viernes, 30 de noviembre de 2012

Los primeros egresados de la escuela de Zanon (Diario Río Negro)

Los primeros egresados de la escuela de Zanon
02:44 30/11/2012

NEUQUÉN (AN).- Hoy por la tarde se recibirán los primeros 14 alumnos del CPEM 88, "Boquita Esparza", ubicado en las instalaciones de la fábrica Fasinpat (ex Zanon). La entrega de diplomas será a las 18 horas y el acto será abierto a todo el público, también estarán presentes referentes de la agrupación Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Luego de tres años los primeros estudiantes del colegio se mostraron muy contentos por el logro obtenido. "Es una felicidad muy grande haber terminado nuestros estudios secundarios", dijo un egresado.

martes, 27 de noviembre de 2012

Trotsky, Gramsci y el caso argentino

Pensando un poco sobre lo que escribe Fernando en este post, surgen algunos comentarios posibles para continuar la reflexión. 

-El "marxismo de la defensiva" al que hace alusión FR en referencia a Gramsci es, teniendo en cuenta el caso  argentino, algo más. Lo que en cierto modo ha servido (y puede servir desde otro ángulo con el cambio de situación política) de la "caja de herramientas" gramsciana para entender la realidad nacional del 2001 para acá es, más que su hincapié en el carácter gradual de ciertos cambios en situaciones de estabilidad, su puesta en relieve de los contornos de la crisis del Estado que no deviene revolución (crisis orgánica), los realineamientos que ésta provoca en las relaciones entre partidos políticos y masas urbanas (crisis del partido radical) y los mecanismos de recomposición de la autoridad estatal, que en el caso que nos ocupa, constituyen una caricatura de lo que Gramsci llamaba "revolución pasiva" (revolución-restauración en la que sólo el segundo momento es válido). Para resumir, hay en Gramsci un marxismo de la defensiva como un "marxismo de la revolución pasiva", aunque la tendencia a ver "revoluciones pasivas" a escala más o menos global impactó en sus hipótesis sobre estado y revolución en Occidente, haciendo más estático y binario el esquema oriente/occidente, como planteamos por acá

-El marxismo "de la ofensiva" de Lenin y Trotsky (además de incluir obviamente la cuestión de la defensiva, en una estrategia que articula defensiva y ofensiva), contiene en el caso de Trotsky toda una serie de reflexiones acerca de cómo orientar la lucha de clases del proletariado en situaciones de predominio del reformismo, pero de radicalización creciente del movimiento obrero, con intervención de los grandes sindicatos a escala nacional, durante los años '30. En este sentido, el Trotsky estratega no es solamente un crítico de los errores garrafales de la Tercera Internacional, una vez que estos ya ocurrieron, sino un político proletario que se propone intervenir de todas las maneras posibles en los escenarios de las huelgas generales, huelgas de brazos caídos, movilizaciones políticas de los sindicatos contra la crisis económica, etc, buscando desarrollar una estrategia concreta que se resume en cierto modo en el slogan "del plan de la CGT a la conquista del poder" (y esto no debe interpretarse como consigna para aplicar en seco en el presente sino como un rescate de la lógica política que busca articular peso social de la clase obrera y salida política revolucionaria, intervención de los sindicatos y construcción de una organización bolchevique-leninista), mediante artículos, cartas, conversaciones con integrantes de la IV Internacional, que constituyen el "contexto de descubrimiento" de lo que sería posteriormente el Programa de Transición. La reflexión de Trotsky, plasmada en las intervenciones mencionadas, busca dar una respuesta a la contradicción entre las luchas obreras del período y su expresión política (canalizada por la socialdemocracia, el stalinismo o el partido demócrata yanqui). 

-Sobre el caso argentino. El punto es cómo se articulan los tiempos de la crisis económica, los de la crisis política y los del desarrollo del movimiento obrero. Hasta el 54% por ciento de los votos, la recomposición del régimen coexistió con la recomposición social de la clase obrera. Desde el 20N, si bien no se ve todavía afectada la estabilidad del régimen en su conjunto, se reabre la pauta de que una nueva posible crisis de la autoridad estatal, tendrá a la clase obrera como un actor central. En ese marco, el "momento de escisión" que implica en primera instancia a la relación del movimiento obrero con el cristinismo y en la de fondo la relación entre clase obrera y peronismo (en la cual está por verse qué impacto tendrá el fin del kirchnerismo, según tenga más o menos características "catastróficas"). 

Las experiencias de la clase trabajadora argentina dan cuenta de los "privilegios del atraso" en el sentido de su capacidad de comprimir etapas de desarrollo político a través de experiencias explosivas, como los sucesivos ascensos y declinaciones de las corrientes previas al surgimiento del peronismo, pasando por la experiencia de la "Resistencia Peronista", el ascenso iniciado con el Cordobazo, el clasismo, la Coordinadoras... tradiciones más fuertes que las de "parlamentarismo obrero" (digo esto, pensando en los que apuestan solamente a una buena elección del FIT en 2013).

Desde este punto de vista, un punto a favor de la izquierda revolucionaria es su ligazón directa con sectores obreros que tuvieron destacada participación en el 20N. Si bien en las condiciones de crisis económica mundial y teniendo en cuenta la experiencia histórica previa, lo más probable es que la conquista de una posición de independencia de clase no se dé en el proletariado argentino sin intervención directa de la izquierda trotskista, esto no quita que precisamente esa bandera es precondición para el desarrollo de una fuerte izquierda revolucionaria, por lo cual la consigna de un Partido de Trabajadores sin patrones cobra un peso especial para avanzar en la confluencia de la izquierda y los sectores obreros que empiezan a ponerse en movimiento. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Después del paro


Ayer se terminó la fugaz (y por demás dudosa) "hegemonía de las cacerolas". Una parte significativa y poderosa de la clase obrera ocupó la escena política con sus propios métodos de huelga y piquete. 

La contundencia del paro, a pesar de que las conducciones de Moyano y Micheli fueron a menos, fue comparable a la de los paros generales de la CGT "disidente" que tuvieron lugar durante el año 2000 (dicho sea de paso, la burocracia sindical en todas sus variantes se cuidó muy bien de alentar cualquier acción similar durante los gobiernos kirchneristas, hasta ayer), pero con una clase obrera, que aunque fragmentada y precarizada, tiene un peso social mayor producto de su recomposición en los últimos años.

Pero también se terminó el discurso falaz del oficialismo de que los únicos descontentos son los que pierden privilegios. Está claro que los trabajadores tienen motivos para parar contra el gobierno y que los motivos son por lo menos tan contundentes como la acción de ayer. La desesperación del gobierno por instalar que lo de ayer no fue una huelga ni un piquete (es decir que no fue una protesta social legítima) no hace más que demostrar el deterioro de la relación entre un gobierno cada vez más antiobrero y la clase trabajadora. En este contexto, el anuncio de no aplicar el impuesto a las ganancias a la segunda cuota del aguinaldo, solamente sirvió para que Caló no aparezca como un alcahuete absolutamente inútil. Y dejémonos de joder... el salario, aunque sea "alto" no es ganancia.

Lo de ayer fue un paso más, muy importante en la creciente dinámica de ruptura entre los trabajadores y el kirchnerismo, que a su vez es una parte de la relación entre clase obrera y peronismo. Desde el punto de vista inmediato (es decir de acá al 2015) es probable que el gobierno establezca una dinámica en la que busque retroceder lo menos posible de su política antiobrera y antisindical, pero en caso de tener que ceder a la protesta obrera, lo haga presentándolo como una conquista de la CGT Balcarce. En cualquier caso, el gobierno será más débil (y no empiecen por favor con los gritos contra las conspiraciones destituyentes) en lo que a la relación de fuerzas sociales se refiere, aunque no necesariamente el descontento obrero pueda ser capitalizado por la oposición burguesa (con la excepción parcial de Scioli, aunque si se profundizan las acciones obreras contra el gobierno, es más difícil para aquel ser parte de una sucesión negociada con el cristinismo), que es igual de antiobrera que CFK. 

Para la izquierda nucleada en el FIT, el paro fue un desafío en cuanto a la capacidad de intervención propia, que en lo que respecta al PTS, creo que tuvo una respuesta a la altura de las circunstancias, con el paro de la línea B del subte, los cortes como los de Panamericana, Callao, etc. En Neuquén, junto con el corte en la Ruta 7 para reclamar por la reincorporación de la obrera textil Norma Brizuela, una fuerte columna de Nuestra Lucha jugó un papel destacado en la movilización convocada por la CTA. En este punto, tampoco se trata de una vuelta en frío a los paros del año 2000: hoy el peso de la izquierda clasista es cualitativamente diferente. Y como se vio acá, no hay un abismo entre la "cuestión sindical" y la "cuestión política". 


PD: Agregado de las 17:07. Subo el video de la movilización de ayer en Neuquén. Cuando posteé no lo podía subir desde Youtube.



martes, 20 de noviembre de 2012

Corte sobre la Ruta 7 en Neuquén (Diario Río Negro)


PARO CONTRA EL GOBIERNO NACIONAL
Corte sobre la Ruta 7
10:53

Bloquean ambas manos de la calzada frente a la planta de la Textil Neuquén. Trabajadores de esa firma junto con el Sindicato Ceramista y otras organizaciones llevan a cabo la protesta. Pasadas las 11 se sumarían a la marcha en el centro de la cuidad.

Trabajadoras de la Textil Neuquén junto con obreros ceramistas y otras organizaciones cortaron el tránsito sobre la Ruta 7.

La medida se enmarca en el paro nacional convocado por las centrales sindicales opositoras, pero además exigen la reincorporación de una textil despedida. La interrupción se mantiene en ambos carriles, aunque hay pasos alternativos.

El corte se realiza frente a la plata de Textil Neuquén aunque se informó que pasadas las 11 se sumarán a la marcha que está convocada en el centro de la ciudad.

rionegro.com.ar con información de agencia Neuquén.-

jueves, 15 de noviembre de 2012

Moyano, Micheli, una cita de Trotsky y un repaso "operaista"



Creo que se puede descartar la idea de que Moyano y Micheli hayan leído un libro de Trotsky que se llama ¿Adónde va Francia? (y no lo digo porque sean o no gente leída, cuestión que desconozco, sino porque si hay algo que odian los burócratas es el trotskismo). Sin embargo, el jefe del Ejército Rojo hace en ese libro una afirmación cuyo contenido no es desconocido por ningún sindicalista del mundo, que sea más o menos pillo: la huelga general plantea el problema del poder. La frase completa dice que la huelga general plantea el problema del poder pero no lo resuelve, aunque en este caso nos interesa la primera parte de la frase hasta el "pero". 


Decía entonces que ni Moyano ni Micheli desconocen que si hubiesen tenido una política para hacer un gran paro nacional y no uno acorde a la "pequeña política" de la interna peronista y la oposición burguesa respectivamente, el 20 de noviembre nos encontraríamos frente a una gran acción nacional que pondría el peso social del movimiento obrero en el centro de la escena política. Ojo, creo que no se puede descartar que más allá de que las conducciones convocantes llaman al paro bombeándolo al mismo tiempo, este sea una gran acción a escala nacional. No se trata en este caso de un pronóstico sino de los motivos por los cuales la convocatoria tiene características "moderadas" y no otras. 

Durante el lapso de tiempo que va del 2001 a la actualidad, uno de los puntos salientes del proceso político argentino ha sido la recomposición de las fuerzas del movimiento obrero. Ya sé, los eternos "derrotados", tanto como los cínicos y los escépticos, dirán que los avances son muy pequeños, moleculares etc. Una década atrás ellos mismos u otros que cumplían la misma función decían que el movimiento obrero no existía más y que ahora el sujeto eran "los excluidos" que para colmo de males luchaban "por entrar en el sistema" (de paso digamos que la buena memoria es un reaseguro para no decir uno mismo tantas estupideces como las que se ve obligado a escuchar). 

Muchos atribuyen esta recomposición social de la clase obrera a las virtudes del "modelo nacional y popular". En un análisis intencional, la alianza de NK con Moyano y la burocracia sindical habría permitido recuperar los aumentos de salario, las paritarias y demás. Podría ser cierto, si nos salteamos la devaluación que fue la base de la recomposición económica, con su consiguiente creación en masa de empleos precarios por un lado y posibilidades de recupero de conquistas para los sectores en blanco, formalizados y más "acomodados" de la clase obrera, por el otro. Fue al revés: NK buscó la alianza con los sindicatos controlados por la burocracia, porque sabía no sólo que ahí había una base de apoyo para su gobierno, sino también una fuerza social que podía generarle problemas desde el punto de vista estratégico. 

Los problemas que se evidencian en el cristinismo para recrear una base sindical, más allá de cómo se mediatizan los asuntos de fondo por las cuestiones de la interna burguesa, tienen que ver con la necesidad de imponer una política de ajuste y su imposibilidad de llevarla hasta el final. Y otra vez, la cuestión de la fuerza social de la clase obrera, a la que incluso rindieron en cierto modo su "homenaje" los gendarmes y prefectos que para legitimar su motín se definían a veces como "trabajadores" (desde ya que si decían "somos represores", no iban a conseguir muchos apoyos, aunque hay gente que no aprende más respecto de los "conflictos" de las fuerzas de seguridad).

Los operaistas italianos, con un punto de vista reduccionista, tendían a ver los procesos de reestructuración del capitalismo exclusivamente como respuestas a la lucha de clases, lo cual planteaba el problema de que la clase obrera se volvía el motor del desarrollo capitalista y para zafar de esa conclusión lógica, ubicaban a la clase obrera "fuera de la totalidad capitalista", haciendo honor a las corrientes antihegelianas del marxismo tano. Sin embargo, despojada de su unilateralidad, la idea se puede aplicar a las formas del régimen político argentino. En última instancia, el peso social de la clase obrera (más allá de cuánto está luchando en la coyuntura) determina los límites y alcances del régimen político. Trotsky ubicó la fuerza social de la clase obrera como una causa central de las tendencias al bonapartismo propias del poder estatal en Latinoamérica a fines de los años '30 y en la actualidad se vuelve a demostrar como un principio vigente. La contradicción es que sin una acción contundente a escala nacional, el peso de la clase obrera impide a las patronales y el gobierno ir a chocarla de frente, pero termina siendo una gran fuerza subutilizada para garantizar a lo sumo un relativo "empate" de fuerzas sociales. 

Ni Moyano ni Micheli se proponen romper ese empate, porque no están en condiciones de lidiar con una lucha obrera generalizada. El inicio de un "espíritu de escisión" que se comenta acá, promete futuros desequilibrios y cambios en la relación de fuerzas, no ya desde el punto de vista de las fuerzas sociales objetivas, sino desde el punto de vista político y de lucha de clases. 

Un asunto más, relacionado con esto. En nuestro país no existe un Partido de Trabajadores, porque esa posibilidad fue expropiada por el peronismo que liquidó el fugaz Partido Laborista. Sin embargo, es probable que la crisis del peronismo con su base obrera no genere directamente posiciones "marxistas" entre los trabajadores sino una idea de "independencia de clase" más difusa. Sin transformar esta hipótesis en una división entre una etapa "de independencia de clase" y otra "revolucionaria" en el desarrollo de la subjetividad obrera, lo cierto es que no es posible construir una fuerte izquierda revolucionaria sin la bandera de la independencia de clase. Y en cierto modo, más allá de sus aciertos y errores, levantar esa bandera ha sido el rol del trotskismo en la historia argentina desde el surgimiento del peronismo. 

Neuquén: Escrache a AMICI por la reincorporación de Norma Brizuela


martes, 13 de noviembre de 2012

Un tema de mis años mozos

Mi amigo Fernando Rosso me aconseja que si no tengo nada que decir, mejor no escriba nada. Y me parece un sabio consejo. Mientras tanto, comparto con los amigos un tema de mis años mozos....


lunes, 5 de noviembre de 2012

Argentina 2012: algunas líneas sobre la situación y después

En la serie de novelas policiales escritas por Henning Mankell y protagonizadas por el inspector Kurt Wallander, hay un dato curioso que se menciona en todas. El padre de Wallander es pintor de un solo cuadro: un paisaje otoñal con o sin urogallo (que según parece es un ave gallinácea muy común en los países nórdicos). Y el tipo está orgulloso de su cuadro, por lo cual Wallander se cuida bien de irritarlo preguntando "viejo ¿por qué no pintás otra cosa?"
Bueno, si miramos superficialmente la situación política argentina, podemos encontrarle algún parecido con el cuadro repetido del padre de Wallander: el oficialismo pierde poder, pero sigue dominando la escena política, la oposición burguesa en crisis más o menos permanente intenta apoyarse en los fenómenos aberrantes de oposición social al cristinismo, como caceroleros y gendarmes y la izquierda de los votos y los espacios critica al PTS por "sectario". Hasta acá todo iría según indica el folklore y más o menos se viene repitiendo de hace varios meses. Pero el asunto no termina ahí.
A pesar de que sigue controlando la situación, se está instalando cada vez más la idea de que el cristinismo se termina en 2015. Salvo que ocurriese un milagro en las elecciones del año que viene, lo más probable es que el oficialismo no tenga los votos necesarios para modificar la constitución y buscar una nueva reelección de CFK, que por otra parte viene sufriendo un desgaste por todos conocido, lo cual ubica el próximo candidato a presidente con chances de ganar dentro del PJ, con la consabida lucha por la sucesión, que tendrá un punto de quiebre en las elecciones del año que viene. Después de eso se verá si lo que postule el PJ va a ser más "cristinista" o más "disidente".
Sin embargo estas cuestiones son en su mayor parte de pequeña política y no son nuevas. El problema de gran política que se presenta detrás de estas disyuntivas es de fondo y muy serio y tiene que ver con la forma que asume el peronismo en su relación con el movimiento obrero en esta situación histórica.
Si bien hay cuestiones de "estilo" y gorilismo propios del sector que está en el gobierno, el giro "frepasista" de CFK que respondió en parte a cuestiones de coyuntura (ajuste fiscal para pagar deuda en 2012) ha ido rozando, por su virulencia y voluntad anti-obrera un núcleo central de la historia política argentina: la relación del peronismo con su base obrera.
Si bien, mientras más se despegue CFK del PJ, más se preservará éste de caras al 2015 en caso de que el oficialismo sufra una importante derrota en 2013, la pregunta que cabe acá sería la siguiente: este partido al que le sobran sindicatos y le falta burguesía nacional, como dijo Portantiero ¿podría revertir históricamente su "populismo" pasando a un nuevo "ciclo menemista" de liquidación de conquistas obreras? Parece muy difícil, salvo con algo muy parecido a una guerra civil.
En este sentido hay dos cuestiones que contradictoriamente pueden ser síntomas del tipo de procesos que pueden venir. La posible candidatura de Moyano a diputado, más allá de que lo haría desde un espacio políticamente reaccionario, pero tomando algunas demandas obreras ¿no podría ser expresión aunque ultra distorsionada, de que aún sin suficiente desarrollo, todavía embrionariamente, pero vital históricamente, empieza a surgir una tendencia a la división de los espacios políticos según clivajes de clase?
Otro ejemplo, muy distinto del anterior. Las elecciones en ATEN, gremio de los trabajadores de la educación de Neuquén, en la que la burocracia cristinista perdió por paliza con el FURA, que integramos, el cual levantaba claramente un programa de democracia sindical y vuelta a las calles del sindicato, si bien tiene particularidades que hacen a la tradición local ¿no puede estar indicando que comienza a pegar un salto el proceso lento pero efectivo de recomposición del movimiento obrero, aunque sea en un sector ajeno a la industria, que puede dar lugar a nuevas recuperaciones de otros sindicatos, en primer lugar en docentes pero también en otros sectores de trabajadores?
Para mí la respuesta a ambas preguntas es que sí. La primera porque el peronismo, más allá de su capacidad de reinventarse, está llegando a una encrucijada entre su carácter ambivalente de partido del orden y partido de la contención y la segunda porque el cristinismo es impresentable en el movimiento obrero y la burocracia sindical tiene un desprestigio fenomenal.
En los años '60 y '70, un importante sector de la intelectualidad apostaba al desarrollo de un movimiento socialista desde el peronismo, partiendo de una tesis que se contradice con la historia real de la clase obrera argentina: que el proletariado de nuestro país había surgido como parte integrante del peronismo y no podía separarse de él (lo cual partía de dejar de lado el movimiento obrero previo al peronismo, combativo, influenciado por corrientes revolucionarias y clasistas; cosa que parece desconocen también algunos chantas que dicen que el clasismo es un invento del PTS).
Después de la dictadura, habiendo aceptado el peronismo algunas formas republicanas primero y reconociendo después los gorilas que "el peronismo es el único que puede gobernar", se instaló la idea que que el peronismo siempre va a ser votado por los obreros y punto. Pero esta idea fue producto de la derrota histórica de la dictadura, que terminó abruptamente con la experiencia del proletariado con el peronismo en el poder.
Se dijo muchas veces que el 19 y 20 de 2001 habían iniciado una reversión de esa derrota histórica. En esto también se incluye la supuesta eterna hegemonía peronista sobre el movimiento obrero, cuya declinación podría estar pegando un salto en este momento histórico.