lunes, 11 de noviembre de 2013

Sobre los estudios gramscianos, el FIT y la "venganza de Juan B. Justo"



(Este post va a cumplir una función necesariamente "aguafiestas", por lo que sus contenidos podrán ser corregidos, limitados y mejorados por otros compañeros y compañeras. No pretende plantear más que una "verdad relativa"....)

Este artículo de Peter Thomas plantea una buena crítica a los que consideran a Gramsci un partidario de la "revolución pasiva" como programa. Contra esa lectura, sostiene que la cuestión de la revolución pasiva es una elaboración parcial y provisoria dentro de una teoría más general de la hegemonía y que lo que le interesa a Gramsci con la idea de "revolución pasiva" es plantear el carácter limitado, incompleto y parcial de las transformaciones históricas de la burguesía. No obstante las objeciones que pueden realizarse a este tipo de lectura (ver por ejemplo, acá, algunas de las consecuencias teóricas de la tendencia a generalizar los mecanismos de revolución pasiva), resulta interesante y además obliga a releer algunos pasajes de los Cuadernos de la Cárcel

Sin embargo, en la realidad, más allá de la cuestión teórica, los mecanismos de revolución pasiva, o que extraen la lógica de la revolución pasiva y la expresan en realidades más módicas que la formación tardía de Italia, Alemania y Japón, han sido generalmente eficaces en atemperar por un tiempo las contradicciones del capitalismo. De ahí que sea una tentación de muchos gramscianos, filo-gramscianos, academicistas y un largo etcétera, la de ver "revoluciones pasivas por todos lados". (Recordemos un clásico texto del gramscismo vernáculo) 

No habiendo tareas "burguesas" progresivas que realizar contra los vestigios de un régimen anterior, que puedan llevarse adelante sin que la lucha "democrática" se transforme en lucha social y que eso represente un "progreso" (dato característico de las revoluciones pasivas del siglo XIX), lo que queda de la revolución pasiva en el Siglo XX (y el actual) es un mecanismo de expropiación de las demandas populares por la vía de "renovaciones", "modernizaciones" y "recomposiciones" parciales, que preparan el camino a restauraciones más de derecha en su totalidad. 

Y en este sentido, mal que le pese a muchos, la "revolución pasiva" termina siendo una confirmación de la Teoría de la Revolución Permanente: las luchas nacionales, populares y democráticas que no avanzan hacia una lucha contra el capitalismo y por el poder obrero, resultan desviadas, contenidas, abortadas y sometidas a restauraciones tendientes a la constitución de un régimen muy parecido al anterior (ver Egipto). 

En Argentina, utilizamos el término "pasivización" para referirnos al proceso de retirada de las masas de las calles y expectativa en la resolución por arriba de los problemas, encarnado en su momento por el kirchnerismo después de la crisis del 2001 (en el sentido de que toma la lógica de la revolución pasiva, pero sin su progresividad histórica, según lo que planteamos más arriba). El éxito de esta empresa restauradora tiende a liquidar al kirchnerismo como tal y abrir camino a la vuelta del PJ, como todos sabemos. 

Otro punto de vista relacionado con la "revolución pasiva" como programa es aquel que dice que los sistemas políticos tienden a la "homeostasis" o auto-regulación (lo cual es cierto sobre todo si hay una baja lucha de clases). Ligando las dos ideas, la estabilidad del régimen político se constituye sobre la base de expropiar las demandas que vienen de abajo, tanto como de generar actores políticos que llenen los "vacíos" dejados por las crisis previas. 

Y en este contexto, pensando en las buenas performances electorales que está teniendo el FIT, tenemos que preguntarnos si no estamos asistiendo a una suerte de "venganza de Juan B. Justo" en la que la izquierda corre el riesgo de terminar siendo el agente involuntario de la "modernización" del sistema político, ocupando los espacios vacantes de la centroizquierda en crisis, que una vez recompuesta, volverá a reclamar lo perdido o el de una izquierda de tipo reformista que aún no puede constituirse en nombre propio, pero que ya tiene voces que reclaman "que se abra el FIT" a otras expresiones "transformadoras". 

Sin ánimo de dar carnadura a la imagen de Marx de que "el recuerdo de los muertos oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos", tenemos que ser concientes de que, una vez derrotado el intento de mantener en la marginalidad absoluta al trotskismo, la que se viene es la carta "juanbejustista". 

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo...lo que se podrìa agregar es que el ùnico antìdoto a la deriva"juanBJustista" es la lucha por ganar los sindicatos
para unificar las filas obreras lucha reforzada por las "exitos" electorales.Dicho sea de paso lo contrario de la accion del propio JBJ que hizo un dogma de proclamar la independencia sindical de los pocos sindicatos de aristocracia obrera que dirigia (como municipales).
Sectores minoritarios pero no despreciables de masas trabajadoras estan comenzando a ensayar la consecuencia logica del "el grado dos" de conciencia planteado por Gramsci", luchar contra los patrones de conjunto por via sindical y empujar por un partido obrero que
luche por leyes a su favor.
La tarea planteada a los marxistas es unir "lo social" a lo "Politico" para unificar las filas obreras , lo que nos podrà conducir al "grado 3" , a un partido "hegemònico" es decir de trabajadores revolucionario.
Luis Artana

JDM dijo...

Gracias Luis por su comentario, por cierto muy atinado...

Manolo Romano dijo...

Dalmaso: aca le mando un ejemplo de intento de "juanbejustismo" explicito (pretender presidir un Concejo Deliberante sin acuerdos explicitos con organizaciones extraparlamentarias de masas, empezando por los sindicatos)http://www.eltribuno.info/salta/342800-Ahora-el-PO-buscara-presidir-el-Concejo.note.aspx

Manolo Romano dijo...

No habia visto el comentario de Luis, que me parece muy acertado. Solo agregaria que estamos "obligados" a trazar una diagonal entre los estadios 2 y 3 (segun el esquema gramsciano)de la conciencia obrera, ya que nuevas luchas economicas (o presentacion de proyectos de ley) en grado 2, nos obligaran a cruzar el umbral de intentos de "partido hegemonico", concitando apoyo popular desde los sindicatos y bancas parlamentarias, y ayudar a dar pasos en la movilizacion, organizacion y conciencia de las mas amplias capas de implicados en esa lucha o esos proyectos. Es decir, el esquema de AG es un esquema pero la realidad tiene fronteras mas difusas entre uno y otro

Anónimo dijo...

sindicatos, cooperativas y diputados son la estrategia de juan b justo. no veo que el fit sea algo distinto a eso.
saludos.

JDM dijo...

Ahí ví una entrevista donde Altamira dice que hay que recuperar los sindicatos. Está bueno para debatirlo como tarea para el FIT...

Por lo que dice el anónimo, Juan B. Justo desarrollaba un partido parlamentario totalmente separado del trabajo sindical, por eso el PS estuvo por fuera del nuevo movimiento obrero organizado por el PC en los años 30, que diera lugar a los primeros sindicatos nacionales industriales.
Slds.

Manolo Romano dijo...

Si, vi la entrevista de Altamira donde habla de recuperar los sindicatos para cambiar la relacion de fuerzas. Muy auspiciosas declaraciones. Tendremos que concretar como ponerlas en practica en gremios y organizaciones reales