalistas, pro serviciales y PRO a secas) intentan adornar con discursos grandilocuentes que presentan el 18F como un Acontecimiento mesiánico o diabólico, según el caso.

Estos "fuegos de artificio" ocultan o dejan sin abordar la reflexión sobre qué está ocurriendo con la "democracia" argentina, en un sentido más amplio y de fondo.

Porque si se considera, como señaló Martín Rodríguez y también otros analistas sobre los que escribimos acá, que el kirchnerismo retomó a su manera las tentativas "progresistas" fallidas de Alfonsín y el Frepaso, continuando entonces con la consumación de la "transición democrática" argentina (sin dejar de continuar a su manera también al menemismo; Boudou, Hotesur, etc.); el "fin de ciclo" del kirchnerismo debería promover, por lo menos en la izquierda, una lectura más allá de los hechos inmediatos, una lectura que permita comprender en qué "momento" estamos de la "transición democrática" y cuáles son sus perspectivas.

¿Por qué discutir sobre esto si todas las formas del Estado burgués son expresiones de la "dictadura del capital"? Precisamente por eso mismo. La democracia burguesa se constituyó en la "conquista" y el "límite infranqueable" de todo movimiento popular, genocidio mediante. Tanto fue así que incluso intelectuales como José Aricó llegaron a pensar que la democracia burguesa post dictatorial sería la antesala del socialismo y la presentaron como valor casi absoluto y horizonte insuperable de régimen político (como decía Hegel: por lo poco con que se conforma el Espíritu puede medirse la extensión de lo que ha perdido...)

En este contexto, después de más de 30 años (con 20 años de gobiernos del PJ), lo cual para Argentina es una eternidad, estamos en condiciones de hacer un cierto balance de qué resultados generó la "transición democrática" y qué se puede esperar en lo sucesivo (o mejor dicho, para qué tenemos que prepararnos).

En primer lugar, estamos asistiendo al fin de los Grandes Relatos sobre la Democracia. El apotegma alfonsinista de que “con la democracia se come, se cura y se educa”, se derrumba primero con la Obediencia Debida y el Punto Final, a los que sigue el hambre de los saqueos del ´89, y el menemismo con el Indulto, la desocupación y precarización de la salud y la educación (carpa blanca) en los '90, línea de decadencia que continúa hoy con el “descubrimiento” de que la democracia es presa de servicios de inteligencia, las policías empoderadas y una casta judicial con muchas continuidades con la dictadura. En el medio muchas muertes, algunas sociales y otras dudosas, o sea que en la democracia se come salteado en periodos de tiempo, se complica para educarse tanto como para curarse y se mata; a veces con las mismas manos que mataban en la dictadura.  

Otra indicación de lo mismo son los discursos moderados de los candidatos que pugnan por suceder a CFK, pero si lo pensamos en un sentido más estratégico, podemos decir que la Gran Política burguesa murió con Néstor Kirchner. 

Porque fue NK el principal actor de la política de reconstrucción de la autoridad estatal después del colapso de 2001 y el interregno duhaldista.

Hay una profunda y larga crisis trasversal de las instituciones del Estado y de la democracia y no hay una fuerza política o líder que se proponga como “gran reformador” con alguna propuesta creíble que permita reconstruir la autoridad estatal y democrática perdida a lo largo de estas tres décadas.

Las sucesivas "batallas" del kirchnerismo (125, ley de medios, "democratización" de la Justicia y los servicios de inteligencia) fueron acciones de pequeña política, recubiertas con un discurso de Gran Política. Decimos esto porque sus principales objetivos fueron coyunturales (responder a tal o cual problema económico o relación de fuerzas  producto de una derrota electoral o contragolpe frente a las "corporaciones" que supo alimentar y se le volvieron en contra). Si se puede sintetizar el kirchnerismo como AUH y jubilaciones + Relato, es precisamente porque su balance es de lo más módico.

El fin de los Grandes Relatos, como expresión del fin de la Gran Política, en una "transición democrática" que toca un techo.

¿Cuál es ese techo? El de los grandes poderes fácticos externos e internos, que hacen de la democracia argentina una democracia vasalla, cuyo progresismo logra a lo sumo durar algunos años, sobre todo si hay crecimiento económico, pero es incapaz de generar cambios sociales estructurales o la independencia económica del país. Incluso menos que eso, fue incapaz de cambiar las relaciones de fuerzas sociales que impuso la dictadura, al contrario las profundizó. Llevamos más de treinta años de democracia transitada sobre la economía impuesta en seis de dictadura.

Por eso, después de treinta años de "transición democrática", la economía argentina (no obstante el enorme progreso tecnológico del agronegocio) sigue exportando productos primarios, el proyecto de "autoabastecimiento" energético es a costa de entregar a Chevron los recursos de Vaca Muerta y permitir la generalización del fracking, los pueblos originarios viven en la miseria, las políticas educativas "inclusivas" coinciden curiosamente con las del Banco Mundial, la mitad de los trabajadores más o menos está "en negro" o en condiciones precarias, entre otros aspectos a considerar para hacer un balance realista, que podría suscribir John William Cooke tanto como León Trotsky.

¿Será este callejón sin salida estratégico el que otorga tanto peso a las coyunturas?

En resumen, la democracia argentina es el conjunto de capitulaciones de los grandes partidos que congregaron las mayorías populares ante la clase dominante y el imperialismo. Ellos imponen las coordenadas del "campo de fuerzas" dentro del cual introducir pequeños cambios, cuando hay viento a favor. Los grandes relatos pueden ser en todo momento (el Menemismo fue también el Gran Relato de la entrada al Primer Mundo ¿se acuerdan?), pero ya se quedaron sin sustancia.

Ligado a lo anterior, cabe reflexionar, ahora que muchos nos piden (al FIT) "hacer como Syriza", sobre las perspectivas del "espacio progresista" en la Argentina, que siguió siempre como sombra al cuerpo el derrotero de la "democracia vasalla".

La línea que une los términos Alfonsinismo-Revista Unidos-Frente Grande/Frepaso/Alianza-Kirchnerismo es sinuosa por demás pero no por eso inexistente. Desde la salida de la dictadura existe de forma más o menos permanente un espacio político-cultural (no solamente electoral) para un "progresismo" o "centroizquierda" en la Argentina. El Frepaso lo llevó a su casi auto-disolución y el kirchnerismo lo rescató, a condición de subordinarlo al peronismo realmente existente y desorganizarlo como espacio político autónomo, o sea disolverlo por otros medios.

En este marco, si bien el kirchnerismo puede continuar como corriente de centroizquierda peronista (según el grado de deterioro con el que se vaya) en un gobierno de Scioli, Massa o Macri, resulta poco probable que se pueda volver a reconstruir el "progresismo histórico" argentino, es decir que se reconstituya un espacio de centroizquierda que pueda convencer con un discurso de "ampliación de derechos" y que sea independiente del peronismo (que va enfilando para la centroderecha más cerca de su "promedio histórico").

Y si desde el punto de vista del régimen político estamos tocando el techo de la "transición democrática", desde el punto de vista de las corrientes políticas (entendidas en un sentido amplio), estamos ente la consumación de la larga agonía del "alfonsinismo" (es decir del progresismo que sostenía que mediante el Estado se podía "ampliar la democracia" y avanzar sobre la resolución de la "cuestión social" sin romper con el capitalismo).

Pero sería un error pensar las perspectivas de la izquierda solamente como posibilidad de capitalizar la "crisis del progresismo", aunque una parte del ascenso de la izquierda radical, sin radicalización en la lucha de clases, se explica por esta crisis. Precisamente uno de los rasgos distintivos de la izquierda argentina (o de sus sectores lúcidos) fue la reflexión sobre las vías para la confluencia entre la izquierda y el movimiento obrero identificado con el peronismo.

Lo que une ambas cuestiones ("crisis de la centroizquierda" y "crisis del peronismo") es precisamente el kirchnerismo, que se constituyó como la única centroizquierda posible y peronista, mientras el peronismo continuaba su vaciamiento de la base obrera que supo ostentar este partido en el pasado, orientándose hacia la administración de la pobreza y los votantes de clase media, en un dualismo que le resulta por demás conveniente, para invisibilizar a la clase trabajadora como sujeto social y político e instalarse como "árbitro" entre pobres y capas medias.

Sin embargo, la crisis del progresismo (ligada a la del partido radical) está más avanzada que la del peronismo. Quizás una de sus explicaciones es que el peronismo, en su relación con los sindicatos moldeó la estructura del Estado argentino, que se apoya como un pilar de granito en las organizaciones obreras burocratizadas. 

En este contexto, un peronismo con un presente cada vez menos "obrero" y un futuro incierto, va lidiando con su propia reconversión a través de la administración de un aparato estatal que expresa su propio pasado, signado por aquello de que "sobran sindicatos pero falta burguesía nacional". 

Agotada o en vías de agotarse la posibilidad de recrear alguna variante del "alfonsinismo histórico", en plena mutación de "partido burgués basado en los sindicatos" a "aparato de marketing electoral basado en los pobres y las clases medias", el peronismo avanza hacia el posperonismo. ¿La clase trabajadora (o un sector más significativo de ella que el actual) se orientará hacia la izquierda? Crear las condiciones para una respuesta afirmativa será la principal tarea para el FIT.

12 comentarios:

facundoaguirre dijo...

Muy buen articulo. Pensando en base a él, me da la impresión que el crecimiento del FIT tiene su correlato en esa crisis del progresismo histórico argentino más que en la radicalización de la vanguardia de la clase obrera. Al alfonsinismo como discurso progresista lo acompaño una idea de socialdemocratización de la política argentina, fue sobre esta realidad que se estructuro hipótesis de Nahuel Moreno de que al peronismo se lo iba a superar mediante una corriente socialdemócrata. Esa es la tensión que hoy recorre al FIT -la exigencia de ser como Siryza- y que va a ser más fuerte si su suerte electoral esta en ascenso. La única forma de escapar a la trampa es ligar la acción política de la izquierda al esfuerzo por poner en movimiento una nueva generación obrera en la lucha de clases con el claro objetivo de derrocar al estado capitalista. La dificultad es que pensar la política en términos de clase sigue siendo contra la corriente -más aún en la Argentina- así que la construcción de una corriente revolucionaria de clase, en oposición a cualquier intento de socialdemocratización estratégica, es una tarea donde además de decisión de combate hay que desplegar una gran imaginación revolucionaria y audacia para hacer de las demandas democráticas y populares -claves en una democracia vasalla- instrumentos de una política revolucionaria de clase y no de adaptación gradualista a las oportunidades que brinda la crisis de los partidos de la democracia capitalista.

Juan Dal Maso dijo...

Gracias por el comentario, Facundo. De acuerdo con las dos observaciones. El tema de las demandas democráticas y populares es interesante también para pensar sobre las experiencias de izquierda reformistas (cómo las toman ellos y qué consecuencias tiene) actuales.

Unknown dijo...

Sinceramente me deja un poco preocupado que personas con su nivel de llegada puedan exponer algunos conceptos de la forma que lo hicieron, sobre todo porque tienen llegada a una parte de la sociedad que aspira a lograr grandes y profundos cambios.

Unknown dijo...

Me parece de una bajeza intelectual importante el tono con el que tocan el nombre de Néstor Kirchner, ¿hay que caer en el simplismo de decir que el muerto siempre es más bueno? Claro ejemplo de esto vimos hace poco con Fidel Castro con el cese del bloqueo económico en Cuba. Sin lugar a dudas la desaparición física de Néstor y más aún la de Chávez son dos bajas que el mundo lamentará por mucho tiempo pero que han sido sembrados para multiplicarse por millones. Distanciar a CFK de estos dos personajes con los cuales se han mostrado tan unidos porque sigue viva y el tiempo desgasta su imagen no es nada inteligente.

Unknown dijo...

Con el profundo análisis que recorre el texto decir que 30 años de democracia es una eternidad para 6 años de dictadura demuestra una vaguedad importante. El peronismo, partido mayoritario, estuvo prohibido 18 años, por lo que el gorilismo nacionalista estuvo moldeando la mente de nuestra sociedad, desde el 55' al 83', obviamente teniendo su pico máximo de violencia en los últimos 6 años y siguiendo con la banalización de la política durante los '90 mientras seguían manteniendo una línea de entrega política hasta la implosión del 2001 y la inesperada aparición de NK en el 2003.

Unknown dijo...

Las sucesivas "batallas" del kirchnerismo (125, ley de medios, "democratización" de la Justicia y los servicios de inteligencia) fueron acciones de pequeña política, recubiertas con un discurso de Gran Política. Decimos esto porque sus principales objetivos fueron coyunturales (responder a tal o cual problema económico o relación de fuerzas producto de una derrota electoral o contragolpe frente a las "corporaciones" que supo alimentar y se le volvieron en contra). Si se puede sintetizar el kirchnerismo como AUH y jubilaciones + Relato, es precisamente porque su balance es de lo más módico.
Este párrafo en particular podría haber sido escrito tranquilamente en alguna editorial del diario cipayo; fíjense, a veces la línea entre la crítica y la estupidez es muy delgada, porque tengo muy en claro que ustedes no son nada cipayos pero que a veces se dejan llevar por esa incomprensión profunda hacia el movimiento peronista que sabemos se encuentra claramente dividido entre la estructura partidaria (PJ el cual aparece varias veces en el artículo) y la militancia de base.

Unknown dijo...

Luego, la conclusión a la que se llega planteada como hipótesis, sobre lo que está por venir, que, claro está, es un desafío ENOOOOORME para la sociedad, no sólo argentina, sino también para la sociedad mundial; así aparece el nombre de Syriza y podríamos también ver qué está pasando en España con Podemos; no están diciendo NADA NUEVO que no se esté debatiendo puertas adentro en el kirchnerismo, por supuesto que en algunos sectores más que en otros... Siento que la izquierda argentina ha aprendido poco y nada de la historia tan rica y tan dura que ha tenido, no sólo el pueblo argentino, sino el pueblo latinoamericano en su totalidad. Por algo en el artículo no se habla NADA de la unión latinoamericana que vive un momento de esplendor como nunca antes y que ha sido uno de los pilares fundamentales de estos últimos tiempos...

Unknown dijo...

Entendamos que la muy cercana relación con la Venezuela chavista deriva a entender y desenredar esa relación y esclarecer y trazar la línea que genera la siguiente ecuación peronismo=kirchnerismo=socialismo aunque aún esto sea discutido y lo seguirá siendo por los sectores conservadores. Cosa que en opinión personal, no vale la pena discutir, sino simplemente asumirla, y llevarla a cabo con acciones como lo ha hecho el gobierno con muchísimas medidas que se han tomado, incluso habiendo medidas que tengan dirección opuesta. (Nótese aquí que jamás hubiéramos imaginado que la ley anti-terrorista (a la cual me OPONGO completamente) se podría aplicar como se hizo, en contra de una empresa, Donnelly)

Unknown dijo...

Por último, y espero no ganarme su odio o desprecio, si es que todavía no lo tengo, la izquierda debería tener las pelotas para dejarse abrazar por el calor popular y sumarse a estos movimientos populistas, para transformarlos desde adentro y empujar la revolución que ya se está generando a nivel mundial, y en la que como bloque continental tenemos gran protagonismo, no sólo porque la revolución ya está en marcha sino también porque son necesarios para ganar la BATALLA CULTURAL a la que entramos allí por el 2003 con la aparación de un flaco que vino a proponernos un sueño.

Unknown dijo...

Realmente el debate que deberían plantearse es si se van a quedar mirando la revolución desde un costado o se van a sumar como protagonistas serios al camino y la lucha por la liberación de los pueblos.

POR SUPUESTO que mucho de lo que expuse es ampliamente debatible y que se pueden encontrar muchos matices en todos los aspectos, es por eso que me parece muy pobre lo arriba expuesto... lo más grave de todo es que para marcar estas cosas no tengo más que la propia experiencia de vida y textos leídos pero primero que nada las ganas de analizar la realidad para poder transformarla.


Un saludo militante, Nacho Iambrich.

Juan Dal Maso dijo...

No entendí lo de la bajeza intelectual. No entiendo tampoco como si su candidato va a terminar siendo Scioli nos invita a dejar de mirar la "revolución" desde afuera. Creo que lo del peronismo kirchnerismo socialismo es una ingenuidad. En líneas generales creo que el "progresismo" del kirchnerismo fue mucho más limitado de lo que ud. piensa y la incapacidad de "trascender" el pejotismo lo demuestra. No obstante esto y algún otro epíteto que está de más, muchas gracias por comentar. Slds.

Anónimo dijo...

Lo de la bajeza intelectual pudo haber sido un exabrupto del momento, pero el discurso de que el muerto fue más bueno está muy arraigado en el falso progresismo. Con respecto a la limitación del progresismo dentro del kirchnerismo fue lo que traté de avalar en tu teoría cuando dije que es algo que se discute dentro del movimiento y que justamente es en donde más duele la falta de Néstor porque a su manera lo tenía "controlado" y lo combatía, y eso queda claro con el "tomá de acá" que le hizo al zabeca de Banfield, no?
Que aparentemente el candidato va a ser Scioli probablemente sea la mejor estrategia para que no lo sea, y si lo fuera, sólo sería un traspié y el mejor caso de una batalla perdida de las tantas que nos quedan por luchar.
Por último y para mi lo más interesante porque es algo de mucho debate. Lo explícito de esa gran amistad con Hugo Chávez, que si tenía un discurso extremista en contra del capitalismo, y que el mismo se dijo peronista, me parece que deja ver esa relación, que sin dudas no es tan clara para muchísima gente pero que asumiéndola y militándola se puede poner en manifiesto. Si Néstor o Cristina hubieran tenido un discurso anti-capitalista, seamos sinceros, no los votaba ni la madre. Creo que a favor del kirchnerismo dicen mucho más los enemigos que se ha ido haciendo que muchos de los militantes que NECESITAN decirse kirchneristas para subsistir, como el manco por ejemplo.
Creo que a muchos militantes de izquierda les vendría bien darse una vuelta por la Casa Rosada y encontrarse con la imagen del Che Guevara. Eso es un significante cargado de potencia, y si bien el kirchnerismo ha tenido su gran punto débil en la comunicación, paradójicamente, ha sido muy prolijo a la hora de utilizar signos.

Nacho Iambrich