sábado, 2 de marzo de 2013

Moyano, laborismo y peronismo: apuntes apresurados


Buenas, estimados/as lectores/as, antes de seguir inmerso en las vicisitudes de la realidad neuquina (para la cual no son necesarios siete ensayos de interpretación, sino días de 48 horas), comparto con ustedes algunas cuestiones relacionadas con este debate entre blogueros peronistas.

-El espacio político de Moyano no tiene el impacto que tendría un intento más consecuente de "resindicalizar el peronismo", porque la propia estructura burocrática de su organización impide un debate profundo en las bases. Difícilmente de Camioneros, no obstante su peso privilegiado por posición estratégica, podría surgir no ya un "partido de trabajadores basado en sindicatos", sino una organización político sindical con verdadera militancia de masas. 

-En este sentido, el partido de Moyano, lejos de reeditar una experiencia tipo Partido Laborista, aparece como un elemento ad hoc en la interna peronista. Expresión, sin duda, de aquella frase de Portantiero de que al peronismo "le sobran sindicatos y le falta burguesía nacional", sí es una respuesta defensiva frente a la ruptura de la "alianza estratégica" que había puesto en pie NK y que el gobierno de CFK está dispuesto a dejar atrás con más voluntad que inteligencia. 

-Que al peronismo le sobran sindicatos y le falta burguesía nacional significa como problema estratégico que no puede resolver históricamente de manera indolora las consecuencias del hecho de que para constituirse como partido nacionalista burgués tuvo que apoyarse en el movimiento obrero, resistiendo parcialmente al imperialismo y gobernando al servicio de las patronales, pero no siempre o incluso la mayoría de las veces sin el agrado de las mismas. Ese "pecado populista" de los orígenes del peronismo plantea el problema de su base social, más allá de los intendentes gangsteriles, los punteros y la policía bonaerense. El desplazamiento por la fuerza de la alianza con los sindicatos a una política de apoyarse en la base del aparato clientelar y sectores medios llevará en algún momento a la siguiente pregunta: ¿Cómo se resuelve, en la de fondo, el problema de ser un "partido del orden", que por ser a su vez "partido de la contención", necesita la relación con el movimiento obrero y la burocracia sindical como su representación distorsionada? La burocracia no se bancaría un nuevo ciclo menemista, tampoco parece muy viable una línea de dividir al infinito los sindicatos como en Chile y en última instancia no puede resolverse el problema sin derrotas significativas de la clase obrera. 

-Desde este punto de vista, en el debate de los blogueros peronistas está subestimada o no abordada la relación entre inicios de ruptura con el cristinismo y experiencia con el peronismo del proletariado argentino. Sin duda que romper con CFK no significa que el movimiento obrero supera el peronismo (de hecho las variantes de "sucesión" indican lo contrario), pero sí puede afirmarse que la experiencia hecha bajo los gobiernos kirchneristas modifica, aunque todavía no como salto en calidad, la relación con el peronismo, y abre la punta para el desarrollo de posiciones más cercanas a la independencia de clase. Si bien sería una suerte de finalismo ingenuo creer que hay una progresión de la clase obrera hacia la recuperación de sus tradiciones pre-peronistas (o clasistas de los '70), como un tesoro escondido hace tiempo, lo cierto es que al transformarse la contradicción entre gobierno y movimiento obrero en uno de los principales aspectos que determina el resto de la situación política, la clase obrera empieza a aparecer de hecho como una "izquierda social" que es punto de apoyo para la recomposición de una "izquierda política", que empiece a obstaculizar la mala infinitud del peronismo.